Enfebrecidos, los opositores al gobierno del presidente López Obrador, observaban el desarrollo de los sucesos políticos en Perú.
El presidente Pedro Castillo anunciaba la disolución del Congreso Nacional en ese país y el Estado de Excepción, con su respectivo toque de queda.

Esto sucedía después de haberse conocido que dicho Congreso, estaba alistando lo necesario para separar del cargo al presidente, utilizando el argumento de que padecía de “permanente incapacidad moral”.

Pedro Castillo, hoy prisionero del nuevo gobierno, jamás pudo asumir verdaderamente la presidencia del país. Los poderes económicos en Perú, armaron una campaña desinformativa y política, para impedir que un presidente de origen humilde, ajeno a la corrupción, el privilegio y a la explotación de los sectores marginados por el neoliberalismo, pudiera hacer cambios profundos en esa nación.
El gobierno popular de Pedro Castillo cae y regresa la oposición al poder.
Nuestra clase conservadora, había estado atenta a los acontecimientos que unos días antes se dieron en Argentina, donde el Poder Judicial aplica una condena de cárcel a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, una vez concluido su mandato y la inhabilita de por vida para competir por un cargo público.

Ya conocido el desenlace de ambas situaciones, los medios de comunicación al servicio de la clase conservadora, los políticos de la corrupción, coaligados con empresarios de corte reaccionario, inician aquí una campaña de desprestigio en contra de Pedro Castillo y Cristina Fernández. Los tachan de populistas incapaces de gobernar. A Castillo lo califican de golpista, por el hecho de haber intentado defender la democracia en su país, cuando todo estaba listo para asestarle el Golpe de Estado Blando, preparado y financiado por los poderosos empresarios peruanos.

Junto a esto, aparecieron en redes sociales, una buena cantidad de mensajes, en donde las cuentas opositoras y sus enormes granjas de bots, advertían que un final similar, aguardaba al presidente López Obrador. La etiqueta “Tú sigues AMLO”, tuvo gran actividad y ahí aparecieron, desde comentarios de oposición al presidente, hasta amenazas en su contra.

El éxtasis opositor fue grande. Una especie de “onanismo político”, en donde las imágenes y escenarios fantasiosos sobre un Golpe Blando en México, deleitaron intensa e internamente, a buena parte de la clase conservadora.

Sin embargo, ese frenesí reaccionario duró pocas horas. Fue un desahogo momentáneo, que les calma el rencor acumulado, después de tanto fracaso ante la Cuarta Transformación.

El presidente López Obrador en la Conferencia Mañanera de este día, les desbarata el sueño y los conduce de nuevo a una realidad donde sus posibilidades para recuperar el poder en 2024, son bastante raquíticas.

“En México, el Golpe Blando resulta imposible. La sociedad del país es una de las más politizadas en el mundo y no se deja engañar por las campañas desinformativas, que pretenden crear el ambiente propicio para desconocer a un presidente democráticamente electo. Es más, la guerra sucia ni siquiera es atendida por la gente. No causa daño al gobierno y más bien, sus efectos se revierten en la oposición”.
Hay dos causas por las cuales el Golpe Blando no ha fructificado en nuestro país.

La primera tiene que ver con lo que dice el presidente. La sociedad mexicana es bastante madura, políticamente hablando. Es refractaria a la manipulación. El Pueblo desconfía de los medios de comunicación tradicionales. Y si las mentiras difundidas a diario no son creíbles, entonces la estrategia golpista fracasa.

La otra situación se relaciona con los aliados que debe tener la derecha reaccionaria, para poder aplicar un Golpe de Estado, con apariencia de legalidad.

El Golpe Blando, necesita fabricar faltas y supuestos delitos, que nacen de falsas investigaciones periodísticas. Cuando se han inventado, se denuncian ante las Fiscalías controladas por los poderosos empresarios y ahí se fabrican expedientes. Esta documentación se turna al Poder Judicial, para que los jueces al servicio de la causa reaccionaria, otorguen sentencias en contra de los gobernantes.

En México, desde el inicio de su mandato, el presidente López Obrador cuido bien ese flanco, propicio para el ataque conservador. Colocó ahí a Alejandro Gertz Manero, no para perseguir a personajes emblemáticos del neoliberalismo, sino para impedir que la estructura de la Fiscalía, fuera utilizada en contra del gobierno. Y ha cumplido bien la encomienda. Los cuerpos de seguridad del gobierno federal, se han mantenido fieles al presidente.

En Perú, fueron los cuerpos de seguridad y el ejército, quienes desconocieron de inmediato al hoy expresidente, impidiendo que se refugiara en la embajada mexicana y procediendo a su arresto inmediato.

En México, la oposición no controla a los cuerpos de seguridad y menos a las Fuerzas Armadas. La lealtad institucional, está con el presidente.

Quizá algunos recuerden que al inicio del sexenio, los grupos reaccionarios pretendieron utilizar a generales en retiro, para armar una oposición al interior de las Fuerzas Armadas. Varios generales retirados, hicieron declaraciones duras en contra del presidente.
Pero de inmediato se actuó y desactivó el problema. El Ejército demostró nuevamente que su compromiso es con el país y no con poderes económicos y políticos que intenten controlarlo.

El último aliado con que no cuenta la clase conservadora en nuestro país, es el Congreso.

A Pedro Castillo le hace la vida imposible la Cámara de Diputados, de amplia mayoría reaccionaria. Lo va acorralando de a poco. Hace intentos continuos para conducirlo al fracaso y poder desconocerlo. Hasta que al final lo logra. Un presidente sin respaldo en el Congreso, se convierte en un florero, o en un blanco fácil.

Por eso es sumamente importante la recomendación que hace el presidente López Obrador, para otorgar el “voto parejo” al presidente en turno.

En 2024, si se vota por el candidato de Morena a la presidencia, se debe apoyar ese voto, respaldando a diputados y senadores del mismo partido. Morena.

De otra forma, el nuevo titular del ejecutivo, no tendría fuerza para continuar con el cambio democrático en el país.
En este momento es imposible un Golpe Blando en México. Pero hay que preparar el terreno para que el próximo gobierno, llegue fuerte y seguro al poder.

No obstante los esfuerzos del presidente López Obrador y del canciller Marcelo Ebrard para otorgar asilo político a Pedro Castillo, esto resultó imposible.
El expresidente de Perú ya se encuentra en prisión, acusado de rebelión.

A Claudio X González y a su gente, les entusiasmó mucho ese escenario. Quisieran verlo replicado en México.
Pero aquí en nuestro país hay mucho Pueblo. Las Fuerzas de Seguridad y Fuerzas Armadas son leales. El Congreso es de mayoría morenista. Y aunque hay jueces que se venden y aceptan alianzas con la oposición a cambio de dinero, no constituyen una fuerza significativa, dentro del Poder Judicial.

Los opositores vivieron su momento “onanista” y hoy regresan a la realidad.

Una realidad donde la aprobación inminente a los cambios en la Ley Electoral, los devuelve sin miramientos al sitio que les corresponde desde el 2018.
El suelo.

Malthus Gamba

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