Todos los ojos deben estar puestos en el INE

Están muy próximas las elecciones intermedias del 2021.

Pero más cercana está la fecha en que el Instituto Nacional Electoral, definirá cuáles asociaciones civiles cumplieron con los requisitos de Ley, para lograr el ansiado registro como partido político.

La preocupación ciudadana está centrada precisamente en este proceso selectivo.

El movimiento del expresidente Felipe Calderón, “México Libre”, intenta obtener el reconocimiento por parte del INE, para convertirse en una fuerza política que pueda competir en el siguiente proceso electoral.

Estamos hablando del mismo Felipe Calderón que nombró como Secretario de Seguridad Pública, al hoy preso y sujeto a proceso Genaro García Luna. Un secretario que pactó con el cártel de Sinaloa, para perseguir a los demás delincuentes opuestos a ese grupo criminal. Un secretario que cobró millones de dólares por facilitar la salida de droga de nuestro país, con destino a la Unión Americana.

Es el mismo Felipe Calderón que premió en su momento a Luis Cárdenas Palomino y Ramón Pequeño García, como ejemplos del buen servidor público encargado de la seguridad nacional. Hoy, ambos personajes son solicitados por la justicia norteamericana, acusados de complicidad con Genaro García Luna, para formar una “empresa” dedicada a la delincuencia organizada, a ambos lados de nuestra frontera norte.
Ese Felipe Calderón es también el que intentó que su señora esposa compitiera en las elecciones presidenciales pasadas, aportando para el registro de su candidatura documentos falsos, donde firmas, nombres y domicilios de los ciudadanos, se alteraron en las fotocopias presentadas.

Cuando el gobierno de Estados Unidos habla ya de una “empresa” y no solo de individuos dedicados a delinquir de manera individual, se refiere a una estructura sólida dentro del gobierno de Felipe Calderón, donde el entonces titular del ejecutivo puede ser la cabeza de la organización dedicada al tráfico de drogas, asociación delictuosa y lavado de dinero.

Es decir, la “empresa” trabajaba desde el más alto nivel y extendía sus tentáculos en todo el territorio nacional.
Felipe Calderón ha señalado en estos últimos días que durante su gobierno, se capturó o abatió a un gran número de delincuentes. Lo que omite señalar es que estos muertos y prisioneros, pertenecían a los grupos criminales contrario al cártel de Sinaloa. Es decir, Genaro García Luna convirtió a los órganos de seguridad nacional, en el cuerpo de sicarios más violento que ha visto el país.

Recordemos que durante el gobierno de Felipe Calderón, a los delincuentes que sobrevivían a los “operativos de seguridad”, no se les tomaba como prisioneros. Eran ejecutados a sangre fría. La carnicería fue brutal, si consideramos el número de víctimas “colaterales” que dejó el paso de la policía de Felipe Calderón por varios Estados del país.

García Luna ya no enfrenta una condena mínima de diez años, como sucedía hace unas semanas. La pena mínima que le sería aplicada por pertenecer a una “empresa” dedicada a la delincuencia, es hoy de veinte años. De ahí puede subir hasta la cadena perpetua. No es lo mismo un delincuente común, a otro que trabaja organizadamente dentro de una asociación criminal.

Es muy probable que Genaro García Luna, Luis Cárdenas Palomino, o Ramón Pequeño García intenten salir de la situación complicada que enfrentan, delatando a la cabeza real de la organización.

El único nombre que falta en este rompecabezas que se ha ido armando poco a poco, es precisamente el del jefe de la banda. El cerebro de la operación y por lo mismo, el más beneficiado económicamente con el trato con otros criminales, para traficar drogas, “lavar” los recursos obtenidos por la venta de la misma y eliminar, mediante el uso de los cuerpos de seguridad del Estado, a los integrantes de los cárteles enemigos al de Sinaloa.
Felipe Calderón, a pesar de alegar desconocimiento sobre todo lo malo que hacían sus colaboradores, parece estar en la mira de las autoridades norteamericanas. Es él quien reúne todas las condiciones para aparecer como principal sospechoso, a los ojos de la justicia de aquel país.
Sus antiguos colaboradores (o cómplices), pueden delatarlo tal y como hoy delata a sus antiguos compañeros Emilio Lozoya Austin.
Esta persona es la que está solicitando a las autoridades del INE, que aprueben el registro a su asociación “México Libre”, como nuevo partido político.

Y esa es la actual preocupación de millones de mexicanos.

Resulta increíble que el mismo México, que vive actualmente tiempos de transformación institucional, donde la corrupción es desterrada de todos los ámbitos de administración y poder, sufra de un instituto electoral tan poco confiable.

Los señalamientos al INE por los descarados fraudes que ha avalado durante su corta historia, son muchos. Jamás se ha comportado como un árbitro imparcial. Por el contrario, su conducta deshonesta, ha quedado evidenciada elección tras elección. Los intereses personales de la mayor parte de sus consejeros, son de corte conservador. Por lo mismo, han intentado que los candidatos de los partidos políticos de la derecha resulten triunfantes, incluso si el voto ciudadano demanda lo contrario.

Esos consejeros del INE van a decidir si otorgan o no el registro a “México Libre”, a pesar del historial criminal de Felipe Calderón. Criminal por haber nombrado a gente que hoy es procesada en otros países, por delincuencia organizada. Criminal, por haber presentado junto con su esposa documentación falsa en elecciones pasadas. Criminal porque tiene denuncias presentadas en cortes internacionales, en las que se le acusa de crímenes de lesa humanidad.

Durante la campaña para reunir los requisitos que solicita el INE a toda organización que aspira a convertirse en partido político, fue evidente que en muchas asambleas convocadas por “México Libre” no se alcanzó el quórum necesario. Se recurrió por lo mismo a la compra de firmas, para cumplir con la regla. Hay señalamientos de que se alteraron nuevamente datos sobre las credenciales de elector. Además, los topes de gasto de “México Libre”, están por encima del límite autorizado. La campaña publicitaria costó mucho, pues se contrataron los servicios de medios de publicidad muy caros.

El INE es una de las instituciones más desprestigiadas en el país. Lorenzo Córdova y Ciro Murayama, son dos personajes despreciados por muchos.

“México Libre” es la próxima prueba que deberán afrontar antes de las elecciones intermedias del 2021. Hay nuevos consejeros en el instituto que deben garantizar claridad sobre el proceso de selección de nuevos partidos políticos.
Los ciudadanos del país no quieren al INE corrupto de siempre. Menos quieren a un partido político encabezado por uno de los peores presidentes de la Historia.

Estemos atentos a la próxima resolución del INE que se dará en unos días más. Exijamos limpieza y transparencia en el dictamen que den, en lo que respecta al posible registro del partido de Felipe Calderón. Apoyemos a los consejeros que defiendan el interés nacional y no el bolsillo y los negocios oscuros del resto de los consejeros electorales.
Nunca más un narco-Estado gobernando. Nunca más un partido conducido por un jefe de cártel.
México se está transformando y merece un futuro mejor.

Malthus Gamba

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