La esquizofrenia y la desesperación opositora

Conforme pasa el tiempo, vemos como el gobierno federal en México avanza a paso firme en prácticamente todos los rubros de la transformación del país, desde la salud, la educación, la seguridad, la transparencia, el combate a la corrupción, la recaudación de impuestos, el combate al lavado de dinero, la reactivación económica, el acopio de vacuna y el plan nacional para inmunizar a los mexicanos, las acciones de bienestar, vivienda, empleo, etcétera.

También así, mientras el tiempo pasa, vemos como la oposición al gobierno no atina a elaborar ni siquiera una propuesta que pueda hacernos pensar, que si regresaran al gobierno, harían algo diferente a lo que hicieron antes de que decidiéramos darles una patada en el trasero.

Como son poquitos y además son los mismos que ya hemos visto devastar al país, cada uno desde su deplorable trinchera, se concentran en una suerte de ataque chichimeca para rechinar de coraje públicamente por uno u otro tema; todos juntos, al mismo tiempo, diciendo las mismas incoherencias y con las mismas actitudes infantiloides, carentes de objetividad y mesura.

Un día escogen el feminismo, como si ellos hubieran sido feministas; otro seleccionan el tema de salud, como si no hubieran sido ellos los que lo destruyeron; otro se concentran en el Producto Interno Bruto, como si México hubiera crecido en términos netos durante los 40 años de su tutelaje saqueador. Otro más hablan de vacunas, como si no hubieran sido ellos los que acabaron con el desarrollo de estos principios activos en los que México fue potencia en el pasado.

En fin, van cambiando sus atuendos poniéndose el traje de economistas, luego cambiándoselo por el de feministas, después se visten de epidemiólogos, por la noche se disfrazan de juristas y así, en nado sincronizado, todos viven haciendo el ridículo más denigrante.

De sus uniformes ocasionales emergen sus caritas con el ceño fruncido, llenas de odio y con expresiones que solamente se pueden apreciar en la sala de espera de algún especialista en proctología. De vez en cuando emiten chillidos, aullidos y alaridos estridentes mientras mascullan alguna frase pronunciada con las zetas donde van las eses.

Como son poquitos y egoístas, se reciclan en los puestos y en las candidaturas de sus cárteles políticos, alimentados todavía con dinero del erario de los estados donde aún mal gobiernan, que les permite continuar ocupados en sus actividades improductivas, las cuales serían destructivas si la mayoría se los permitiéramos.

Hacen su mejor esfuerzo, apurándose a la carga contra el gobierno, en cualquier tema de moda que les dicten sus patrones oligarcas, aplicando una estrategia tan inteligente como la del chivo que decide tirar a topes una pared de concreto.

Hoy observan desesperados como en otras latitudes de Latinoamérica, se desmorona su modelo de gobierno saqueador y miserable, sin que ellos no puedan hacer nada más que lamentarse, mientras los aqueja el miedo por nunca recuperar sus tronos pulqueros, haciéndolos temblar como hojitas secas.

En sus sueños de opio, aparece la mayoría siendo derrotada en las urnas, después de haberse concretado un añorado fraude electoral de la mano del INE, su cómplice perenne. Pobre gente; llevan dos años sufriendo y por lo menos, les faltan 4.

Como dijo el psiquiatra escocés Ronald David Laing: “La esquizofrenia no puede entenderse sin comprender la desesperación”.