Se ‘deschavetó’ Riva Palacio

El ataque de fin de semana en contra del presidente y el gobierno de la Cuarta Transformación, le tocó en esta ocasión al viejo periodista Raymundo Riva Palacio.


Flaco favor para alguien que no se distingue por la calidad de los artículos que publica, sino más bien por el uso del chisme de pasillo, el trascendido, el vaticinio nunca cumplido y las fuentes que nunca pueden ser reveladas.

Riva Palacio goza de un amplio descrédito social, el cual ha sido bien ganado a lo largo de una carrera de años, en la que la búsqueda de la verdad ha quedado en segundo plano, al dirigir toda su energía personal a la construcción de un nada despreciable patrimonio, basado en el cultivo del chayote.

Para cumplir con su cuota dentro de la estrategia de guerra sucia, el representante de la reacción en el Financiero y en su portal Eje Central, utiliza un calificativo en contra del presidente López Obrador, que considera “pegajoso” y emblemático.
“Desquiciado” es el adjetivo que utiliza Riva Palacio en esta ocasión, refiriéndose al estado de ánimo el presidente.
De manera inmediata, las granjas de bots se lanzan en un ataque en Twitter, donde intentan colocar una etiqueta que use la palabra utilizada por Riva Palacio en su columna.
Y nada pasa.

El adjetivo contundente que pretendió ser ariete en contra del presidente, choca contra el muro de la Cuarta Transformación y se pierde. No hace daño. Golpea sin fuerza alguna y queda para el olvido.

Y es que en este momento son tantos los asuntos públicos que hay que atender, que un chisme más de Riva Palacio pasa sin pena ni gloria.
Está por una parte el tema de la solicitud para una consulta popular, que permita juzgar a los expresidentes neoliberales del pasado reciente.

Tenemos el tema de Felipe Calderón y su organización “México Libre” que pretende conseguir su registro como partido político, en segunda instancia.

Está la estrepitosa caída del PAN y Javier Corral en Chihuahua, donde el apoyo que recibían de la CONAGUA para distribuir el agua del Estado a su gusto particular, termina por decisión presidencial.

En el zócalo de la Ciudad de México, vemos a diario el espectáculo tragicómico que representan los miserables contingentes de FRENAAA y su dirigente Gilberto Lozano. Son la burla nacional actualmente, al brindar tres funciones de circo diarias.

Riva Palacio señala que hay más corrupción en el inicio de este sexenio, que la registrada en los primeros años de otros gobiernos.
Y como ejemplo pone el sobado caso de Pío López Obrador, que se encuentra en manos de una Fiscalía Estatal. Agrega otros dos incidentes más, relativos a otros dos hermanos del presidente López Obrador y que según él, están relacionados con la denuncia que se presentó en contra de Juan Collado. Su artículo no agrega mayores datos. Cosa muy habitual en él.

Centra su análisis en la renuncia de Jaime Cárdenas al Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado.
Habla de una supuesta corrupción no comprobada, en esa dependencia. Nos señala que hay yates, joyas y otros objetos y que han salido del instituto sin observar la “normatividad” burocrática.

Y da por cierto el contenido de las declaraciones de Jaime Cárdenas, publicadas en el “pasquín inmundo”, Reforma.

Según Riva Palacio, López Obrador está desquiciado por un escenario de corrupción, que en realidad nace de la cabeza del viejo chayotero.

Toda la gente alrededor del presidente es corrupta. Mucho más corrupta que los políticos neoliberales del pasado, según las palabras de quien fuera uno de los decanos del “chayote”.

Las granjas de bots de la derecha, son las únicas que por obligación y pago correspondiente, hacen eco a las absurdas afirmaciones de Riva Palacio.

La gente no se traga un anzuelo tan mal diseñado y peor presentado.

Riva Palacio cierra su columna señalando que puede ser objeto de represalias por parte de “no sabe quién”, por lo que publica este día.
Pero, ¿a quién se le ocurriría perseguir a un personaje de segundo orden por publicar ‘babosadas’?

En realidad, quien está totalmente “deschavetado” (calificativo popular para designar a quien navega ya en territorio del trastorno mental), es el representante de la prensa servil del pasado, que hace intentos diarios por retomar un papel de “analista especializado”, que no llena en los tiempos actuales.

Riva Palacio miente, calumnia, desinforma, intenta adivinar sin éxito, acusa sin pruebas y avienta diariamente lodo a diestra y siniestra, en un intento por mantener vigente un tipo de periodismo que la sociedad del país se niega a seguir comprando.

Hoy, después de hacer señalamientos huecos en contra del presidente y su gobierno, asume el papel de víctima anticipada. Puede haber represalias en su contra, dice.

Y es significativo que sin venir a cuento, haga la observación de que su portal de noticias, está financiado por once personas más.
¿Por qué este dato fuera de lugar?

Él no es dueño único, dice. ¿Qué hay detrás del portal Eje Central?
“Curarse en salud”, es una práctica muy en boga entre los neoliberales del pasado. Sobre todo cuando sienten que el calor de la lumbre calienta demasiado.

Raymundo Riva Palacio fue uno de los periodistas más favorecidos durante el periodo neoliberal.
Su portal nace precisamente durante esos años y aunque nunca ha destacado como medio preferente en redes sociales, es instrumento de guerra sucia en el momento actual.

Algo habrá llegado a oídos de Riva Palacio, para que en sus ataques, esté incluido un señalamiento relativo a la propiedad e ingresos que genera ese portal.

Quizá por eso también veamos hoy a un Riva Palacio más “deschavetado” que de costumbre. Algo lo inquiete en este momento.
Algo relativo al manejo financiero en su portal, “que no es solo suyo”, dice.

Malthus Gamba