Medios y manipulación, la fórmula perfecta de la desinformación a largo plazo

El debate desatado a partir de que el Presidente Andrés Manuel López Obrador solicitó al gobierno español que pidiera perdón por la barbarie cometida contra los pueblos originarios, pero sobre todo la respuesta de la oposición reaccionaria, me confirman lo que vengo pensando hace ya algún tiempo.

El que los anti obradoristas llegaran al extremo de la sumisión apátrida rindiendo pleitesía a una corona extranjera, que prefieran ser súbditos no deseados de un reino en otra patria a ser ciudadanos en la propia antes que aceptar la presidencia de Andrés Manuel López Obrador y trabajar en conjunto para lograr la cuarta transformación de nuestro país, nos da la medida de mezquindad de este pequeño pero escandaloso y combativo grupo.

Pero esta posición degradante y anti patriótica no es gratuita, ha sido inducida lenta pero inexorablemente por quienes perdieron el poder y los malhabidos beneficios de los que gozaron durante los últimos 30 años, siempre con la complicidad de los medios de comunicación masiva cuyas manos fueron generosamente untadas con cuantiosos recursos provenientes del erario, pero engañados ellos también haciéndoles creer que pertenecían al grupo dominante, cuando en realidad eran solo peones desechables de un sistema que solo protege a los realmente suyos.

Es por eso que estos comunicadores, analistas e intelectuales orgánicos, antes arrogantes y prepotentes se han vuelto ahora irascibles, venenosos, aguerridos y violentos contra quienes consideran que les arrebató su posición privilegiada y, tratando de ganar de nuevo el favor de sus mecenas, se prestan ya sin pudor, pues no tienen nada que perder, a crear las más inverosímiles historias, mentiras, falacias y denuestos atacando al gobierno y a la cuarta transformación, sin importarles ya el ridículo o la pérdida de la poca reputación que algunos de ellos todavía conservaban.

Pero no nos equivoquemos, esa comentocracia y los oligarcas que los manejan, contaminados por la avaricia y el poder no se irán en silencio y por las buenas. Todavía tienen gran capacidad de manipulación, principalmente sobre la gente que solo se informa por esos medios, ya sea porque es la única alternativa o porque así lo han hecho siempre, sin ser cuestión de clase social o educación.Y podemos estar seguros que utilizarán toda su capacidad económica y su poder de manipulación para intentar imponer un mensaje de una presidencia fallida, un presidente inepto y una transformación fracasada. Esto ya lo vemos en los mensajes difundidos en las redes sociales por los adversarios políticos.

Pareciera que no obtienen resultados, que todo lo que intentan les sale mal. Vemos como todas sus campañas son desvirtuadas en horas, sus mentiras descubiertas y quedan en ridículo una y otra vez, pero cuidado, ya lo ha dicho el presidente en diversas ocasiones: “la mentira no quema, pero algo tizna”. En cada campaña o noticia falsa que difunden, aunque sean desmentidas rápidamente,algo queda y eso es lo que nos debe preocupar y tenemos que atender.

La estrategia de la derecha es de largo plazo y tienen 6 años para introducir una narrativa contraria al proyecto trazado y al cambio de régimen, y convencer tan solo la suficiente gente necesaria para disminuir la diferencia a un grado manejable que les permita, por métodos legales o no, regresar al poder. Solamente tienen que mantener a la base que aún los apoya y manipular a unos cuantos más para tener la oportunidad de recuperar sus prebendas perdidas.

En cambio, el gobierno actual tiene que cumplir las muy altas expectativas (reales o no) creadas en la población y exageradas por la oposición, para intentar volverlas irrealizables. Todo mientras sortean las piedras que la oposición pone en el camino, se lucha contra la corrupción, se corrigen las trampas tendidas por los anteriores gobiernos y se lucha contra servidores públicos y gobernantes electos por MORENA que no entendieron el mensaje de AMLO. Es una labor cuesta arriba y muy difícil, mientras que la de la oposición es mucho más sencilla pues, al no tener nada que perder, se pueden exponer sin miedo al ridículo y al rechazo popular, ya que lo poco que vayan consiguiendo lentamente para ellos es ganancia.

El cambio no se dará solo, ni es responsabilidad exclusiva del gobierno. Recordemos que votamos por un nuevo régimen que incluye la democracia participativa, lo cual nos obliga a involucrarnos directamente y con nuestro mejor esfuerzo como actores del cambio para lograr que la cuarta transformación llegue a buen puerto. Y esto significa que dejemos de burlarnos y ridiculizar los fracasos de la oposición con tanta alegría y entusiasmo y nos tomemos más en serio nuestro papel de contrapeso a esa oposición reaccionaria, no permitiendo que su mensaje penetre en la sociedad, desmintiendo las noticias falsas, desengañando a la gente, informando con veracidad, ayudando a despertar a quienes aún están adormecidos por el sueño de opio inducido por el neoliberalismo, creando un dique de contención para que el proyecto de desgaste y manipulación que puso en juego la oligarquía en contubernio con la comentocracia no surta el efecto que ellos desean.

Ésto, compañeros, es una guerra de baja intensidad, en donde los adversarios tienen la ventaja con el control de los todavía medios de comunicación masiva, por mucho que la comunicación en redes ha avanzado, así que no nos confiemos. Sí, los medios tradicionales van de salida y los alternativos y las redes tomarán su lugar, pero esa transición tardará lo menos 10 años, tiempo que no tenemos y, siendo claros, toma a todos los canales de YouTube juntos superar la audiencia televisiva del noticiero nocturno de televisa. Ya pasaron cuatro meses desde la toma de protesta y nueve desde el triunfo en las elecciones, es tiempo de dejar de festejar y ponerse  trabajar.

@Erickisback1