Biden más populista que AMLO… y la derecha callada

En diciembre pasado, la primera ministra de Nueva Zelanda anunció que aumentaban el salario mínimo para beneficiar a 175 mil personas y ese mismo día también dio a conocer un incremento en el impuesto sobre la renta que subió de 33 a 39%, para las personas que ganen más del equivalente a 25 mil Euros al año.

Ahora en abril el secretario general de la ONU pidió a los gobiernos que establezcan un impuesto de solidaridad para los ricos que se han beneficiado económicamente durante la pandemia, con el fin de reducir las desigualdades, considerando que ha habido un aumento de 5 billones de dólares en las arcas de los más ricos del mundo sólo en 2020.

Hace dos días el presidente Biden de los Estados Unidos anunció un Plan para las Familias, que consiste en un programa de bienestar social estimado en 1.8 billones de dólares, que se autofinanciará con un incremento de 39.6% en los impuestos que se cobran a los estadounidenses que ganan más y mediante el combate a la evasión fiscal.

Este plan de los Estados Unidos también amplía la cobertura de educación gratuita en 4 años, que antes se contemplaban como educación de paga.

Después de este anuncio del presidente Biden, no faltaron comentarios en las redes de los opinólogos de siempre aplaudiendo las medidas anunciadas en el vecino país del Norte. Casualmente cuando esto se hace en ese país, los mercenarios de la pluma y el micrófono no consideran que se trate de populismo, como lo califican en México, a pesar de que perjudica a los ricos y beneficia a los pobres.

En una pregunta que le hice al Presidente de México durante su conferencia matutina en Palacio Nacional,  le plantee la posibilidad de hacer exactamente lo mismo que están haciendo los estadounidenses, los neozelandeses y lo que sugiere el secretario general de la ONU.

La respuesta del Presidente fue contundente en el sentido de que en México no habrá un incremento de impuestos durante su gobierno, porque en realidad no hace falta llevarlo a cabo. También dejó muy claro que no hacía falta contratar deuda adicional a la que ya tiene el país.

Para el gobierno de México es suficiente con aplicar la política de austeridad que está teniendo efecto en el gobierno federal y combatir la corrupción a través de la cual se fugan enormes cantidades de dinero público, que pueden destinarse a entregar apoyos sociales a los menos favorecidos.

De tal suerte que es justo en México donde sin necesidad de contratar más deuda y de subir impuestos para nadie, estamos logrando entregar apoyos sociales al 85% de las familias que menos tienen, estamos apoyando a las escuelas públicas para que mejoren su calidad de servicio y de educación y se han becado a más de 11 millones de estudiantes de bajos recursos en todos los niveles escolares.

Esto nos da una idea de las cantidades enormes de dinero público que se robaban en los gobiernos anteriores, que sumadas con las que repartían en moches y las que condonaban en impuestos a los miembros de la oligarquía, son suficientes para hacer lo que están haciendo en otros países, con la pequeña diferencia que en México el gobierno no está aumentando los impuestos a los que más ganan. Solamente se les está exigiendo que paguen los que les corresponden pagar.

Ahora sucede que el supuesto dictador mozimista que según la oposición moralmente derrotada gobierna México, resultó ser menos populista que el presidente de los Estados Unidos y que el secretario general de la ONU entre otros. No cabe duda que los ricos en este país continúan recibiendo beneficios aunque ya no puedan saquearnos.

Como dijo el político alemán Konrad Adenauer: “La suerte es una flecha lanzada que hace blanco en el que menos la espera”.