Diferencias entre AMLO y EPN en el tema Donald Trump

A la Doctora Beatriz Gutiérrez Müller, inteligente e infatigable
luchadora por la cultura mexicana

¿Qué es un líder? Esta palabra, deriva de una voz inglesa -leader-, que a su vez es la forma sustantivizada del verbo to lead, es decir, dirigir.

¿Quién es un líder, entonces? Es quién dirige, eso es lo que dictaría la lógica y la razón más elemental.

Entonces ¿cualquier dirigente es un líder? No cualquiera. Una cosa es encabezar algún departamento, alguna organización, algún colectivo humano organizado, pero el solo hecho de encabezarlo no convierte a su titular, ipso facto, en un líder. Un verdadero líder es quien no solamente encabeza a una organización o a un movimiento, sino que además inspira, motiva, apasiona a sus integrantes, con su ejemplo.

Aquí ya vemos que no basta ser “jefe” de algo para considerarse “líder” sino que se deben cumplir determinados atributos que no cualquiera es capaz de reunirlos. Han existido diversos estudiosos de los fenómenos del liderazgo, desde el punto de vista sociológico (Max Weber, entre muchos otros) o, desde el punto de vista político (Roderic Ai Camp, en cuanto a sus estudios sobre líderes políticos mexicanos).

No obstante, muy pocos presidentes de México, a través de su historia, podrían aspirar a ser considerados tan siquiera líderes, ya no digamos estadistas. Se ha dicho que el político piensa en las próximas elecciones, mientras que el estadista piensa en las próximas generaciones.
Estas reflexiones me vienen a la mente, puesto que nuestro Presidente, el licenciado Andrés Manuel López Obrador, realizará una visita de estado entre los días 8 y 9 de julio próximos, a su homólogo estadunidense, Donald Trump, con motivo de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio conocido por sus siglas en español como T-MEC, entre los Estados Unidos Mexicanos, los Estados Unidos de América y Canadá.

La oposición de derecha (partidos políticos, medios de comunicación, comentócratas e intelectuales orgánicos de la reacción) mezquina y oportunista como ha sido desde el inicio del gobierno de la Cuarta Transformación, de manera cicatera le ha escatimado los alcances históricos de dicha visita y los alcances que el T-MEC tendrá como un fuerte impulsor de la economía en nuestros tres grandes países, máxime en estas épocas difíciles post-COVID.

Incluso se han atrevido a señalar que la visita que llevará a cabo del Presidente López Obrador tiene como finalidad -obviamente, en su visión cortoplacista y ruin de obstaculizar a toda costa el avance del país, con tal de lucrar políticamente para la obtención de aviesos dividendos políticos en las próximas elecciones federales- “impulsar la campaña de Donald Trump en su lucha por la reelección en la Presidencia de la Nación norteamericana” (sic); incluso señalando que el Presidente López Obrador estaría incurriendo en lo mismo que se le criticó al expresidente Enrique Peña Nieto cuando invitó a Los Pinos al entonces candidato republicano Donald Trump.

Nada más lejos de la verdad intentar estas analogías, pues, o se posee una ignorancia supina de magnitudes inconmensurables; o bien, se tiene tal perversidad política, que se intenta forzar el ver similitudes entre la gimnasia y la magnesia.

En primer lugar, cuando EL CANDIDATO Donald Trump acudió A INVITACIÓN del entonces presidente Peña Nieto, estaba en curso el proceso electoral estadunidense y el señor Trump, en ese tiempo ERA CANDIDATO, no era el Presidente de los Estados Unidos de América.

Es cierto que el señor Trump ha mantenido un discurso muy polémico en torno a los mexicanos habitantes en Estados Unidos y respecto de nuestro país, cuyo análisis excedería en mucho el objetivo de estas breves líneas. No obstante lo anterior, ´para los efectos del Derecho Internacional, el señor Trump en esa fecha no era el Jefe de Estado, era un simple ciudadano que fue invitado por el presidente de una nación extranjera a Estados Unidos -nuestro país- y, francamente, esa invitación jamás debió de haberse formulado.

En cambio, en julio de 2020, Mister Donald Trump, nos guste o no, es el PRESIDENTE 45° de los Estados Unidos de América, por lo tanto, es el Jefe del Estado Norteamericano. El Presidente López Obrador acudirá los días 8 y 9 de julio EN VISITA DE ESTADO, INVITADO por su homólogo, colega o par, con motivo de la entrada en vigor de un Tratado Comercial que beneficia a los tres grandes países del Norte de América.

Además, dicho por nuestro Presidente López Obrador, en un acto que ennoblece al Gobierno de México, acudirá a agradecer el gesto que el gobierno de Estados Unidos tuvo al vender a México importantes insumos para el combate de la pandemia del COVID 19 (lo mismo que el Pueblo y Gobierno amigo de la República Popular China), puesto que Estados Unidos no vendió a ningún otro país este tipo de insumos -hasta donde tengo conocimiento- mientras ellos estaban en lo más álgido del combate de la epidemia.

Por lo tanto, la visita del Presidente López Obrador a su par estadunidense se enmarca dentro de sus obligaciones y facultades que como Jefe del Estado Mexicano tiene, pues recordemos el contenido de la fracción X del Artículo 89 de la CPEUM, citado en la parte que interesa: “Dirigir la política exterior y celebrar tratados internacionales, así como terminar, denunciar, suspender, modificar, enmendar, retirar reservas y formular declaraciones interpretativas sobre los mismos, sometiéndolos a la aprobación del Senado.

En la conducción de tal política, el titular del Poder Ejecutivo observará los siguientes principios normativos: la autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la solución pacífica de controversias; la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales; la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación internacional para el desarrollo; el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos y la lucha por la paz y la seguridad internacionales”.

Precisamente, en cumplimiento a las facultades y atribuciones que la Constitución le confiere al titular del Poder Ejecutivo Federal, es por lo que nuestro Presidente acudirá a la visita de Estado tan prolijamente señalada en el cuerpo de estas breves líneas. Pretender darle a dicha visita otra lectura sólo puede estar motivado por mezquinos y aviesos cálculos políticos de la oposición cicatera.

Es por eso que, más allá de las cuestiones veleidosas electorales, el Presidente López Obrador está pensando en las próximas generaciones, no en las próximas elecciones. Por eso, nuestro Presidente López Obrador es un verdadero estadista, un verdadero líder. Hoy, como siempre, con mucho orgullo concluyo ¡es un honor estar con Obrador!

Miguel Francisco Barrera Aldama.
Abogado, profesor y escritor.

@mbalda16

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