A consecuencia del constante aumento en los precios de la electricidad en España, que ya hilan 13 meses, los datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) revelan una inflación no vista desde 1985, llegando ya a 9.8 por ciento, en comparación interanual.

Este incremento en los precios representa un aumento de 2.2 por ciento con respecto al mes inmediato anterior, que registró una inflación de 7.6 por ciento, cifra ya de por sí elevada, provocada por los constantes y permanentes aumentos al precio de la electricidad, que ya se ubica en niveles récord, problema que se venía dando desde hace más de un año, pero que se agravó con las sanciones impuestas por los países europeos contra Rusia, a raíz de la invasión a Ucrania.

Sin embargo, el gobierno español apela a la corta memoria de sus habitantes al culpar de estos excesivos aumentos en los carburantes y los combustibles exclusivamente al impacto de “la guerra en Ucrania”, por, dice Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno, “el desbocado precio de la energía y los alimentos no elaborados”.

Y es que la administración de Sánchez, sin necesidad alguna, decidió tomar un papel protagónico en el conflicto entre Rusia y Ucrania, sumándose a las sanciones unilaterales que varios países de Europa han impuesto a Rusia, con la inevitable consecuencia en el precio y abasto de gas, carbón y granos.

Sin embargo el gobierno aprobó un “plan de respuesta” que aplica el “plan de choque” que prevé unos 16 mil millones de euros entre abril y junio en medidas como una bonificación estatal al precio de los carburantes, ayudas a sectores como el transporte, agrario y pesquero, un refuerzo de algunos subsidios sociales o avales a la entidad pública de créditos para empresas.