Voracidad Neoliberal vs. Creatividad y Redes Sociales

Por Miguel Angel Lizama @Migueliz8

Desde la promulgación de la Constitución de 1917, los Autores Mexicanos o generadores de propiedad intelectual –personas que usan su intelecto y capacidad para crear y proyectar su sensibilidad personal en distintos modos de expresión para que la sociedad la perciba y disfrute– estuvieron protegidos y promovidos por la Constitución, originando la época creativa más fructífera de México en todos los órdenes (musical, pictórico, cinematográfico, literario, escultórico, teatral, etc.), reconocida en todo el mundo.

Hasta 1988, los escritores, pintores, músicos, compositores, intérpretes, etc. podían crear libre y profusamente, porque los estimulaba la Constitución que los protegía sin tener que preocuparse por declaraciones fiscales ni cálculos de impuestos. Sólo se ocupaban de corretear a las Musas para ponerlas en sus trabajos y luego encontrar vías para darlo a conocer y seguir creando más. Así se dio el auge artístico y creativo de México que fue famoso en el mundo.

Pero llegó el período neoliberal CON LA USURPACIÓN DE CARLOS SALINAS DE GORTARI, y arribó a la Secretaría de Hacienda PEDRO ASPE ARMELLA y su caterva de tecnócratas voraces sin más sensibilidad que el ansia de dinero. Aspe Armella vio en la Creatividad Nacional un filón que debía ser explotado. Para ello se abrogó la protección a los Creadores, eliminando de la Constitución la exención que se le daba a los autores desde 1917, para imponer una nueva disposición en el Código Fiscal suprimiendo tal exención y promulgando UNA NUEVA LEY AUTORAL que dio mayor importancia a las empresas que utilizan CREACIONES ajenas para deducir obras subsecuentes o “PRODUCCIONES”, registradas como ORIGINALES para asumirse como “Autores” (sin serlo), calidad que la Ley Federal del Derecho de Autor (LFDA) en su artículo 12 atribuye SÓLO A LAS PERSONAS FÍSICAS, al establecer que “Autor es la persona física que ha creado una obra literaria o artística”

A partir del auge neoliberal, las GRANDES CORPORACIONES fueron reconocidas como “Autores”, con todos los Derechos Morales y Patrimoniales que corresponden a los AUTÉNTICOS CREADORES. Empezaron a explotar Obras a base de la creatividad ajena y comenzaron a lucrar, registrando como “OBRA  ORIGINAL PROPIA” su llamada “Producción”. Esto no sólo pisoteó una disposición constitucional, sino la lógica natural. Pero los tecnócratas sólo querían proteger a sus amigos mercaderes en un negocio redondo.

Esta voracidad DE DINERO Y CONTROL hoy se esparce como plaga en todo el mundo y los gobiernos buscan gravar la Creatividad humana, especialmente la que usa NUEVAS TECNOLOGÍAS que los políticos no sólo ven como novedosa veta de lucro, sino como un peligro potencial a su dominación, por la concientización de los pueblos, como se comprobó con los levantamientos populares en Egipto, Libia y otros países de regímenes dictatoriales, y especialmente en el vuelco que las “BENDITAS REDES SOCIALES”  la dieron al yugo que ejercía el PRIAN sobre México. Por eso quieren aplicarle controles e imponer impuestos. ASÍ CONTROLAN Y GANAN DINERO. No les importan los alegatos de que el Internet es un ESPACIO LIBRE, de acceso irrestricto a cualquier expresión humana. Donde surjan nuevas plataformas, los políticos de inmediato quieren controlarlas y ponerle gravámenes.

Los políticos y grandes corporativos empresariales tienen a su disposición los aparatos gubernamentales y los mecanismos internacionales de cooperación, para imponer a los Proveedores de Internet la obligación de usar candados de acceso a sus Servidores, con el pretexto de la “Protección de los Derechos de Autor” (como el caso del Artículo 13 de la Directiva europea del Copyright). Nadie puede leer, ver o escuchar una obra sin pedir permiso a las empresas “titulares” de la propiedad intelectual de los autores físicos, y sin pagar una cuota por hacerlo, aunque el pago no llegue al verdadero autor o intérprete, pues se queda en los intermediarios empresariales o autorales (en México son las llamadas “Sociedades de Gestión Colectiva”) que cobran las regalías y las invierten y manejan como propias, pero a la hora de entregarlas a sus titulares (los autores), ponen infinidad de pretextos, trámites y obstáculos, como hacen las Afores con los ahorros.

