Abrumado por tantas derrotas, el PAN se violenta y desquicia

Por Miguel Ángel Lizama
@Migueliz8

El derrotado PAN, hoy desquiciado por su rosario de fracasos en su santa cruzada contra el Presidente ANDŔES MANUEL LÓPEZ OBRADOR, no contiene su actitud provocadora francamente golpista y se desborda en violencia incesante contra todo y contra todos. Aprovecha el financiamiento que un empresariado beligerante (no todo, hay que reconocerlo) le provee desde que se adueñó del partido blanquiazul y ejerce su influjo mediante diversos membretes disfrazados de “sociedad civil” y “organismos autónomos”.

Con cualquier pretexto, el panismo se pone al frente de toda oposición para magnificarla y hace alarde de dinero suficiente para crear descontentos, promover protestas por nimiedades, interponer denuncias sin sentido, pedir amparos locos contra cualquier autoridad (lo importante es saturar los juzgados y dar la imagen de descontento general), así como para imprimir costosas mantas, carteles y desplegados a toda plana en los periódicos convencionales más conservadores y caros, comentarios televisados y radiales, columnas periodísticas y desplazamientos internacionales de mensajeros con quejas y acceso inmediato, sin esperas, a las instancias sintonizadas con el golpismo geopolítico manejado desde la capital imperial.

Se percibe en las acciones panistas claramente desestabilizadoras una influyente directriz externa al notar cómo ciudadanos comunes que pretendían denunciar atropellos de gobiernos neoliberales, debían esperar meses, antes de ser recibidos y, en contraste, una sobrina de Felipe Calderón llega a la OEA y el mismo Secretario General –inaccesible para el resto de los mortales– la recibe de inmediato para aceptar su denuncia de fraude contra el Senado mexicano, queja que no se hizo valer previamente ante ninguna instancia o juzgado nacional, como exige la secuencia formal de procedimientos, establecida en convenios internacionales antes de reclamar la jurisdicción de un organismo multilateral. Por lo visto, al PAN no le interesa ninguna Ley ni convención, sino el escándalo mediático para una intervención tendenciosa.

Con su incesante táctica guerrillera de pegar y correr, el PAN abusa de la prudencia, paciencia y actitud conciliadora del Presidente, y asume que “sólo se puede actuar impunemente cuando se ha perdido el respeto a la autoridad, cuando el Estado deja de mantener el orden público, cuando NO SÓLO SE DEJA QUE TENGAN LIBRE CAUCE LAS MÁS NEGATIVAS IDEOLOGÍAS, sino que se les permite que cosechen SUS FRUTOS NEGATIVOS DE ODIO, DESTRUCCIÓN Y MUERTE”. Esta cita no es de ningún marxista o perseguido político de la “guerra sucia”, sino de Ricardo Margáin Zozaya, ideólogo empresarial, pronunciada en el funeral de Eugenio Garza Sada, patriarca del Grupo Monterrey asesinado en 1973. Casi premonitorio, describió el momento actual del PAN, profundamente resentido por el revolcón que le dio el Pueblo de México al votar masivamente por Andrés Manuel López Obrador, pues nunca apareció el “voto útil” tan pronosticado por sus expertos consejeros.

Desde entonces, el partido fundado por Manuel Gómez Morín entró en una escalada de beligerancia loca, como la que indujo a viejos y respetados panistas de gran prosapia, inteligencia y prestigio, unidos en un Foro Democrático y Doctrinario, a renunciar públicamente al partido porque se desvió de su misión, olvidó sus principios éticos, auspició la inclusión de cúpulas empresariales guerreristas (como la COPARMEX hasta hoy) y tendía a “parecerse cada vez más al PRI” (como sucedió desde el salinato). Al abandonar su militancia, los prestigiados panistas dejaron el campo libre al NEOPANISMO carente de escrúpulos y civismo, y sobrado de codicia y cinismo.

Fundado en 1939 para combatir el “socialismo” de Lázaro Cárdenas, llegó al PAN el residuo de un frustrado intento de partido de la Iniciativa Privada, llamado DHIAC (desarrollo humano integral y acción ciudadana), con su brazo mujeril Ancifem (asociación nacional cívica femenina) y acompañado de la intransigencia y financiamiento de la COPARMEX –desde entonces en abierto activismo político no empresarial–, con miembros de la sociedad ultrasecreta EL YUNQUE (creación de la Iglesia católica más retrógrada), expuesta por el periodista Álvaro Delgado en un libro alusivo.

