Los conservadores, clamando por un partido político sólido

Es conocido, de manera pública, el hecho de que si un cártel poderoso del crimen organizado, es combatido severamente, hasta el punto de la extinción, los sobrevivientes del mismo, forman de inmediato células menores que intentan reorganizarse para dar vida nuevos grupos delincuenciales.
Algo similar está sucediendo en la política hoy en día aquí, en nuestro querido México.
Hemos visto que el primero de julio, se ha convertido en fecha de celebración nacional. El golpe social al neoliberalismo fue tremendo.

Tato, que llevó a la mayoría de los partidos políticos de la derecha, al borde de la extinción. Las próximas elecciones intermedias del 2021, pueden significar la desaparición de membretes tan poderosos como PRI y PAN.
De ese tamaño fue el descalabro.

La derecha, en conjunto, se mueve en estos momentos para levantar la bandera de alguno de los partidos agonizantes, puesto que esas elecciones intermedias, cada vez están más cerca y no se cuenta con una estructura partidista, que pueda, ya no digamos ganar, sino hacer un papel decoroso ante la potente fortaleza de Morena.
Urge un partido reaccionario. Un arma que si no es posible usar para el ataque, al menos sirva como escudo ante los embates del partido que impulsa la transformación.

Esto no quiere decir que los neoliberales renuncien al triunfo anticipadamente. Van a pelear por hacerse del mayor número de espacios políticos, pero al mismo tiempo, son consientes de sus limitaciones reales y del repudio que social que genera el simple recuerdo de su pasado.

El pueblo padece aún las consecuencias del saqueo nacional, la corrupción, la desigualdad y la violencia que ellos generaron, en los últimos treinta y seis años.

Deben crear la fuerza política que reemplace a los partidos de ayer que, por lo que se ve, tienen muy pocas posibilidades de sacar regulares resultados en la siguiente medición de fuerzas contra Morena.
Por eso es que vemos en estos días un inusual movimiento en los grupos conservadores, para dar vida a nuevos engendros reaccionarios, que tengan apariencia de partidos políticos.
El primero que salió al ruedo fue el ex presidente Calderón. “México Libre” es la mara que promueve, sin mucha fortuna. El tiempo para reunir afiliados y realizar el número de asambleas que le exige la ley, se agota, sin que pueda cumplir con alguno de los requisitos.

El pueblo sabio no acude a los eventos convocados por el usurpador de la presidencia y su familia.
Los segundos interesados en lanzar al mercado un producto con tinte político, son los empresarios Claudio X González y su fiel escudero Gustavo de Hoyos Walther.

Este último, reelecto como presidente de la COPARMEX en varias ocasiones. Dicen que su intención no es crear un partido político y quizá tengan razón en eso. Pero solo razón en parte.
Se les ha visto coquetear con el moribundo PRD, quien sabiendo que sus días están contados si no hace algo desesperado, podría vender su membrete a estos empresarios, en un último intento por no desaparecer.
La COPARMEX dice estar más interesada en la formación de políticos nuevos, que cubran los espacios que los dinosaurios extintos han dejado.

Nuevos políticos de corte neoliberal, sin un pasado sucio.
Ese es su reto y probablemente el punto vulnerable de su proyecto. Han anunciado tan anticipadamente su intención, que los ciudadanos saben que lo que presenten en el futuro, será “totalmente neoliberal”.
El último participante es la vieja estructura priista Antorcha Campesina. Grupo de enfrentamiento, de choque y nido de la peor corrupción imaginable.


Acostumbrados al dinero fácil, entregado por el gobierno sin estar de por medio la rendición de cuentas, esta agrupación no acepta que el tiempo en que los recursos sociales pasaban invariablemente por las arcas de las asociaciones, se terminó.

El dinero se entrega en el gobierno de la Cuarta Transformación, directamente a los interesados. No hay intermediarios que lucren con la miseria del pueblo y se enriquezcan hurtando los recursos públicos.
Antorcha Campesina amenaza con crear una fuerza popular, que desbanque en el ánimo nacional a Morena.
Dice que va en las siguientes elecciones intermedias, por el mayor número de espacios posibles.
Advierte al presidente López Obrador que si no son resueltas favorablemente sus peticiones económicas, aprovechará el referendo a realizarse en dos años, para sacar de la presidencia al mandatario.
En realidad, Antorcha Campesina, hace lo mismo que ha hecho siempre: agredir, amenazar con el uso de la fuerza y la violencia. Lo contrario a la propuesta de paz y justicia que propone el presidente.
No tiene apoyo social, fuera de pequeños espacios diseminados en algunas partes del país.
Y si a Felipe Calderón se le complicó tanto dar vida a un partido político, Antorcha Campesina tiene nulas posibilidades de lograrlo. Su historial está sumamente manchado y no cuenta con estructura y cuadros políticos que sean atractivos al pueblo.


De tres proyectos desesperados, no se hace, hasta el momento, uno que tenga viabilidad y posibilidades en el corto plazo.
Lo seguro hasta el día de hoy, es la venta del membrete del PRD. “Los Chuchos”, Acosta Naranjo, Belaunzarán y otros especímenes corruptos de este partido en descomposición, han comenzado a coquetear con el proyecto de la COPARMEX.
No hay duda de que estos mercenarios de la política, están buscando al mejor cliente, para prostituir los colores y las siglas del partido que alguna vez representó a la izquierda.

Las preguntas aquí serían: ¿Y después adquirir un partido, qué?
¿Con cuáles candidatos piensan competir?
¿Con la clase empresarial de la COPARMEX?
¿Con la gente de Felipe Calderón?
¿O con los golpeadores de Antorcha Campesina?
Cuadros políticos son lo que le faltan a la derecha. Gente honesta (es un sinsentido) conservadora.
Personajes en los que pueda tener confianza el pueblo.
Esos no se fabrican en serie, ni con dinero. Las trayectorias personales y políticas llevan años de trabajo y cuidado.
Que mal pinta el panorama para la clase conservadora, en cuanto a las elecciones del 2021.
Y que bien para la Cuarta Transformación, que, mientras tanto, sigue trabajando a favor de todos, pero principalmente, de los que menos tienen.

Malthus Gamba