Sindicato Mexicano De Electricistas

No habrá trato preferencial a empresarios; se quedaron con las manos vacías

La política para la clase conservadora, no es una disciplina que se enseña en las escuelas. Tampoco un arte, tal y como se le consideraba en siglos pasados.

La política para ellos es un medio, una herramienta para alcanzar ciertos fines.
Ser político entre reaccionarios, es prestarse a todo, teniendo la mira puesta en la ventaja posible, o en el beneficio del grupo al que se pertenece.

Por eso, a un conservador le resulta imposible entender a quienes practican el quehacer político con ética, honestidad y responsabilidad.
La derecha mexicana esperaba el evento del domingo pasado, en el que el presidente López Obrador, definiría la ruta a seguir, para alcanzar una recuperación económica en el corto plazo.

Durante las semanas anteriores, los conservadores habían trabajado una estrategia en medios de comunicación y redes sociales, donde se insistía en la necesidad de brindar un trato preferencial a los empresarios del país, para salir con bien del problema económico generado por la epidemia de Covid-19 y la baja en la estimación de precio del barril de petróleo.
Todos los grupos y organizaciones de la reacción, se sumaron a esta campaña, en la que incluso participaron antiguas figuras de la izquierda nacional, que hoy se prestan a todo. Por ahí se vio un desplegado firmado por Cuauhtémoc Cárdenas, entre otros connotados reaccionarios. Pedían un “pacto”, o una “estrategia nacional”, donde el punto de vista conservador, quedara incluido en el proyecto de recuperación económica.
Pensaban los grupos de la derecha que tenían oportunidad para revertir el proceso de Cuarta Transformación que vive el país.
Pensaban que el presidente podía dar marcha atrás y retomar el camino neoliberal como única medida posible para salvar al país de una crisis potencial.

Y al final, se estrellan de nuevo con la realidad.
No hay apoyo especial para las grandes empresas.
Sí se darán todas las facilidades y el respaldo necesario, a las Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES), sean éstas del sector formal, o desarrollen su actividad dentro de la informalidad.

Las medidas anunciadas por el presidente el día de ayer, crean empleo, evitan la contratación de deuda pública, fortalecen la inversión pública y privada y dan especial atención al desarrollo de infraestructura en el país.
Era el informe que el pueblo de México esperaba y el apoyo a este programa fue evidente en redes sociales.
Pero para los grupos conservadores, significó un fracaso más.

Ni todo el dinero invertido, ni las opiniones, notas y reportajes elaborados por periodistas y medios de comunicación identificados con la derecha nacional, sirvieron para que el presidente se moviera un poco hacia la derecha.

Los empresarios deberán pagar sus impuestos con normalidad. De igual forma, tendrán que enfrentar el problema económico que sufran sus empresas, tal y como lo están haciendo los empleados del país, respecto a sus salarios y seguridad laboral.
En muchas fuentes de trabajo se ha tomado a la epidemia de Covid-19, como pretexto para realizar recortes de personal. Se han señalado casos de empresarios que han dejado de cubrir salarios completos y solo liquidan el mínimo marcado por la Ley.

Sin embargo, el trabajador se ajusta a las necesidades del momento y trata de salir adelante. Eso mismo deben hacer los empresarios, respecto a sus obligaciones fiscales. Poner algo de su parte, mientras salimos del mal momento.
Ayer tenían la esperanza de que el presidente López Obrador, traicionaría lo que contempla el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024. Los favorecidos del periodo neoliberal, pensaron que el presidente ayudaría a sus empresas de alguna manera. Incluso recortando recursos a los programas sociales, a los que ellos califican de “populistas”.

Nada de esto sucedió y hoy, en la conferencia mañanera, López Obrador dejó en claro que no habrá cambio de rumbo.
Los apoyos son y serán por el resto del sexenio, para los sectores sociales que menos tienen.
Se fortalecerán a las pequeñas y medianas empresas. Las compañías grandes, cuentan con recursos suficientes para salir con bien de esta crisis pasajera.

Esperar un cambio de rumbo, a favor de quienes más tienen, es un una ridiculez que solo puede nacer en quienes vivieron por muchos años defendiendo intereses, más que principios.
Este gobierno no va a dar marcha atrás. Es un gobierno de Transformación y no el florero neoliberal, que manejaba a su antojo la clase privilegiada del país.

El interés del pueblo está por delante y por eso, el presiente López Obrador anuncia la creación de dos millones de nuevos empleos y el fortalecimiento de los programas y proyectos de bienestar social.
No se dio la traición que esperaban los conservadores. Éste es un gobierno emanado del pueblo y que sirve por lo mismo, a la gente.
Si en el pasado los presidentes neoliberales se doblaban servilmente ante los deseos de los poderosos, hoy es apreciable que el gobierno de la Cuarta Transformación, responde a convicciones e ideales y no a presiones.
Sería bueno que los grupos consentidos de otro tiempo, se dieran cuenta y aceptaran definitivamente, que el país lleva un nuevo rumbo. Vamos en sentido contrario al neoliberalismo.

No hay marcha atrás.
El gobierno de la Cuarta Transformación y el presiente de México, jamás traicionarán a su pueblo.

Malthus Gamba