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Serviles, vende patrias, entreguistas, traidores, cobardes, pusilánimes, neoliberales.
Todos esos calificativos han aparecido en las últimas conferencias mañanera del presidente López Obrador, para dejar claro el tipo de política que defiende el grupo opositor comandado por Claudio X González.
“La política del esclavo, donde solo se escucha y se obedece”, señala el presidente.

Hace menos de un año, México en unión con Canadá, solicitaron activar el mecanismo de Consulta en contra del gobierno de Estados Unidos, por considerar que la interpretación que se daba a las reglas de origen en el T-MEC, o Tratado de Libre Comercio para Norteamérica, no era la misma, en lo correspondiente a productos para autos.
Estados Unidos interpretaba esas reglas de manera distinta a como lo hacían Canadá y Estados Unidos.

Se cumplieron los 75 días establecidos para alcanzar un acuerdo y éste no se dio.
¿Qué pasó entonces?

Que México pidió que se abriera un panel de arbitraje, para que sea ahí donde se decida a quien le asiste la razón.

Y el asunto se mantiene en ese estado, a la espera de que se definan a las personalidades que integrarán el panel, pues serán ellas quienes tendrán en sus manos la decisión final en el tema. Esto debe suceder durante el presente año.
Aún cuando la Consulta no funcionó en este caso, no hubo fricciones ni rompimientos económicos entre los tres países firmantes del Tratado. Menos aún se dieron desencuentros políticos.

Simplemente se recurre al arbitraje internacional previsto en el tratado, para que una entidad imparcial, resuelva en favor de una de las partes, indicando a la otra que en este asunto no le asiste la razón.
¿Qué pasa entonces con esta nueva consulta que solicitan Estados Unidos y Canadá, para que México esplique la forma en que están interpretando algunas situaciones contempladas en el tratado?
Nada en particular.
Se vuelve a activar el mecanismo de Consultas y habrá un plazo de 75 días para alcanzar acuerdos. De no llegarse a resultados favorables para las tres partes, quien así lo desee, podrá solicitar el arbitraje de un panel que determine a quién le asiste el derecho y la razón.
Eso es todo.
Hoy sabemos, por haberlo hecho público la secretaria de economía Tatiana Clouthier, que lo que solicita Estados Unidos a México, es información sobre la interpretación que da nuestro país a la Ley de la Industria Eléctrica. Algunas revocaciones y retrasos en revocaciones de permisos, así como una regulación del 2019 que otorga un plazo a PEMEX, para que cumpla con unos requisitos pendientes.
De eso va a tratar esta Consulta en lo que corresponde a Estados Unidos. Falta ver aún qué información solicita Canadá.
Hay que decir que los puntos centrales de la Consulta se abren al público, para que se conozcan los temas que están a discusión. Pero lo correspondientes a las propuestas y acuerdos específicos que se llevan a debate, se consideran de carácter privado y por lo mismo, se mantienen en reserva.
Este mecanismo está contemplado como norma a seguir en el T-MEC.
Como puede verse, la Consulta para alcanzar acuerdos, no es asunto novedoso para los tres países. Incluso México ya escaló el tema automotriz al siguiente nivel, al solicitar un panel de arbitraje.

¿Por qué entonces el escándalo actual, donde se habla de “jalones de orejas”, “posibles sanciones” “reclamos severos” e incluso “rompimiento de relaciones comerciales”
La respuesta es sencilla.

Porque en México padecemos de una oposición sumamente mediocre, corrupta, mentirosa y vende patrias.

Son ellos los que han hecho correr el falso rumor de que Estados Unidos está activando un mecanismo de agresión en contra del gobierno de México.
Mienten al decir que las políticas públicas que sigue el gobierno del presidente López Obrador, contravienen las reglas del T-MEC.
Los calificativos que aplica el presidente López Obrador al segmento opositor, son los adecuados.

Académicos, economistas, políticos, empresarios, comunicadores, representantes de la sociedad civil bajo control opositor, han demostrado estar de parte de los intereses económicos extranjeros y no a favor del bienestar de la gente de nuestro país.

Por su mezquindad humana y política, quisieran hacer realidad un enfrentamiento directo entre Estados Unidos y México, apostando por la derrota de nuestro país.
Así quizá, al tener a su merced a un México devastado y derrotado, podrían recuperar el poder.

Es verdad que la mentalidad conservadora es servil por inclinación de clase y por la educación tradicional que reciben desde muy niños.
Al reaccionario se le enseña a ser servil, dócil y entreguista, ante todo deseo del gobierno norteamericano. Ante ese “poder superior” nada se puede hacer. La obediencia ciega es la ruta para tener contento a quien está muy por encima de las necesidades mexicanas.

Por eso es entreguista, “lamebotas”, servil y cobarde.

La otra parte de su personalidad, tiene que ver con su ambición desmedida por el poder y dinero.
El reaccionario es ambicioso compulsivo. Desea más, mientras más tiene.
La llegada de la Cuarta Transformación al poder, dio fin al saqueo nacional que procuró riqueza a empresarios y políticos nacionales y extranjeros.
Desean deshacerse de una transformación, que está dando al traste con el edificio de corrupción que construyeron durante más de 50 años.
En este momento, hay cabilderos conservadores en el Congreso de Estados Unidos, intentando que el gobierno norteamericano intervenga directamente para frenar la construcción del Tren Maya.
Quieren que Estados Unidos utilice el T-MEC, para asegurar que la construcción del Tren Maya, viola las reglas del tratado, en materia ambiental.
¿Qué ofrecen como moneda de cambio?
Entregar más soberanía nacional, si llegan a recuperar el poder.
El “petate del muerto” de una Consulta sancionadora, que significará un duro golpe político, económico y comercial para México, está siendo desactivado en las conferencias mañaneras y en “las benditas redes sociales”.
No existe tal escenario.
Son los traidores a la patria, quienes quisieran ver la catástrofe de este gobierno, aunque en ello vaya involucrada la seguridad y el futuro de la sociedad mexicana.
Claudio X González, Alejandro Moreno, Marko Cortés, Jesús Zambrano y compañía, emulan con fidelidad a gente como Antonio López de Santa Anna, Lucas Alamán, Juan Nepomuceno Almonte, Gutiérrez de Estrada y Velásquez de León.
Ofrecen el país a quien mejor pague por él, a cambio de las sobras del festín que las empresas extranjeras, arrojen a sus fieles esclavos.
Lo bueno es que en este momento, México cuenta con un gobierno sólido, patriota y bien estructurado, que defiende la soberanía nacional con la Ley en la mano, sin llevar al país a guerras o desencuentros con naciones vecinas.
Si hay desacuerdos, se resuelven los mismos por la vía pacífica. Pero dejando en claro que en lo que corresponde a nuestras Leyes y política interna, solo los mexicanos decidimos lo que nos conviene.
Dentro de la Cuarta Transformación, no hay traidores, esclavos, ni cobardes.
Eso queda para la corrupta clase conservadora.

Malthus Gamba