Al suprimirse en México la protección constitucional a los creadores individuales, se auspició y protegió a las Corporaciones, creando una nueva INEQUIDAD LEGAL al imponerse UN IMPUESTO PAREJO, lo mismo PARA AUTORES PERSONAS FÍSICAS como para “AUTORES” PERSONAS MORALES, que disponen de grandes equipos contables para eludir sus impuestos. Con eso se ignoró el Principio Legal de “Trato igual a los iguales y desigual a los desiguales” . Los verdaderos autores –más concentrados en su creación individual que en el aprovechamiento de su obra (lo que hacen por necesidad, no por afán de lucro)– se vieron en desventaja frente a las empresas dedicadas a la explotación de obras, con amplios recursos para manejar y aprovechar los esquemas contables y fiscales que les reportan más ganancias. Si hubieran vivido en la tecnocracia Diego Rivera, José Clemente Orozco, José Alfredo Jiménez, Pedro Infante, Cantinflas, por mencionar unos pocos, México jamás hubiera logrado el acervo cultural que tiene ni la fama internacional que obtuvo.

La disparidad entre ambos tipos de “autores” (los verdaderos creadores y los empresarios comercializadores) resultó gigantesca. Pero a la tecnocracia voraz no le importó ni la equidad ni el Derecho, porque se trataba de imponer impuestos a rajatabla, a fin de COMPENSAR CON NÚMERO de causantes LOS BENEFICIOS Y CONDONACIONES otorgados A LOS POCOS CONTRIBUYENTES de enorme peso político. Para Aspe y sus tecnócratas, los muchos jodidos debían pagar el lucro de los pocos “amigo$”.

Ante la movilización de los auténticos autores, Pedro Aspe simuló atender las reclamaciones y, “generoso”, concedió una LIGERA EXENCIÓN de 20 salarios mínimos (hoy convertidos en Unidades de Medida y Actualización – UMAS) ANUALIZADOS, pero estableciendo limitaciones, condicionantes y obligaciones de Declaraciones Contables periódicas, Cálculos Impositivos con deducciones condicionadas, y manejo de funciones especializadas, que sólo los “autores empresariales” pueden enfrentar con sus NUMEROSOS contadores y la CONSOLIDACIÓN FISCAL de sus Fundaciones y empresas con pérdidas.

Un auténtico creador no tiene esa misma capacidad y si cede una obra para Televisa o TVAzteca –ME CONSTA– debe resignarse a no volver a recibir regalías como marca la ley, aunque el “Productor” SÍ COBRA REGALÍAS O DERECHOS por “SU OBRA PRODUCIDA”. Caso ilustrativo es la creatividad de Chespirito con sus obras “Chavo del Ocho”, “Chapulín Colorado” y otras, que Televisa sigue explotando COMO PROPIAS a diestra y siniestra, hasta mediante dibujos animados para evitarse engorrosas contrataciones y la obsolescencia natural por edad o muerte de los intérpretes reales. Incluso, Televisa prácticamente se apropió de unos compases del Opus 113 de Beethoven (la Marcha Turca con sintetizador), para musicalizar el Chavo del Ocho, de la que cobra regalías como si fuera suya.

¿QUÉ HACER PARA CORREGIR ESTA VORACIDAD NEOLIBERAL Y ESTIMULAR LA CREATIVIDAD MEXICANA?

En vez de reclamar menos recortes al presupuesto para los amigos que protestan, la mayoría legislativa de MORENA debería dedicarse a modificar el entramado legal neoliberal metido en la Constitución (y volverla como estaba antes), el Código Fiscal de la Federación y la Ley Federal del Derecho de Autor, para CORREGIR UNA INEQUIDAD EVIDENTE, preservar la libertad de las Redes Sociales de franca utilidad social, y estimular la producción intelectual de TODOS los creadores de México. A los corporativos se les puede aceptar y retribuir su papel dispersor de obras intelectuales, cobrando por su promoción y administración, pero sin que se queden con todo, como hoy sucede. MORENA TIENE MUCHO POR HACER.

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