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Con todo y que la oposición se ha convertido en el gran lastre de México, el país avanza y tiene futuro.

La franja conservadora liderada por Claudio X González, anunció desde ayer que no votarán a favor de cualquier reforma constitucional impulsada por el presidente López Obrador.
En la conferencia mañanera de este día, el primero mandatario les contestó. “Claudio X González, parece que siente simpatía hacia nuestro movimiento. Cada acción que toma en contra de los intereses del pueblo, lo paga políticamente, en cada proceso electoral. Ahí está lo que sucedió el pasado 5 de junio, donde nuestros opositores perdieron cuatro gubernaturas”.

Y hay algo más que agrega el presidente.
Ya no importa tanto que la oposición se niegue a colaborar de la manera que sea, al cambio que vive México. Esto es, no es indispensable tener acuerdos con ellos, si no tienen voluntad para hacerlo.

Los cambios verdaderamente importantes para el país, en materia constitucional, ya se dieron. El derecho a la Pensión para Adultos Mayores, los apoyos para personas con algún tipo de discapacidad y las becas para estudiantes, están garantizadas en la Constitución y no será posible que algún gobierno conservador pueda echarlas abajo, más adelante.
Como bien dice el presidente, a los conservadores les conviene mantener vivo a un INE, donde laboran consejeros electorales dispuestos a validar los fraudes que ellos preparan y pone en marcha.

El INE ha salido derrotado en los procesos electorales, a partir del 2018, únicamente porque el pueblo de México ha entendido que el voto masivo, es el antídoto perfecto en contra del fraude. Donde se han dado elecciones con un alto nivel participativo, el fraude no ha podido operar, pese al esfuerzo realizado por la oposición y el árbitro electoral.

La Guardia Nacional cuenta con más de ciento diez mil elementos distribuidos en todos los Estados del país. Es una realidad. Su participación en actividades de control y combate a la delincuencia, lo vemos a diario. Protege a la sociedad y realiza tareas de respaldo, para que los programas de salud y bienestar alcancen el éxito deseado.

Si las Reformas Electoral y de la Guardia nacional no salen adelante, por culpa de la obstinación opositora, nada grave sucede en el país.
El voto masivo ha impedido los fraudes y la actividad de la Guardia Nacional, no se va a detener por ese motivo.

Esa es la razón por la que el presidente López Obrador afirma hoy, que la amenaza de los partidos políticos bajo las órdenes de Claudio X González, no le preocupa.
“Las reformas que nos interesaban, ya salieron. Se las arrebatamos a la oposición”

El reportero Irving Pineda, pregunta en la conferencia de este día, si el presidente tiene un “Plan B”, para sacar adelante los cambios faltantes, a pesar de la negativa opositora a respaldarlos. Y López Obrador contesta que “la constitución no establece que el robo u otros delitos puedan cometerse impunemente. Entonces el Plan B consiste en hacer valer la Ley y seguir trabajando con la misma intensidad de siempre”.

Esas dos premisas marcarán los dos últimos años de gobierno del presidente López Obrador.
Los cambios fundamentales ya se dieron. Y queda por delante mucho trabajo para consolidar el proyecto nacional, aplicando la Ley e interpretando correctamente su letra, al momento de hacer los ajustes que se requieran.

Las bases están dadas y ahora hay que edificar con fuerza.
El presidente nos dice que estos dos últimos años, los va a convertir en seis. No dejará nada pendiente. Trabajará más de dieciséis horas al día.
Así cerrará su ciclo este gobierno.

¿Qué viene después?

Viene un 2024 cargado de ajustes y reacomodos. Pero no tan difícil si se toma en cuenta que se está trabajando desde ahora para dar continuidad al proceso de transformación.
La clase conservadora no tiene posibilidades de hacerse con la presidencia del país, en el proceso electoral del 2024. Ha despreciado los intereses del pueblo de México y está sumamente desgastada.

Ha desaparecido del mapa político del país, donde domina ampliamente Morena No tiene candidatos de respeto. Todos son señalados como corruptos, o cómplices de corruptos.
Entonces la sucesión presidencial se definirá entre los fuertes candidatos que aparecen en Morena.

La depuración ya está en marcha y sin que haya “dedazo” de por medio y dando oportunidad a la participación de todos los interesados en ganar la candidatura presidencial por Morena, se pueden adelantar los primeros signos evidentes.

Es seguro que el candidato va a salir de Morena y no será en modo alguno Ricardo Monreal. Su inicio de campaña, aunque él diga que no ha comenzado, ha sido desastroso, al igual que su equipo de cercanos, que más que sumar, restan. Gibrán Ramírez es un ambicioso por el que nadie dentro y fuera de Morena, da un peso. Quieren forzar al Partido a definir candidato en una elección interna, porque saben que ésa es la única posibilidad de Monreal, para hacerse de la candidatura. “Operar” políticamente para “comprar” el voto de las dirigencias locales de Morena. Por eso rechazan el método de encuesta que está en el estatuto.

Tampoco será el candidato Fernández Noroña, que hace un buen papel como diputado, pero carece de cualquier tipo de experiencia en la administración pública. Su perfil es insuficiente por ese déficit.

Nunca ha desempeñado algún cargo como funcionario público. Y por si fuera poco, no es militante de Morena.

Las opciones del Partido son claras y el mismo presidente las ha señalado: Marcelo Ebrard, Claudia Sheinbaum y Adán Augusto López.

Hoy temprano, López Obrador agregó a esa lista que hemos visto repetirse continuamente, a Tatiana Clouthier. En realidad, se trata de un cuadro valioso dentro de la Cuarta Transformación, pero sin una trayectoria tan sólida como la de Ebrard y Sheinbaum. Es muy buena funcionaria pública.

Como ha dicho el presidente, “el pueblo elegirá en su momento y cualquiera de los señalados, hará un buen papel a partir del 2024”
La apuesta presidencial está en brindar al pueblo de México, la oportunidad de conocer e ir perfilando desde ahora, al mejor candidato para el Partido y sobre todo, al mejor candidato para dar continuidad a la Cuarta Transformación.

López Obrador no va a decidir dando el clásico “dedazo” al estilo priista. Pero sí nos deja ver cuáles son los mejores cuadros de Morena, rumbo al 2024.
Hay capital político de sobra y el siguiente presidente, va a recibir un país en paz, con una mayoría aplastante en el Congreso, para sacar adelante las Reformas que en este momento, una clase conservadora rapaz y egoísta, se niega a aprobar.

Esa es la gran apuesta que se hace para el siguiente sexenio.

Hay que analizar a todos los precandidatos. Ya es tiempo.

Sin descalificaciones. Con objetividad y pensando siempre en lo que conviene más a una Cuarta Transformación, que a final de cuentas, será el legado que nos deje el mejor presidente que ha tenido México en muchas décadas.

El Pueblo manda.

Malthus Gamba