Llegan las vacas flacas para Salinas Pliego

En el pasado hemos visto varios casos de corruptos enriquecidos con el esquema de saqueo neoliberal, casi todos comportándose con lujo de soberbia, que han tenido que bajar la cabeza ante las acciones de la justicia.

Como Emilio Lozoya, quien mandaba mensajes de Twitter retando al gobierno, o Juan Collado, quien fuera el abogado de moda contratado por el mismo presidente de la época, o Rosario Robles, que se negaba a revelar los nombres y modus operandi de sus cómplices, o Alonso Ancira, que quería negociar no pagarle al gobierno lo que nos robó, a pesar de estar detenido.

Hoy uno de los casos emblemáticos del enriquecimiento a partir de la corrupción y del abuso, es el del abonero fanfarrón Ricardo Salinas Pliego, jefe incluso de un delincuente como Cárdenas Palomino, a quien contrató para que cuidara de la seguridad de sus empresas.

Este individuo que amasó una fortuna de 9 mil millones de dólares traficando influencias, asociándose con los personajes más oscuros de la mafia, como Raúl Salinas de Gortari y haciendo cualquier cosa para ellos sin reparar en escrúpulo alguno, ha demostrado no tener principios morales en absoluto y como dicen por ahí, los únicos valores con que cuenta están en el banco.

No se ha conformado con trabajar sistemáticamente para sabotear los esfuerzos de las autoridades de salud en el combate a la pandemia, provocando con sus estupideces y las de sus empleados, que mucha gente se haya contagiado y quien sabe cuántas de ellas hayan muerto, sino que ha obligado a sus empleados a mantenerse trabajando, incluso en contra de las disposiciones que intentan evitar que los contagios aumenten, a quienes además les paga salarios de hambre.

Sus negocios principales son la difusión de basura mediática y noticias falsas, a través de un pasquín electrónico llamado TV Azteca, la venta de electrodomésticos en abonos con intereses de usura, por medio de la tienda de raya llamada Elektra y la usura misma en operaciones financieras con comisiones demenciales en Banco Azteca.

Este sujeto acostumbrado a los favores del poder corrupto en el pasado, vive completamente desubicado, pensando que las cosas siguen igual que antes. Su adeudo en materia de impuestos, acumula una cifra cercana a los 2000 millones de dólares y se niega a pagarlos, argumentando que él no debe nada, que las deudoras son sus empresas, como si las empresas se dirigieran solas.

Para darnos una idea de lo que este ratero no quiere pagar, con menos de esa cantidad, el gobierno mexicano compró 151 millones de vacunas para inmunizar a todos los habitantes del país, contra el virus que ocasiona la enfermedad del COVID-19.

Pero parece que la fiesta se le acabó y que hoy las autoridades fiscales de México no están dispuestas a acceder a sus caprichos. En declaraciones recientes de la maestra Raquel Buenrostro, directora del SAT, supimos que ya le han ganado 5 juicios en primera instancia y uno en segunda y como se ven las cosas, este sujeto petulante va a terminar pagándonos los impuestos que nos debe.

Como si esto fuera poco para su inminente debacle financiera, el Banco del Bienestar estará inaugurando más de 2,400 sucursales, por medio de las cuales captará las remesas de los migrantes mexicanos, a un tipo de cambio mejor que el ofrecido por Banco Azteca, con una mayor cobertura geográfica de las que tienen las empresas del usurero, lo que le va a costar muchos millones en pérdida de clientes cansados de ser estafados.

La pequeñez cerebral de la gente mediocre como él, entre otras actitudes se caracteriza por la autosuficiencia fanfarrona de la que este individuo hace gala cada vez que publica algún mensaje en sus redes sociales, como lo han hecho en el pasado otros delincuentes que hoy enfrentan la justicia con la cabeza gacha. Es cuestión de tiempo y paciencia que veamos a muchos de los que todavía se creen intocables estar en una situación similar.

Como dice el proverbio persa: “La paciencia es un árbol de raíz amarga, pero de frutos muy dulces”.