Letras, letrotas y letrinas…

Hoy en día los dimes y diretes dejaron de hacerse públicos debates para crear fórum y se convirtieron en un sin fin de publicaciones mediáticas en favor de quien tenga la pluma con más peso, tinta y letras.
La derecha, quien por mucho tiempo ha hecho uso de este recurso como mediador electoral hoy se ve completamente desfavorecido; así es, les han arrancado la pluma que dicte el son de la canción y la verdad con toda esta información de las últimas semanas, no es muy difícil encontrar el punto de apoyo del cual la derecha tenía tomada por bastión.

Ahora con la falta de pintoresco y dinámico coeficiente intelectual perpetrando sigilosamente ataques de letrotas cual torpedo ruso; la derecha no tiene otro remedio más que hacer uso de su último recurso; ser actor frente al telón.

De modo que desesperadamente tomara cualquier papel de personaje con tal de sustituir a quien ha perdido el color de su tinta; al gran dramaturgo Enrique Krauze elaborador de épicas escenas que más allá de ser reales fueron concebidas como verdaderas obras maestras de ciencia ficción.

Pues en este inmenso giro que tiene la vida estas obras se han convertido en todo tipo de baratijas para rescatar aquello que ya se ha perdido; la posibilidad de seguir haciendo teatro, pero ahora con butacas vacías.
Sin duda no hay nada más emocionante que ver al actor de derecha sea cual sea su nombre; tomar papel tras papel dictado por su propio ímpetu por demostrar que aún no está perdido, sin embargo: Era totalmente predecible dentro de la desesperación; que decidió tomar el papel del niño esquizofrénico en el sótano, ese, que pide a gritos por ayuda fuera de casa para ser rescatado del supuesto padre golpeador, aquel que cierra la puerta a cualquier contacto, aquel que tiene racionado el pan y que deja sin vestido y cobijo para calentar, aquel padre que está dejando sin sustento todo… incluyéndose él en esta parodia; producto de su propia imaginación como en la de Marko Cortes.

Y como no ver su polimórfico talento tomando el papel de cachorro que con gran salto sale en defensa del melena negra, tratando de rasguñar a quien se opone a su paso, cual protagónico en escena en ausencia del rugido imponente que dirige la senda; pero esta vez sí que eligió un peor papel: el de un cachorro dolido, lastimado y sin fuerza como para sobrevivir en esta selva… Leon-cillo que tarde o temprano seguirá los pasos de su padre y se dará cuenta de que vive en un gran circo.

En este embrollo la pregunta seria ¿qué papel tomara la derecha? ¿victimario, coartador y victima? suprema fantasía: ¿apoco no? ¿O de plano tomara su papel como debe ser? Asumir la responsabilidad de saberse como derecha incompetente esperando que en las próximas elecciones el pueblo tome la decisión de tirar sus discursos… a las letrinas.

Erik Garcia
@erikg29

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