La libertad de expresión es para todos, no solo para la prensa “Fifí”

Foto: Milenio
La conferencia mañanera del día de hoy, fue rica por la calidad de las respuestas que el presidente de México, dio a los medios informativos que cubren la fuente en Palacio Nacional.

Uno de los puntos interesantes, tiene relación con el propósito de la prensa fifí, para que López Obrador, les deje el campo de la comunicación libre y se coloque voluntariamente, en un estado de indefensión.

Así lo dijo el presidente.

Callar ante las permanentes descalificaciones que genera en medios el periodismo fifí, dejaría a nuestra sociedad, en buena medida, en las manos de la avasalladora propuesta de los conservadores, que controlan dichos medios.  Sin una respuesta puntual que aclare las cosas y brinde información confiable al ciudadano, el grupo conservador seguiría fijando la agenda diaria, controlando la información nacional y manejando a su antojo la imagen del gobierno en turno.

Recordemos que, a pesar de todas las fallas, carencias, corrupción y demás vicios del neoliberalismo, la prensa fifí aplaudió siempre esta forma de gobierno, haciendo creer a los mexicanos que era el único camino posible para nuestro país.

Hoy nos damos cuenta de que todo su mensaje era falso. Hay futuro posible fuera de la enajenante visión neoliberal. La Cuarta Transformación trabaja diariamente en esto y de ahí la importancia de entender lo que está sucediendo con nuestro país y nuestro gobierno.

Es evidente que la campaña de desprestigio desatada contra López Obrador, no es gratuita. La comentocracia fifí, se esfuerza en un intento sin futuro por reducirlo al silencio.

La palabra del presidente los molesta y les estorba. Esa voz que pide ética profesional, en un mundo donde tanto periodistas y medios, estaban acostumbrados a regirse, en muchos casos, por la ley de la oferta y la demanda, se acaba. Al gobierno del cambio no le interesa comprar ese tipo de servicios. No practica el “chayote” y da plena libertad de expresión.

La prensa disfruta entonces de total libertad, pero al mismo tiempo, pierde beneficios económicos a los que estaba acostumbrada. Es un desajuste económico, sobre todo. No se acostumbran al cambio, sabiendo que al menos durante seis años, las ventajas monetarias que les dispensaba el neoliberalismo, quedan suprimidas en su totalidad.

Conseguir silenciar al presidente es la única vía posible para ellos. Pero afortunadamente, el camino está cerrado en ese sentido. López Obrador es firme en su decisión de ejercer un derecho de réplica que le corresponde. Los argumentos de la prensa fifí, se reducen a señalar que es inconveniente que el presidente responda a determinados medios, pero no pueden respaldar su dicho, con algún precepto legal que limite el uso de la palabra al titular del ejecutivo.

Tendrán que alinearse al rediseño informativo que se está generando en el país, a raíz de la Cuarta Transformación.

Relacionado con esto, Andrés Manuel desmiente que, en sus conferencias, se trate de inducir a la sociedad para actuar en favor o en contra de determinado medio.

Lo que no puede entender nuestra comentocracia, es que la Cuarta Transformación la estamos escribiendo millones de mexicanos. Los ciudadanos no necesitan el aval presidencial, para manifestarse en contra de las formas caducas y corruptas que distinguen a quienes defienden al neoliberalismo.

Ese reclamo social que sienten, es genuino. Vemos que hay un cambio en proceso y aportamos nuestra parte al mismo. No es gratuito el descrédito que tienen actualmente muchos medios informativos. El pésimo trabajo desarrollado por años, es la carta de presentación que los señala de entrada.

En lugar de pedir que paren las descalificaciones en su contra, debería preocuparles modificar sus conductas periodísticas ante un público que no los reconoce como difusores objetivos de la verdad. El mal no está en los ciudadanos, sino en el tipo de periodismo que practican.

Por último, el presidente se refirió al problema que representan en redes los bots. Señala acertadamente que la influencia que tienen estas cuentas robotizadas, es mínima. Los ciudadanos sabemos identificarlos sin mayor problema y es difícil que nos engañen con sus tendencias artificiales y con la cantidad de seguidores que presentan personajes de dudosa u oscura reputación. Los bots no tiene peso en la opinión social, pero si son fuente de fricción en redes, pues el argumento les está negado. Usan la violencia como único mecanismo y provocan a usuarios para que respondan en idéntico tono al que usan ellos. Con esto consiguen alterar el debate de ideas y consiguen elementos para reportar y suspender cuentas.

La petición de Andrés Manuel, es para que tanto Twitter como Facebook, atiendan esta situación y eviten en lo posible la creación y participación de este tipo de cuentas. Es un compromiso que tienen estas empresas con los usuarios de sus plataformas. Pero, ante todo, es un compromiso con la ética y la verdad.

No puede ser que las redes sociales se llenen de cuentas falsas, que contaminan la conversación sana entre usuarios. Algo deben hacer los responsables por sanear estos espacios de convivencia virtual.

Si fuera cierto que el gobierno en turno y Morena, utilizan bots para respaldar sus propuestas y comentarios en redes sociales, el presidente no estuviera pidiendo una depuración seria en Twitter y Facebook. Sería atentar entonces contra sus propios intereses.

No es el caso y por lo mismo, señala la necesidad de esta depuración. Ojalá las fuerzas conservadoras, que aseguran que muchas cuentas de izquierda son robotizadas, se manifestaran también por una intervención seria de Twitter y Facebook, en favor de la eliminación definitiva de bots.

Esto claro, es difícil que esto suceda, porque los conservadores son expertos en la guerra sucia, a través de ejércitos de cuentas automatizadas.

De eso puede platicar mucho Alejandra Lagunes, Ricardo Anaya y varios más.

Los conservadores son muy afectos a jugar con lodo y señalar a otros al final, como los responsables de la suciedad que ellos mismos dejan a su paso.

El único inconveniente ahora, es que su prensa está en total descrédito y ellos mismos no logran levantarse de la lona.

 

Lo único que pesa actualmente, es el trabajo que desarrolla la Cuarta Transformación.

Malthus Gamba
@MalthusGamba