Zerón, Lozoya, Duarte y lo que viene… ‘rápido y furioso’

La frase citada por el presidente López Obrador es conocida por todos. “A veces la Justicia tarda en llegar. Pero llega”

Y eso es lo que están presenciando los mexicanos en este momento.

Hay movimientos ininterrumpidos en lo que corresponde al trabajo de las distintas dependencias del gobierno de la Cuarta Transformación, para dar agilidad a procesos y procedimientos necesarios, que obliguen a los infractores a responder ante la Ley, por delitos cometidos durante el pasado neoliberal.

La Unidad de Inteligencia Financiera a cargo de Santiago Nieto, acaba de hacer público que se congelan cuentas bancarias de 42 empresas, asociadas al delito de facturación falsa.

Es un golpe importante para una actividad ilegal que se cometía con total impunidad durante el periodo neoliberal. Y es la forma de desbaratar una red de corrupción que facilitaba la evasión de impuestos.

Por otra parte, se da a conocer que con la llegada de Emilio Lozoya al país, se abre la posibilidad de que conozcamos más datos respecto a la corrupción que imperaba dentro de Pemex. Lozoya no desea pasar una larga temporada en la cárcel. Tampoco quiere que su familia pague con prisión posibles delitos relacionados con encubrimiento y colaboración en actos delictivos.
El mismo Santiago Nieto nos dice que Lozoya cuenta con una amplia “fonoteca”, compuesta con grabaciones realizadas en secreto, donde queda clara la participación de funcionarios públicos de rango superior al suyo, para realizar operaciones de desvío de fondos, lavado de dinero y cobro de sobornos.

Los casos de Odebrecht y Agro Nitrogenados, donde la corrupción fue descarada, podrán ser conocidos con mayor amplitud, a través de la información que proporcione Lozoya Austin, para mitigar su castigo.
Incluso se contempla como una posibilidad, el hecho de que Lozoya no pague con cárcel sus delitos, en el caso de que las pruebas que aporte en contra de otros funcionarios corruptos, sean definitivas para proceder en contra de ellos.
Esa posibilidad está contemplada por las leyes mexicanas.

César Duarte tiene la brillante idea de salir de su escondite en un rancho de Torrence, Nuevo México, para ir a pasar un tiempo en Florida.

Ahí lo detienen y se prepara lo necesario para su extradición a territorio mexicano. Hoy comparece ante una Corte en Florida, que le notificará las causas de su arresto (malversación agravada y conspiración agravada) y lo escuchará si decide hacer alguna declaración. Todo será vía virtual, dado el problema de la pandemia de Covid-19, que impide una presentación personal.

Tomás Zerón está bien ubicado en Canadá y ya existe la ficha roja para que Interpol efectúe la captura correspondientes y su posterior presentación ante las autoridades de ese país. Después de esto, iniciará el trámite de extradición a México.

Esto coincide con la identificación de los restos de uno de los normalistas desaparecidos en Ayotzinapa, hace casi seis años. Los restos analizados por los integrantes de la delegación de expertos forenses son, según nos dicen, los del normalista Christian Rodríguez.
Hoy, a las diez de la mañana, el presidente se reúne con los padres de los normalistas desaparecidos, para informarles sobre los avances en esa investigación y para escuchar sus opiniones al respecto.

La captura de Tomás Zerón será importante para conocer las razones que movieron al gobierno de Enrique Peña Nieto a fabricar una “Verdad Histórica” intragable para la mayoría de los mexicanos y el paradero de los estudiantes.

Esto aunado a la captura de José Angel Casarrubias Salgado, el “Mochomo”, presunto jefe del grupo criminal Guerreros Unidos. Este personaje es señalado como uno de los autores intelectuales en esta tragedia que cimbró a todo México.

El dinosaurio reumático, que también hace presencia en la procuración de justicia dentro del país, se está echando a andar, gracias al trabajo ininterrumpido de quienes tienen a su cargo las dependencias responsables de cumplir y hacer cumplir la Ley.

En varios frentes vemos cómo se han dado pasos para llevar ante la justicia a personajes que se sentían intocables.

La impunidad que se había hecho Ley en nuestro país, protegía a cualquier funcionario de primero o segundo nivel, de cualquier posible acusación por parte de los gobernantes entrantes, en relación a delitos asociados a la corrupción.

Había una complicidad pactada entre el gobierno saliente y el entrante, para guardar bajo el tapete cualquier delito descubierto. Al final, el nuevo gobierno haría negocios ilegales, de la misma manera en que lo habían hecho las administraciones anteriores.

Cuando llegara el momento de entregar el mando a otro gobierno neoliberal, se sellaría un nuevo pacto de impunidad sexenal.
Esto terminó con la entrada al poder de la Cuarta Transformación. “No seremos cómplices de nadie” ha dicho expresamente el presidente López Obrador.

Delito que sale a la luz, es de inmediato denunciado ante la Fiscalía General de la República. Y los responsables, así se escondan en el fin del mundo, buscados para ser enjuiciados.
El principal asunto relacionado con la necesidad de hacer justicia en este país, por crímenes del pasado, tiene que ver con el operativo conjunto entre autoridades nacionales y estadounidenses, para permitir el ingreso masivo de armas a México, con destino a los grupos de la delincuencia organizada.

“Rápido y Furioso” está en este momento en las agendas de los ambos gobiernos.
Donald Trump ha declarado que para su administración, es su principal prioridad conocer qué sucedió al respecto. Precisa que la administración de Barack Obama, fue corrupta y autorizó este tipo de maniobras ilegales.

Para México, el significado es mayor. El control de estas armas “bien identificadas” se perdió. Felipe Calderón, entonces presidente del país, dice (como siempre), que él nada supo al respecto.
Lo lamentable es que ese armamento que entró ilegalmente al país, con el consentimiento de ambos gobiernos, sirvió para privar de la vida a miles de mexicanos.

Hoy, el gobierno de Donald Trump ha enviado la información que contienen sus archivos oficiales, para que en nuestro país se hagan también las investigaciones correspondientes, con la finalidad de denunciar y castigar a los culpables de estos hechos.
Felipe Calderón ha guardado un silencio significativo en redes sociales, desde hace unos días. Su campaña a favor del registro de su partido político ha entrado en pausa.

La investigación conjunta que se hace a ambos lados de la frontera norte del país, nada bueno augura para un expresidente que se pensó inmune al alcance de la justicia y que hoy ve preocupado como van cayendo otros corruptos que pensaron como él.

“La justicia tarda en ocasiones. Pero siempre llega”. Y hoy, en tiempos de la Cuarta Transformación, vemos que esto es y será cierto en adelante.

Malthus Gamba