Los dos Méxicos, en tiempos de la Cuarta Transformación

En este país de contrastes tan marcados, donde conviven a diario la pobreza extrema y el lujo insultante, podemos constatar de manera clara, la dimensión del gobierno que impulsa la Cuarta Transformación.
Se trata de reducir la brecha entre ricos y pobres, tanto como sea posible.
La construcción de un nuevo régimen, igualitario, justo y que atienda las necesidades de todos, es la tarea a la que se dedican en este momento, autoridades y sociedad mexicana.
En la conferencia mañanera de hoy, pudimos apreciar claramente, el abismo existente entre ricos y pobres en nuestro país.

Por una parte, la noticia de que la casa en que vivió Zhenli Ye Gon, capturado hace algunos años, con una impresionante cantidad de dinero en efectivo, tiene un valor estimado en los veinticinco millones de pesos.
El presidente López Obrador, nos entero hoy, de que esa mansión perteneció antes que al ciudadano chino, a un expresidente del país.
Lujos fuera de toda proporción para un político.
Por muy alto que sea el puesto, no hay posibilidades para que nuestros exgobernantes se hagan de propiedades tan costosas.

Ese es el México que va en retirada. A regañadientes y todo, pero en franco proceso de extinción. No más corrupción solapada a nuestros gobernantes.

En contraparte está el pequeño departamento construido por Felipe Calderón, ocupado ocasionalmente por Peña Nieto y que hoy se convierte en la casa del presidente del país.
Originalmente, se trataba de un alojamiento ocasional, para cuando el titular del ejecutivo necesitara pernoctar en Palacio Nacional.

En realidad, durante los sexenios neoliberales, no tuvo demasiado uso.
Hoy es el sitio en que descansará López Obrador y su familia. Una estancia, dos recámaras, cocina, baño y un pequeño cuarto de estudio.

Ahí transcurrirá buena parte de la vida de la familia presidencial, durante los siguientes cinco años.
Que contraste con la mansión señalada hace poco. O con la casa blanca de la familia Peña Nieto-Rivera.
Después de esto, el presidente habló de los altos salarios que disfrutan los funcionarios a cargo del CONEVAL y otros organismos independientes. Sueldos escandalosos, comparados con lo que gana un trabajador de base, dentro del servicio público.

¿Cómo llegamos a esto? ¿Cómo permitimos un incremento desproporcionado en los sueldos de la alta burocracia, mientras las bases trabajadoras recibían incrementos de sueldo miserables?

Los problemas en este aspecto son graves. Un periodista expuso la queja de los mineros que anuncian posibles tomas de oficinas, de las empresas donde laboran, porque las condiciones de trabajo ya son inaguantables.
Y es que es conocida la voracidad de los dueños de las mineras ubicadas en nuestro territorio.
Salarios de hambre y condiciones infrahumanas, muchas veces.

Y ahí esta el presidente, para pedir un poco de calma a los quejosos, mientras él toma cartas en el asunto, a fin de que se integre una mesa de diálogo entre sindicatos y patronales, con la mediación del gobierno federal.
López Obrador pidió un espacio de diez días, para concretar el encuentro, con la promesa de encabezar él mismo, la primera sesión de trabajo.

Esa insultante desigualdad entre los que mucho ganan y los que nada tienen, debe desaparecer.
Hay dos distintos Méxicos en este momento, pugnando uno y otro por permanecer vivos y decidir el presente y el futuro del país.

Está el México antiguo, conservador, neoliberal derrotado, que intenta impedir que las acciones de cambio del nuevo gobierno se concreten.

Por otra parte, está la Cuarta Transformación, que representa los sueños y aspiraciones de los que menos tienen.
Los primeros, tienen en sus manos el poder económico.

Los segundos, controlan actualmente el poder político y cuentan con el apoyo de la mayoría de los ciudadanos del país.
Como lo ha dicho el presidente en anteriores ocasiones, siempre seremos más los buenos.
La indiferencia ante el dolor ajeno no es defecto que se observe en la sociedad del país.

En épocas de dolor, o ante el embate de situaciones que vulneran a un sector social, el grueso de los mexicanos hacemos causa común, para que salgan adelante quienes han sido golpeados con violencia.

Esto lo hemos visto en casos de sismos, inundaciones y otras afectaciones de la naturaleza.
Ahora que no se trata de rescatar a un sector específico de la sociedad, sino de levantar al país, después de treinta y seis años de desastre neoliberal, es entendible que el grueso de la población, apoye las acciones y políticas del gobierno de López Obrador.

Así se va construyendo el cambio.

El México conservador, ese que otorgaba privilegios ilimitados a unos pocos, condenando al hambre y a la miseria al resto de los mexicanos, es el que muere día a día.
Sus intentos por afectar al nuevo gobierno son estériles. Recurren a una guerra sucia, para minar la confianza ciudadana en su presidente.
Calumnian, difaman, pretenden generar miedo usando noticias falsas. Organizan marchas a las que no asisten los contingentes que esperan.

No pueden esconder que son el pequeño grupo de privilegiados que intentan infructuosamente, seguir saqueando al país.
La mayoría de la gente no les cree. El pueblo quiere que ese México de pocos ricos y millones de pobres, desaparezca.
Y para eso, López Obrador dio hoy una receta:
No crees en noticias alarmistas, carentes de sustento comprobable. No hacer caso de las fake news, o falsos positivos. No atender los comunicados que pretenden generar miedo.

La receta termina pidiendo a la gente, mantenerse informada en todo momento.
Acudir a fuentes confiables, donde la verdad circula con libertad, ajustada a la realidad y con datos comprobables.
Las benditas redes sociales son el lugar perfecto para mantenerse al tanto de lo que sucede en el país.
Sitios como éste, Sin Línea, trabajan a diario para el cambio sano en nuestro país.
Nos interesa que el México nuevo, gane esta batalla.
Apoyamos el esfuerzo de todos para salir adelante.
Los conservadores saben que se enfrentan a una sociedad unida, contra la que poco o nada, conseguirán, no obstante el poder de su dinero y sus ridículas guerras sucias.
El México nuevo, toca a la puerta.

Malthus Gamba

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