Desde un principio se notó en el nuevo PAN el perfil violento de El Yunque, iniciado con un grupo de “jóvenes guerreros de Cristo Rey” (en remembranza de su añorada guerra cristera) reclutados en Jalisco y Puebla. Para ellos, lo que se hiciera en nombre de Cristo Rey, es bendecido por la Iglesia y garantiza la entrada al Cielo sin escalas. Cuanto escándalo o hecho de sangre parecía originado o relacionado con El Yunque o el Neopanismo, de inmediato se silenciaba o se desviaban las investigaciones hasta llegar al olvido. Así se explica la impunidad de Marcial Maciel y sus Legionarios de Cristo, cuyos abusos pederastas fueron encubiertos por jerarcas vaticanos y grandes magnates, como Lorenzo Servitje, fundador de Bimbo y organizador de un boicot empresarial contra Canal 40 cuando dio a conocer las investigaciones iniciadas en Estados Unidos.

Igual pasó con los bloqueos violentos de los puentes internacionales en Ciudad Juárez, efectuados por Pancho Barrio Terrazas (inútil Contralor de Vicente Fox, y líder de los neopanistas llamados “Bárbaros del Norte”), que quería imponerse como Presidente Municipal, primero, y luego como Gobernador, tolerados por todas las autoridades mexicanas locales y federales, pues estaba protegido y apoyado por la jerarquía católica. Por esa protección eclesiástica nadie habló de que ya como gobernador de Chihuahua, Barrio Terrazas se negó a investigar las violaciones y asesinatos de cientos o miles de jóvenes mujeres —las Muertas de Juárez–, a quienes culpó por caminar solas de noche (al salir de las maquiladoras) o con ropa provocativa, repitiendo el sobado argumento de los sacerdotes católicos.

El apogeo y la prosperidad del Neopanismo llegó con la usurpación de Carlos Salinas de Gortari, cuando lo legitimaron a cambio de gubernaturas, prebenda y lucrativas concesiones de todo tipo. Sin embargo, su mayor auge empezó con las descomunales mentiras de Vicente Fox que les creó remunerativas posiciones “adjuntas” en el gobierno federal y les concedió decidir nombramientos en el Poder Judicial para extender su impunidad.

Eso se continuó durante la Usurpación de Felipe Calderón y hasta con el regreso del PRI a Los Pinos (de donde nunca salió). El PAN siguió siendo el mismo, menospreciando a la gente, arrugando las narices ante los pobres, declarando que “son pobres por flojos”, pues sólo los ricos trabajan hasta en sus juegos de golf o viajes por el mundo a costa del erario, “buscando nuevas inversiones”.

Pero llegó ANDRÉS MANUEL y la Cuarta Transformación y junto con su derrota, el PAN se descompuso peor. En vez de azul, adquirió un tono verde biliar guerrillero que gritaba por todos lados, especialmente cuando empezó a perder sus posiciones “adjuntas” y el lustre ficticio de sus “presidentes” sin pensiones; comenzó a perder Presupuesto del Poder Ejecutivo y Legislativo –donde literalmente desapareció–, y de los órganos autónomos compartidos con el PRI. Desde antes de que AMLO tomara posesión, el PAN yunquista se volvió una horda salvaje desbocada, que arremete contra todo lo pintado de magenta o con el sello López Obrador. Para ello usa el financiamiento de los “Traficantes de Influencias”, molestos por perder importancia en las grandes decisiones políticas –las más lucrativas– como el llamado NAIM, frustrada obra cumbre el PRIANato, con futuras ganancias descomunales que vieron esfumarse.

A eso se añadió el cierre del huachicoleo y negocios conexos; las renuncias de sus personeros en los “órganos autónomos” (más las que vendrán); el recorte drástico de sus prerrogativas electorales; el fin de su protectorado a capos y prominentes corruptos tan generosos. Todos anticipos de su futura extinción, que los tiene dando patadas de ahogado y manotazos al aire, clamando por una salvación que llegue en un ilusorio golpe de estado (de descomposición) o “reposición”, como alegan sus admirados gorilas sudamericanos.

Lo evidente es que EL NEOPANISMO GUERRILLERO NO TIENE SALVACIÓN.