Este lunes arrancó el primer día de alegatos en el juicio que el gobierno de los Estados Unidos sigue en contra de Genaro García Luna por delitos relacionados con el crimen organizado, con la presentación de Sergio Villarreal,”El Grande” uno de los exlugarteniente del Cártel de los Beltrán Leyva, como primer testigo de la fiscalía, en la corte federal del Distrito Este de Nueva York.

En sus alegatos iniciales, la fiscalía norteamericana explicó cuál era el supuesto papel de García Luna como operador del Cártel de Sinaloa y cómo fue que recibió millones de dólares para que este grupo criminal pudiera enviar toneladas de cocaína al territorio norteamericano, al grado de que, asegura la parte acusadora, elementos de la extinta Policía Federal llegaron a descargar toneladas de cocaína en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) como parte de los operativos en coordinación con la organización criminal.

Por su parte, la defensa de quien fuera el secretario de Seguridad Pública durante la administración de Felipe Calderón,  argumentó que los fiscales no tienen suficiente evidencia para probar la culpabilidad de su cliente, ya que  las autoridades estadounidenses no tienen dinero incautado, ni tampoco fotos, videos o correos que puedan probar sus acusaciones.

Sin embargo, Sergio Villarreal testificó, bajo protesta de decir verdad ante la corte, que García Luna recibió sobornos directamente de Arturo Beltrán Leyva, uno de los hermanos que encabezaban dicha organización criminal, que recibió esos sobornos del Cártel de los Beltrán Leyva desde el 2001 hasta el 2008, previo a la muerte de Arturo Beltrán Leyva y que el mismo Villarreal Barragán, al ser el uno de los lugartenientes del grupo criminal, le pagó directamente los sobornos a García Luna.

Otro revelación de “El Grande” fue que García Luna ayudaba a las organizaciones criminales al proveer identificaciones oficiales de la extinta Agencia Federal de Investigación (AFI), así como también de uniformes y vehículos de la institución de seguridad pública, para que pudieran realizar sus actividades delictivas sin necesidad de preocuparse de las autoridades federales y que él también recibió una las credenciales falsas de la AFI y que en dicha credencial su nombre era “Gerardo Máynez” y que fungía como segundo comandante de la institución.

Villarreal aseguró, durante su testimonio, que Beltrán Leyva mantenía una relación cercana con Genaro García Luna, por lo que el capo enviaba regalos a García Luna, como una nueva moto edición especial de la marca Harley-Davidson, además de los pagos regulares en efectivo.

Así también, Sergio Villarreal afirmó que Beltrán Leyva tenía con García Luna un acuerdo para dividirse al 50 por ciento el valor de los cargamentos de cocaína que eran decomisados a los rivales del Cártel de Sinaloa y recordó que en una ocasión, cerca de la Ciudad de México, los Beltrán Leyva descubrieron que había un vehículo del Cártel de Golfo que transportaba aproximadamente unas 2 toneladas de cocaína. Villarreal Barragán indicó que después de interceptar dicho cargamento, lo trasladaron a un almacén, en donde llegó García Luna para incautar el 50 por ciento de la cocaína que fue “robada” del grupo rival, llegando a generar ganancias de entre 14 y 16 millones de dólares por el cargamento de cocaína que incautaron de los grupos rivales del Cártel de Sinaloa.

Finalmente, “El Grande” testificó que García Luna esperaba en el centro comercial Perisur, ubicado al sur de la Ciudad de México, para ser recogido por algún asistente de Beltrán Leyva y ser trasladado a un domicilio particular cercano para dialogar, hacer planes y recibir sobornos.

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