Se dispara nuevamente el precio de la luz en España con un aumento de 67%

Tal como lo viene advirtiendo el Presidente Andrés Manuel López Obrador, el riesgo de permitir que la iniciativa privada tenga el control absoluto de la generación y distribución de la energía eléctrica es que el único objetivo de algunas empresas es el lucro, sin importar en absoluto el consumidor final.

Prueba de ello es el más reciente incremento en el precio de la luz en España, que en esta ocasión representa el 67 por ciento, lo cual coloca el mega watt hora en los 186.46 euros o sea, más de 440 pesos mexicanos.

Esto significa que el servicio básico de energía eléctrica es prácticamente impagable para la mayoría de los casi 28 millones de consumidores españoles.

Pero este aumento es solamente en relación al precio inmediato anterior, pues en agosto de 2020 el mega watt hora no llegaba a los 45 euros, por lo que, en realidad, el precio de la luz se ha incrementado al triple en un año, y todo indica que la escalada continuará durante el invierno, por ser la época de mayor consumo.

Aunque las empresas generadoras y distribuidoras de electricidad en España argumentan los aumentos en el costo del gas y la subida de las penalizaciones internacionales por la emisión de CO2, la realidad es que las variaciones en el precio del gas afectan a todos los países sin que otros tengan el mismo efecto encarecedor que en España donde, por otro lado, las penalizaciones internacionales por emisión de gases invernadero están subvencionadas en ese país.

El verdadero problema en España es que, de las 273 empresas eléctricas que existen, sólo 3 acaparan casi el 90 por ciento del mercado: Endesa, S.A.; Iberdrola España, S.A. y Naturgy Energy Group, S.A., por lo que la conducta oligopólica era inevitable.

Ante un panorama tan desolador, donde la luz se ha incrementado más de 300 por ciento durante lo que va de la pandemia por Covid-19 y las autoridades españolas solamente intentan tibias soluciones, evitando trastocar los intereses de la tríada de poderosas empresas, quienes ya han amenazado al gobierno español con un apagón generalizado si intentan detenerlas, la obvia solución empieza a plantearse por los partidos progresistas: la creación de una empresa pública generadora y distribuidora de electricidad.

Con información de El Mundo