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Por: Rafael Redondo
@redondo_ rafa

La semana que concluye, fuimos testigos de un espectáculo más, de los personajes mexicanos y extranjeros, que se ufanan de ser demócratas, y cuyo concepto, a pesar de rumiarlo como vacas, parece que están lejos de entender.

Me refiero al “ilustre” y “laureado” periodista, Pedro Ferriz, diciendo, luego de no hallar lugar en FRENA (ni en ningún medio de comunicación, por cierto), que, y cito: “el pueblo que apoya a AMLO, no está capacitado para opinar sobre el presente y futuro del país”.

Al escucharlo, experimenté un déjà vu que me transportó hasta el Concilio Ecuménico de Trento, en 1545. Un déjà vu muy similar, al que experimenté cuando escuché a otro “laureado”, pero de las letras castellanas, Francisco Martín Moreno, y su, “quemar morenistas en el Zócalo”.
Este hombre, me transportó a cualquier escena de Tomás de Torquemada en 1485, sentenciando judíos.

Por otro lado, otro rumiante de la Democracia, Sergio Aguayo, alegando que el presidente toma decisiones autoritarias en la construcción del Tren Maya, por desafiar los amparos que los “grandes ambientalistas” de Selvamedeltren, tanto apoyan y que, por cierto, ni ellos, ni Aguayo, son expertos en el tema.

A esta lista de próceres de la Democracia, podemos agregar otros tantos seres de luz, otros nombres de ungidos por Zeus, hijos de Atenea, que se creen los únicos habitantes y dueños de México: Sarmiento, Krauze, Loaeza, Dresser, Zuckermann, etcétera, etcétera.

Por otro lado, desde el extranjero, tres senadores estadounidenses envían una carta a las empresas de tecnología, Twitter, Meta y Telegram, para que limiten el contenido en español de los medios de comunicación rusos, porque, según ellos, diseminan propaganda rusa en Latinoamérica y el Caribe; países que, supongo, ellos consideran territorios habitados por seres inferiores o retrasados mentales, que no se dan cuenta de cómo la maquinaria mediática gringa y europea, se la viven disfrazando su propaganda, de periodismo. Estados Unidos, que se ostenta como paladín de la Democracia y con esa bandera, va a entrometerse, a invadir o a armar guerras, por el mundo entero.

No es supuestamente, la Democracia, ¿lo que defienden en Ucrania?

Esta historia, me provocó un déjà vu, que me transportó al momento en que los medios estadounidenses, le quitaron la pantalla a Donald Trump, luego de conocerse el resultado de las pasadas elecciones en Estados Unidos; y aún peor, me transporté al momento en que el Tribunal del Santo Oficio, sentencia a Galileo Galilei, en 1633.

¿Por qué mis regresiones al pasado tuvieron un símil en la versión más retrógrada de la iglesia católica?

1.- por el autoritarismo: imponerse como única visión del mundo.

2.- porque los medios de comunicación tradicionales, hoy, se revelan como narradores de una verdad única, que favorece siempre, a un grupo privilegiado y dicen, llevar a los demás, a los paganos y herejes, hacia el buen camino, hacia la verdad revelada.

Punto uno:

Pedro Ferriz, Francisco Martín Moreno, Claudio X González, Dresser, Sarmiento, y varios personajes, tanto de los medios, como del ámbito político, parecen creer que ellos, no sólo valen más que una señora que vende verduras en el mercado de La Merced; sino que, son los únicos destinados por los dioses del Olimpo, para hacer y deshacer del país. Los Hijos de Atenea, diosa de la sabiduría.

El concepto más cutre de Democracia (tampoco es necesario explorar demasiado entre los grandes teóricos del tema), nos habla de que, Democracia, es el sistema político donde todo un pueblo, y subrayo, todo un pueblo, tiene derecho a elegir y controlar a sus gobernantes.

Todos estos personajes, no son demócratas, ni saben el significado de Democracia. Claudio X González, dominará el tema de, cómo gastar dinero. Pedro Ferriz, de cómo ser ex estrella de los medios de comunicación. Aguayo, Dresser o Sarmiento, quizá, de cómo ver la realidad, sin ensuciarse las manos.

Sin embargo, en la base de la pirámide, está la gente que se truena los dedos para llevar comida a su casa todos los días, la gente que sufre a los asaltos en el transporte público, están las personas, a quienes la delincuencia les rapta a los hijos, o se los desaparece. En la gente “de abajo”, están los que no tuvieron herencia para hacerse de una vida (Claudio X, esta va para ti), la gente que, para ir a su trabajo, pasa 3 horas en el transporte público. Están las mamás sin marido, los miembros del ejército que van a salvar la vida de las personas en una contingencia, o a ponerle la vacuna a Francisco Martín Moreno.

Está la gente, a la que le vale un pito las horas nalga que toda esta crème de la crème, gasta para hablar desde su mundo de fantasía, esa gente que ve los toros desde la barrera.

Les recuerdo que ustedes, sin cimientos, sin la base de la pirámide, no existen.

¿Sólo una clase o un sector es dueño del país? Perdón, ustedes de democracia, no saben nada.

Punto dos:

Los periodistas “patito”, están aferrados a la frase, “al poder, se le critica”. Se les olvida que, el poder, no reside sólo en el gobierno en turno; existe también, la élite económica, que es un poder. La iglesia, es otro poder. La academia, es otro poder. Los medios, son otro poder.

El caso de los medios de comunicación es particular, porque ellos critican a todo el mundo, sin que alguien los critique a ellos. Así vemos aparecer en pantallas y columnas, a todo tipo de petardos; pero, a ellos, imposible criticarlos.

Ellos, y me refiero a los grandes medios de corporativos, nos narran la verdad revelada en las voces de, Los Hijos de Atenea, igual que lo hizo por siglos la iglesia católica, totalmente alejada de la doctrina cristiana genuina. Antes, la iglesia. Hoy, los medios de comunicación. La función, es la misma: o estás con nosotros, no importa si mentimos, o no estás.

Como dato a analizar, los medios corporativos son un negocio, tienen intereses, y, sobre todo, dinero: van a defender, por tanto, los intereses de su gremio, la élite. Es normal, es su experiencia de vida, su perspectiva de las cosas; pero, no es la única, en tanto que, un país posee miles y miles de realidades diferentes.

El caso de los medios en Estados Unidos, (y, cuidado. México ya va para allá), es una catástrofe. Los medios se la viven haciendo proselitismo para despedazar a Trump o para despedazar a Rusia. Están convertidos en un vulgar anuncio publicitario. En Europa, al menos, existen muchos medios alternativos, dando espacio a fuertes críticos del asunto ucraniano.

En México, los medios van en ese mismo rumbo: totalmente despegados de la realidad, del pueblo, y, por tanto, de sus audiencias y de sus ganancias. Despreciando a medios alternativos que tienen una enorme ventaja sobre los medios corporativos: no tienen compromisos, más allá de la línea editorial.

Tanto periodistas e intelectuales mediáticos, los anti demócratas, no son los únicos habitantes de México, un país al que ustedes, no están sabiendo leer. Mientras ustedes, se creen hijos de Atenea, en realidad no son más que una versión rancia, de la etapa más oscura de la iglesia, son una caricatura de Tomás de Torquemada.

Por Columnas

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