Las redes sociales; el contrapeso de los medios convencionales

Mañana conoceremos a detalle los acuerdos políticos y económicos que se alcanzaron con el gobierno del presidente Donald Trump, durante el encuentro entre Jefes de Estado, verificado el día de ayer.

López Obrador viene de regreso, para reanudar sus actividades acostumbradas. Preparará la información que se dará a conocer el viernes, durante la conferencia mañanera y probablemente inicie algunas acciones que tengan que ver con lo acordado en la Unión Americana.
El T-MEC es una realidad y solo falta que el nivel de contagio derivado de la pandemia de Covid-19, disminuya otro poco, para que la economía mexicana inicie su proceso de recuperación.

Para la comentocracia conservadora, la reunión de ambos presidentes, se traduce en un fracaso más, achacable a la Cuarta Transformación.
Sin embargo, vemos que este criterio reaccionario, antes general, comienza a quebrarse.

Los informadores tendenciosos y los desinformadores a sueldo, tienen graves problemas en este momento.
Ciro Gómez Leyva calificó el día de ayer como excelente, el discurso que dio el presidente López Obrador en Washington. Habló de un presidente que regresara de su viaje “victorioso y fortalecido”.

En contraste, Templo Mayor, del Reforma, habla de un encuentro vacío, donde no se concretó acuerdo alguno y en el que fueron soslayados problemas graves que afectan a la población mexicana que vive al norte del río Bravo, a los migrantes que son deportados a sus países de origen y a los ciudadanos que viven en México, para quienes el muro de Trump (que ya existía desde mucho antes), ofende.

Los “medios sicarios” están hoy y estarán ahí en el futuro inmediato, de manera constante. Pero algunos comienzan a entender que un ataque sostenido hacia la figura presidencial y el gobierno de la Cuarta Transformación, está provocando más descalabros que triunfos.

A Ciro Gómez le ha ido como en feria a últimas fechas. Su credibilidad ante su cada vez menor audiencia, se tambalea. Esa baja en el número de televidentes en sus emisiones, debe preocupar a cualquier periodista.

Ciro se administra en este momento y tiende un puente, muy endeble si se quiere, pero que tiene la intención de servir de línea de salvación, para no hundirse miserablemente en las aguas profundas del descrédito social.

Estamos viendo, a raíz de esta visita presidencia, movimientos en el mundo de la información que antes resultaban inimaginables.
Carmen Aristegui se ve forzada a disculparse y a borrar un tuit, en donde se hablaba de manifestantes que se oponían a la visita que realizaba el presidente López Obrador. En un acto cívico para colocar una ofrenda floral en el monumento a Juárez, en la capital norteamericana, Aristegui pretendió hacer pasar como inconformes, a quienes en realidad estaban ahí para brindar su apoyo al presidente de México.

Surge de inmediato la protesta social y en menos de una hora, Aristegui borra el mensaje y ofrece una disculpa pública. Argumenta “un error de edición”, como causa de la noticia falsa.

Hace apenas unos días, José Cárdenas, uno de los periodistas especializados en el golpeteo permanente al presidente, tuvo la ocurrencia de “apodar” al hijo menor de López Obrador. El reclamo social fue bastante fuerte, obligando al periodista conservador a presentar una disculpa pública. Cargada de rencor y realizada más a fuerzas que de ganas, pero en la que quedó de manifiesto el peso del reclamo social hacia su persona.

¿Dónde nace esta fuerza que obliga a los medios tradicionales a modificar su conducta frente a las audiencias?

¿Qué poder puede obligar a Ciro Gómez Leyva a lanzar rosas en el camino de regreso del presidente, a Carmen Aristegui a disculparse por una de sus mentiras cotidianas y a José Cárdenas a echar reversa en su ataque permanente, no solo en contra de la figura presidencial, sino también contra su familia?

La respuesta es: en las “benditas redes sociales”.
La presión que están ejerciendo las redes en contra de los desinformadores profesionales y en aquellos que cruzan la línea de lo que el pueblo considera permitido, es fuerte.

La protesta en contra del periodismo tendencioso de Ciro, es permanente. Se desmienten a diario sus noticias manipuladas, o falsas.
La etiqueta “Aristegui” que corrió ayer temprano, fue tendencia durante buena parte del día, no obstante que el sitio había borrado el mensaje y la titular de la página había ofrecido disculpas.

Las redes siguieron mostrando su malestar por la forma en que se hace periodismo en ese portal.
José Cárdenas cruzó la línea que señala la división entre crítica e insulto. Sobre todo cuando se trata a agresiones a menores de edad.
Poco a poco, las redes sociales adquieren un poder mucho más importante que el que disfrutaron los medios de comunicación tradicionales, cuando eran considerados el “Cuarto Poder”.

Doblegar a los viejos comunicadores de abolengo y prestigio no es tarea fácil. Están acostumbrados a que su palabra sea tomada como verdad en todos los casos. Incluso cuando se equivocan o mienten.

Pero el poder que tuvieron durante el periodo neoliberal, donde se les pagaba por mentir a favor de la corrupción, no es el mismo en tiempos de la Cuarta Transformación.

La fuerza de las redes sociales es un contrapeso que crece a diario y que impide que la difusión de información falsa, se realice de manera impune.

En la visita del presidente López Obrador a la Unión Americana, hay dos versiones en la mesa.
Una que corre en las “benditas redes” y que señala un éxito total del presidente en esta gira. Están las imágenes, las muestras de solidaridad de los grupos mexicanos, las declaraciones de los dos mandatarios y los principales acuerdos, para justificar este punto de vista.

Del otro lado están los comentarios que nos hablan de fracaso y servilismo. No hay un solo elemento documental o gráfico que sostenga este punto de vista, pero tanto BOAs como FRENAs lo defienden. Al fin y al cabo, pagan su dinero para que la prensa mercenaria escriba este tipo de análisis sin sustento y a sus granjas de bots para que lo difundan.

López Obrador se encuentra en trayecto rumbo a México. Trae verdades que mañana conoceremos.
Para la gran mayoría de los mexicanos, esta visita representa un triunfo significativo para el país. La ruta de la recuperación económica en el corto plazo se ve más sólida.

Para los medios conservadores, todo lo que haga el gobierno de la Cuarta Transformación será deficiente o equivocado. Y no es que en realidad lo crean. Solo pretenden convencer a la gente de que deben votar por ellos en las elecciones del 2021.
Pagan a sus periodistas para que fijen esta idea en la mente ciudadana.

Así se está moviendo la información en nuestro país en este momento.
Una contienda entre “medios sicarios” y redes sociales, donde la balanza se inclina poco a poco, a favor de las alternativas que se ha dado la sociedad, para procurarse información fresca y verás.

Al parecer, el futuro se inclina por las “benditas redes sociales”, mientras el viejo periodismo muere, al igual que las granjas de bots pagadas.

Malthus Gamba