Las marionetas y su escándalo por el blindaje

Por: Rafael Redondo
@redondo_rafa

La decisión del Presidente de blindar las obras y proyectos que esta administración considera como prioritarios, elevándolos a nivel de interés público y seguridad nacional mediante un acuerdo interno de la administración pública, en el que se instruye a las dependencias a otorgar en cinco días hábiles la autorización provisional, de inmediato sacó al escenario a las mismas marionetas de siempre para representar su show; sí, el mismo show de siempre.

La decisión fue tomada para evitar los retrasos en las obras debido a la ola de amparos que caen como cascada en contra de todos los proyectos. Puesto que pese a los amparos las obras caminan en tiempo y forma, es fácil concluir que los amparos están sustentados en cuestiones ideológicas y no técnicas.

Las críticas de la oposición no se esperaron ni siquiera a leer el documento completo. De inmediato vino el rollo (su verborrea ya ni siquiera alcanza el nivel de discurso): que si los derechos humanos, que si la corrupción (el burro hablando de orejas), que si la opacidad, que si la dictadura…

La primera pregunta que me surgió ante este rollo fue: los escándalos de corrupción de Odebrecht o La Estafa Maestra, por mencionar sólo dos de los muchos que México tiene en su haber, no estaban blindados, ¿por qué aún sin blindaje, sucedieron los desvíos de recursos, los sobornos, el tráfico de influencias, los robos y el abuso de los cargos de esos servidores públicos?

Más allá del acuerdo, lo que a muchos mexicanos ya nos tiene hartos es esta oposición reactiva, que utiliza una demagogia barata, de “miércoles de plaza”. Cuyos argumentos son débiles, aburridos, tediosos. Una oposición repetitiva, insulsa y que ofende a la inteligencia humana.

Ya sabemos que va a salir a vociferar la parodia de heroína Denisse Dresser, ya conocemos los capítulos: dictadura, Venezuela, Comunismo. Ya sabemos que el “varito” de esta propaganda ñoña, tiene su origen en el papel del baño (Mr X). El mismo argumento, la misma historia, los mismos personajes y los mismos actores, como buen refrito del refrito del refrito, de telenovela de Televisa.

La habilidad intelectual de esta gente es tan pobre que terminan bailando al son que les toca el Presidente. Sus críticas son tan burdas como la de Maricarmen Cortés, quien se exhibe en Twitter rezando porque la Reforma Eléctrica no se apruebe porque, cito: “va en sentido contrario al objetivo de impulsar un programa de inversión productiva”. Habría que recordarle a esta brillante señora que la inversión privada tendría un margen de acción del 46%. También habría que informar a la señora, por ejemplo, que en Électricité de France, la principal productora y distribuidora de electricidad de Europa, el Gobierno francés aún se mantiene como el principal accionista con un 83,6% del capital social. Pero ella misma ante el anuncio de Biden de intervenir en la producción energética privada… ¡privada señora Maricarmen!, entonces sí, ella aplaude la intervención del Estado.

En realidad, esta oposición barata tiene su verdadero origen en el clasismo y racismo. En un sector de la sociedad mexicana acomplejado por ser mexicano, rogando ser europeo porque allá (según su visión empobrecida), allá todo es como el Nirvana o al menos como Polanco; por eso, se baja los calzones cuando se les aparece Quetzalcóatl totalmente dispuestos a entregarle a la deidad blanca, el “tesorito”.

Habría que explicarle a la oposición que muchos mexicanos ya ni los escuchamos, sólo los oímos de rebote y aunque ahora todavía nos causan risa, va a llegar el momento en que van a ganarse nuestro repudio.

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