Se agrava la crisis en Texas: ahora falta agua potable

Ya no solo falta energía eléctrica, ahora también hay carencia de agua potable para millones de personas en el sureño estado de Texas, en los Estados Unidos de Norteamérica. Y de acuerdo con The New York Times, la crisis puede verse agravada este mismo jueves por un mal tiempo que se extiende desde la frontera con México y hasta Nueva York. El Servicio Meteorológico Nacional indicó que se avecina una gran tormenta invernal, que traerá lluvia helada, nieve y temperaturas “muy por debajo del promedio”.

Es muy probable que la severa interrupción del servicio eléctrico traiga, además de la falta de agua potable, problemas para el abastecimiento de combustibles como gasolina y diesel, dado que las bombas despachadoras funcionan con electricidad, lo que será un duro golpe para la población.

Los habitantes de Texas han intentado sortear la crisis recurriendo a estufas, parrillas para asar carnes, generadores a base de gasolina y sus vehículos para mantenerse calientes, pero estos medios también podrían ser severamente afectados.

El clima glacial ha dejado al menos 38 fallecimientos en los Estados Unidos, ha provocado que muchas carreteras sean intransitables, cierre intermitente de aeropuertos, interrumpido la distribución y aplicación de las vacunas y ha cubierto casi tres cuartas partes del territorio continental.

Ayer, el gobernador texano Greg Abbot advirtió a los residentes que se preparen porque “La mayor parte del estado estará bajo cero”, agregando que un pequeño respiro de la ola de frío llegaría sólo hasta el sábado. Es tan intenso el mal tiempo, que el Presidente Joe Biden tuvo que posponer un viaje planeado para este jueves a las instalaciones de Pfizer en Michigan, productora de la vacuna contra el coronavirus.

“Va a ser un desastre”, dijo Lura Pagano, meteoróloga de Servicio Meteorológico Nacional, sobre la tormenta que se espera que se extienda desde las grandes llanuras hasta el Atlántico medio y norte. Se pronostican varias pulgadas de nieve y aguanieve para el área de Washington.

Debido a la gran apuesta de los Estados Unidos a dejar en manos privadas la generación y distribución de la energía eléctrica, no cuentan con redes nacionales bien integradas, ni con planes nacionales que les permitan sortear este tipo de emergencias de una manera eficiente, permitiendo con ello que los habitantes de aquel país sufran y paguen las consecuencias.

Duke Energy, la compañía privada de generación y distribución de electricidad, advirtió a sus clientes en las Carolinas que podría haber un millón de cortes de energía en los próximos días, mientras el Gobernador de Maryland, Larry Hogan, dio una advertencia similar, pidiendo a los residentes que mantengan sus teléfonos cargados y se preparen para la nieve y hielo que se avecinan.

Las tormentas invernales superaron las expectativas en varios estados de la unión americana realizadas por empresas privadas de suministros básicos y de gobiernos que glorifican a la iniciativa privada como la solución a todos los males. Sin embargo, expertos en cambio climático advierten que este tipo de tormentas podrían aumentar en frecuencia e intensidad, por lo que el país debe mejorar su gestión de estos eventos. Así mismo, quienes expresan preocupación por el cambio climático indican un patrón de eventos extremos y critican que las autoridades locales, estatales y federales que no hicieron lo suficiente para preparar a la población ni a los servicios básicos para el clima extremo.

Kendra Clements, una persona de Oklahoma City que abrió su edificio para cobijar a personas sin hogar, pues la temperatura en esa ciudad llegó hasta los -25 grados Celsius, dijo que “Esta es una clase de tormenta diferente”. La acción de Clements demuestra que la estrategia de desatender los servicios sociales que se prestan a las personas más desfavorecidas por privilegiar la privatización de los mismos, resulta ser fatal en situaciones de emergencia climática o desastres naturales, como se viene advirtiendo desde los eventos del huracán Katrina, años atrás.

La constante y permanente satanización de las llamadas energías “sucias” combinada con el impulso a la aún muy ineficiente industria de las energías “limpias”, así como la inherente imposibilidad de la iniciativa privada para crear una red nacional y bien coordinada para la generación y distribución de la energía eléctrica, ha llevado a los norteamericanos a la crisis que hoy padecen. Debido al frío extremo han fallado las centrales eléctricas que utilizan el gas natural como combustible dejándolas fuera de servicio, se han congelado también los gasoductos, las turbinas eólicas se congelaron y dejaron de funcionar y los paneles solares solo pueden generar energía unas pocas horas al día, dejando a más de 100 millones de personas en estado de alerta, con apagones en gran parte del país.


Con información de Sin Embargo

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