Nada frena a la aplanadora de la 4T

Una semana más de pesadilla, para la gente que intenta con desesperación bajar un poco el respaldo social que disfruta el gobierno del presidente López Obrador.
Según las últimas encuestas publicadas por los medios de comunicación de filiación conservadora, López Obrador subió nuevamente en su nivel de aprobación, situándose en un 63% de aceptación social.

Si los propios medios reaccionarios dan cifras tan alegres en favor del presidente, la realidad de ese apoyo, puede establecerse muy por encima del 70% de aprobación.
La campaña de suciedad a que apuestan los políticos y desinformadores del #TUMOR, no han hecho daño alguno al titular del ejecutivo.
Por el contrario.

A pesar de la guerra sucia mencionada, el proyecto de transformación en el país, avanza.
La Cámara de Diputados primeramente y después el Senado, aprobaron el contenido de la iniciativa presidencial, que tiene por objeto recuperar para el Estado, la rectoría del sector eléctrico. No funcionaron las mentiras difundidas por la prensa conservadora, ni los votos opositores en contra, para frenar esta nueva regulación. Morena y sus aliados en el Congreso, tuvieron los votos suficientes para sacar adelante la propuesta presidencial.

En la conferencia mañanera del día de hoy, el presidente López Obrador anunció que se realizarán trabajos en 14 hidroeléctricas nacionales, dentro de una primera etapa, para dar fortaleza a la Comisión Federal de Electricidad. Se producirán energías limpias y se cumplirá con el compromiso de mantener el precio actual, en las tarifas por consumo eléctrico.
Las compañías privadas que producen electricidad, podrán seguirlo haciendo, pero teniendo enfrente a una Comisión Federal de Electricidad, que tiene igualdad de oportunidades en el mercado. Se acaban los privilegios especiales para particulares.

En esta misma conferencia matutina, el presidente anunció que se llegó a un acuerdo con la compañía brasileña Odebrecht, para que el contrato leonino que firmaron con el gobierno de Felipe Calderón, se modifique, a fin de no seguir afectando a la Hacienda Pública mexicana.

PEMEX dejará de suministrar más de 60,000 barriles diarios de gas etano a Odebrecht, por un espacio de 20 años. La cuota disminuye a 30,000 y el periodo de obligación se reduce a 3 años. Las penalizaciones aplicables a PEMEX por incumplimiento de este compromiso, quedan sin efecto. El precio del barril de etano entregado, se incrementa hasta al alcanzar el 100% del valor en el mercado. El transporte del gas, antes pagado por PEMEX, corre en adelante por cuenta de Odebrecht.
El gobierno de la Cuarta Transformación, había dejado de cubrir el importe de las penalizaciones que aplicaban en el año anterior. Esta medida de presión, obligó a Odebrecht a sentarse a la mesa, para modificar el acuerdo original.

Lo importante en este caso, es el señalamiento que hace el presidente en el sentido de que la misma medida se seguirá en todas las situaciones, donde los acuerdos firmados por los gobiernos neoliberales del pasado, dejaron desprotegidas a las empresas públicas nacionales.
No se permitirá que en base a este tipo de acuerdos corruptos, se siga saqueando al país.
La oposición ni tiempo tuvo para intentar frenar la modificación de este primer contrato revisado. El gobierno de Felipe Calderón vendió soberanía nacional, mientras que la administración del presidente López Obrador la recupera.

La primera reunión virtual entre los presidentes Joe Biden y López Obrador, no se vivió en el clima de desencuentro que profetizaba la vieja prensa conservadora.
Se dio en un marco de respeto mutuo. Al presidente de México le interesaban el temas migratorio y el de las vacunas contra Covid-19, los cuales fueron planteados y vistos como un primer acercamiento para encontrar respuestas satisfactorias en el futuro próximo.
Al presidente Biden quizá le interesaba sobre todo el asunto de las reformas energéticas que impulsa el gobierno de la Cuarta Transformación. Tiene la presión de los dueños de las grandes petroleras en el sur de ese país. Pero Biden se dio cuenta a tiempo de que, en cuestiones de soberanía, López Obrador es inflexible. No se acepta intervención extranjera alguna. Por eso mismo, el tema no fue tocado en esta primera entrevista.

Sabemos que Estados Unidos defiende sus intereses políticos y económicos. No tiene amigos. Pero también saben los gobernantes de ese país, que una relación saludable con México, brinda mayores beneficios que un conflicto de baja intensidad. La debilidad del gobierno de Peña Nieto, de poco sirvió a los intereses norteamericanos. El títere carecía de fuerza real.
El choque entre Biden y López Obrador no se ha dado, ni se dará. Eso es algo que deja sin fortaleza a la derecha mexicana, que apostaba mucho al apoyo del presidente Biden, en su intento para recuperar el poder en los dos siguientes procesos electorales.

Por último, está el asunto de las vacunas contra Covid-19, que están llegando en buena cantidad y con regularidad al país. La campaña en contra del presidente y del doctor Gatell, por el manejo de la estrategia para controlar la pandemia, se desmorona.

Los conservadores no solo no avanzan. Están siendo apabullados por los logros permanentes del gobierno de la Cuarta Transformación.
Y si esto logra López Obrador con una Cámara de Diputados donde aún no se cuenta con mayoría absoluta, ¿Qué no hará después de las elecciones de junio, si el voto del pueblo le consigue la cantidad suficiente de diputados para realizar las reformas constitucionales que se tienen programadas?

La Cuarta Transformación se muestra como la aplanadora que es y no se ve la forma en que la oposición pueda frenarla.
La cereza del pastel, será ese esperado Voto Masivo Para Morena, que definirá el rumbo del país, para las próximas décadas.
Ésa es la cita que el pueblo de México, tiene con su presidente.

Malthus Gamba