Canal 11 y la verdad que duele a los conservadores

A los grupos conservadores se les indigesta la nueva política de comunicación que instrumenta Once TV. Desde que este gobierno inició su mandato, las designaciones en los puestos directivos de este medio, fueron cuestionadas por quienes gobernaron al país en décadas pasadas.
Fue así como atestiguamos las críticas desproporcionadas al programa que conducían Hernán Gómez y Carlos Ballarta, “La Maroma Estelar”. El punto crítico de esta inconformidad desproporcionada, se dio al momento en que se crea al personaje que hasta hoy lleva por nombre “Madame DD”, en clara alusión a Denise Dresser, una politóloga de derecha, que intenta infructuosamente pasar por analista independiente.
La emisión tuvo que suspenderse por este motivo y por desencuentros entre los dos conductores del programa.
Definitivamente tampoco les gusta el programa conducido por Gibrán Ramírez Reyes y Estefanía Veloz, donde los temas que se tratan tienen relación con la vida política y los personajes públicos en el país.
Menos les gusta la emisión que conducen Sabina Berman y John Ackerman, que lleva por nombre “John y Sabina”. Un interesante programa de entrevistas, apreciaciones políticas personales y temas relacionados con la vida cultural de nuestro país.
¿Por qué este marcado disgusto hacia un canal de comunicación, que se aparta de la norma general para “hacer televisión”?
Precisamente por eso.
Los cambios en Canal Once, tienen el propósito de llevar a su audiencia, información de calidad, construida fuera del marco enajenante que usan las demás televisoras, principalmente Televisa y Azteca.
No se trata de los acartonados programas culturales del pasado, que aburrían al espectador. Es un proyecto para acercar en forma fácil a los ciudadanos, datos, ideas, escenarios y formas que adopta el quehacer cotidiano en México.
No es tampoco la programación enajenante que conduce a ningún sitio e impide que el auditorio desarrolle sus capacidades de comprensión, análisis y cuestionamiento. No es una copia de lo que hacen Televisa y Azteca.
En varias ocasiones el presidente López Obrador, ha manifestado que la Cuarta Transformación, implica necesariamente un cambio de mentalidad. Eso es lo que están intentando las nuevas propuestas que se dan en Canal Once.
Pero como este proyecto no es compatible con el intereses y el pensamiento neoliberal, lo descalifican de entrada, con argumentos pueriles e injustificados.
La parodia de la señora Dresser, muy bien lograda por “Madame DD”, fue considerada una afrenta personal a la politóloga de la derecha. Parecen olvidar que hace algunos años, en un programa de Televisa que llevaba por nombre “La Parodia”, se creó un personaje que imitaba al hoy presidente y al que se bautizó con el nombre de “El Peje”.
Y nadie se quejó por este hecho. Ahí era válido, porque sucedía en Televisa y se trataba de un político que no pertenecía a la clase conservadora, entonces en el poder.
Más allá de estas quejas lamentables (o estos lamentos que intentan ser queja), está el hecho de que a los conservadores les molesta que la sociedad mexicana, reciba información que lo invite a pensar, a intentar entender la realidad del país y a participar en la vida pública con mayor conocimiento.
Les importa que nuestra sociedad sea manipulable y por lo mismo, manipulada por la programación que habitualmente reciben por los medios de comunicaciones que, de una u otra manera, les son afines.
El cambio en la mentalidad en los mexicanos, que promueve la Cuarta Transformación, les estorba en sus intentos por recuperar el poder, intentando manipular a una sociedad dócil y desinformada. Una sociedad enferma y vacía, que poco conoce de su situación real en el país.
Hay algo más que disgusta a los reaccionarios de la derecha. No pueden aceptar que en los nuevos espacios que se abren en distintos frentes, se dé constancia de la corrupción, malos manejos, irresponsabilidad y falta calidad moral, en que incurrieron los políticos neoliberales que gobernaron al país en décadas pasadas.
En el programa de ayer, Sabina Berman y John Ackerman, tuvieron como invitado al ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea.
Ahí, el ministro presidente desmintió los rumores, hechos correr por los grupos conservadores, en el sentido de que el presidente López Obrador, intenta hacerse con el control del Poder Judicial. Arturo Zaldívar señaló que actualmente se vive un clima de respeto y libertad, entre el poder ejecutivo y el judicial.
No se han presentado insinuaciones, requerimientos o presiones de parte del presidente, para que la actuación de los juzgadores se incline conforme al criterio e interés del presidente López Obrador.
Este señalamiento no podía provocar otra cosa que enojo en las pequeñas cabezas de los conservadores.
Pero hubo algo más. El ministro presidente habló de la manera tan diferente en que actuaban los presidentes neoliberales en el pasado. Concretamente señaló que de manera personal y no por referencias de otros, sufrió presiones de Felipe Calderón, para que las decisiones de la Corte le fueran favorables. Esto es algo que se daba por cierto, pero hoy, el ministro lo confirma abiertamente.
Los conservadores han intentado infructuosamente colocar la etiqueta de “autoritario” al presidente López Obrador. La realidad indica que el autoritarismo, es una de las características del neoliberalismo. Ellos sí usaron métodos indignos e ilegales para conseguir sus fines, que a final de cuentas, mucho tenían que ver con la corrupción y la impunidad.
Si hubo quienes no respetaron la separación de poderes en el pasado, fueron precisamente los gobernantes conservadores.
Esta nueva programación en Canal Once, está abriendo ventanas antes cerradas, por donde se filtra un aire de democracia e información real. Es natural que no guste a quienes desean recuperar el poder, para seguir medrando con él, en beneficio propio.
Hoy reclaman a Arturo Zaldívar que asista a un programa donde conducen con mucha calidad, dos personas señaladas por tener ideas de vanguardia y en el caso de Ackerman, afines a la Cuarta Transformación.
Pero, ¿no recuerdan que en el pasado, todos los políticos, personalidades públicas, jueces y ministros, asistían sin mayor problema a los espacios informativos de Televisa?
Hay que recordar aquella frase de “El Tigre” Azcárraga, en el sentido de que “Televisa es un soldado del presidente”. Claro, presidente neoliberal en ese entonces.
Bien entonces por los cambios que se operan en Canal Once.
Mal por una clase conservadora, derrotada, sin plan definido y con una mentalidad añeja, que se niega a aceptar que estamos viviendo momentos de cambio.
Su fuerza es pequeña ante el empuje que lleva la Cuarta Transformación. No pueden detener el tiempo, ni evitar que la sociedad mexicana madure y deje de ser un organismo sujeto a la dominación de unos cuantos.
Eso se acabó.

Malthus Gamba