Como podría suceder en cualquier familia, cuando tus ingresos no te alcanzan para vivir como quieres hacerlo, recurres a pedir prestado para tratar de mantener un nivel de vida para el que no ganas suficiente. Así vivió México durante las 4 décadas del neoliberalismo.

El gobierno mantenía un nivel de gastos que no podía sostener, entre otras cosas, porque decidió no cobrarle impuestos a los oligarcas para quienes trabajaba, metidos en un círculo vicioso, donde no aumentaban sus ingresos, pero no dejaban de gastar como princesas de cuento y sus amigos “empresarios” no colaboraban para que los ingresos subieran.

La solución mágica de sus tecnócratas fue endeudarse, manteniendo en la opulencia a toda esta caterva de golfos que dilapidaban alegremente el dinero, mientras el resto de los ciudadanos cumplíamos con el pago de nuestros impuestos.

Cuando entró Salinas al poder en 1988, nuestra deuda pública era de 260 mil millones de pesos y cada mexicano estaba endeudado con 3,200 pesos, sin embargo dentro de la lógica neoliberal, este expresidente contrajo adeudos por otros 321 mil millones, para que en 1994 a finales de su período, la deuda pública se ubicara en 581 mil millones, con lo que cada mexicano ya debía para entonces 6,500 pesos.

Con el súper economista Zedillo la situación no cambió, a pesar de sus avanzados conocimientos en esa ciencia. Él también pidió más del doble de lo que debíamos apenas entró a la presidencia de la república, adquiriendo deuda por 749 mil millones más, para que al final de su sexenio en el año 2000, ésta llegara a 1 billones 300 millones de pesos y cada mexicano estuviera endeudado con 13,500 pesos.

Así llegó Fox, que con cero conocimiento imitó a su antecesor contrayendo créditos por 656 mil millones más, para colocar la deuda total del país en casi 2 billones de pesos, endilgándonos a cada ciudadano un saldo a pagar de 18,500 pesos.

Si bien esto ya parecía una historia de locura, donde 3 ladrones irresponsables y cínicos nos habían colocado una enorme piedra sobre los hombros endeudándonos con 15,300 pesos de más a cada mexicano, no teníamos ni idea de lo que nos esperaba con la herencia maldita que dejó Fox en el poder.

La verdadera orgía de dispendio, robo y descaro comenzó con Felipe Calderón, conocido también como el Carnicero de Morelia, quien se las arregló para conseguir otros 3 billones 400 mil millones de pesos en créditos a nuestras costillas, endeudándose a razón de 1,540 millones de pesos diarios durante los 6 años que duró la pesadilla de su gobierno. Así la deuda total subió a 5 billones 400 mil millones de pesos, dejándonos con un saldo de 45,600 pesos por mexicano.

Pero ya picados, los neoliberales que gobernaban detrás de la imagen del muñeco de trapo Peña Nieto, fueron aún más lejos. En el torbellino del derroche contrataron otros 5 billones y medio de pesos en solo 6 años, a razón de más de 2,500 millones de pesos durante cada uno de los días que Peña estuvo en el poder, para terminar debiendo 86,700 pesos por mexicano, es decir 83,500 pesos más de cuando entraron los sátrapas neoliberales.

Por fortuna todo esto se acabó, con la 4ª Transformación el gobierno bajó sus gastos al mínimo posible, terminó con la mayoría de los contratos amañados y comenzó a cobrarle impuestos a los oligarcas, evitando contraer deuda adicional. Es más, en los 4 años que lleva este gobierno, se ha dedicado a reestructurar la deuda que teníamos para que baje, liquidando 9 bonos de deuda externa para disminuir el costo anual de ésta, de 4 mil millones de dólares a 1000 millones para el 2025, cuando ya no esté gobernando el presidente López Obrador. Hoy el nivel de la deuda pública total ha disminuido en 5% con respecto al valor del Producto Interno Bruto, pasando de 53% en 2018 a 48% en 2022.

Como dijo el poeta griego Eurípides: “La fortuna, en verdad ayuda a aquellos que tienen buen juicio”.

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Por Erika