La democracia es el pueblo, no los partidos políticos

Uno ve la conferencia mañanera del presidente de la república y tiene la sensación de que se informa de manera clara y objetiva, sobre los acontecimientos importantes en el país.
Esa es la primera función de esa actividad matutina, que pone en contacto al presidente con un número importante de ciudadanos que prefieren la noticia fresca y directa, al refrito informativo que por regla general, distorsiona la prensa tradicional de corte conservador.

Pero la conferencia juega un segundo pape social, quizá más importante que el primeramente señalado.
La cita matutina tiene como propósito básico, contribuir a la transformación del país. Esta transformación pasa necesariamente por la interpretación de lo que significa el proceso de cambio puesto en marcha.

Democracia es una palabra que se interpreta de diferentes formas. Para algunos, es el hecho de presentarse a votar durante el periodo electoral, manifestando la preferencia partidista que se tiene. Para otros, democracia tiene un significado más amplio, e involucra la libertad para ejercer nuestros derechos individuales y colectivos en todo momento.
Ambas posturas tienen que ver con la democracia. Pero solo son parte de lo que encierra el concepto.

El presidente López Obrador aprovecha las conferencias de lunes a viernes, para asumir un papel pedagógico de suma importancia.
Nos habla permanentemente de la democracia y de lo que debemos hacer para conseguirla.
Democracia es ante todo y por definición, el gobierno del pueblo.

Sin intermediarios. Sin poderes ocultos que manejen la vida pública del país. Sin prensa que desinforma. Sin autoridades que usen el puesto otorgado por los ciudadanos, para fines personales o de grupos.

La democracia es pueblo, en la más amplia extensión de la palabra. Todos tienen voz y deben ser escuchados. Pero las mayorías deciden.
El poder real en una verdadera democracia, recae en la sociedad en su conjunto, donde todos opinan y votan, para al final, tomar como línea de acción o de gobierno, la opción elegida por la mayoría. Sea de la línea política que sea.

Es difícil mantener viva la democracia. Es un trabajo de todos los días, que implica participación permanente de la gente.
Esto es lo que nos repite constantemente el presidente López Obrador. La participación de la gente es lo que mantiene viva a la Cuarta Transformación. El apoyo generalizado al presidente ha permitido que se operen los procesos de cambio.

Y en todo este proceso de dos años, la presencia de la gente ha sido el motor del cambio. La democracia viva en el pueblo, se ha hecho presente.
Lo anterior viene a cuento porque hay ciudadanos que a pesar de las explicaciones anteriores, siguen identificando a la Cuarta Transformación como “algo que nace de un partido político”, o que se identifica con un personaje público ligado a un partido.

En redes sociales, han aparecido mensajes de simpatizantes de la Cuarta Transformación, que se sienten “desencantados” porque determinado político de Morena, queda fuera de la competencia por la dirección del partido.

Otros anuncian que si determinado candidato llega a ocupar la presidencia de Morena, ellos de inmediato otorgarán su apoyo al Partido del Trabajo.
Están también los que decidieron desde hace un corto tiempo, apoyar a determinado diputado del PT, que no logró ocupar la presidencia de la mesa directiva en la Cámara de Diputados.
Todos argumentan que su actitud, obedece a una intención para defender la democracia

Pero en realidad se refieren ahí a una democracia partidista, donde los partidos políticos y las figuras destacadas, se vuelven indispensables para alcanzar fines democráticos parciales.
Y aunque el presidente repite desde hace dos años que la democracia la hace y defiende el pueblo, hay algunos que aún creen que esta lucha permanente, debe estar encabezada por intermediarios que hablen en nombre de la gente.

La frase de López Obrador “benditas redes sociales” sintetiza el pensamiento del presidente al respecto. “Si me he mantenido con fuerza hasta ahora, es por el apoyo de la gente”. Otra verdad en voz del titular del ejecutivo.

Los partidos políticos, son instrumentos o herramientas de la democracia. Pero no son la piedra angular que muchos piensan.

Hoy asistimos a “un momento estelar en la Historia del país”, donde vemos como mueren en cuestión de meses, los poderes políticos y económicos que saquearon al país durante décadas. PAN, PRI y PRD, están a las puertas de la extinción. Es seguro que en las elecciones del 2021, no alcanzarán el mínimo de votos para mantenerse activos como partidos políticos.
Y es el pueblo el que va a asestarles el golpe final.

El día de hoy, muchos sabemos que Morena no está pasando por su mejor momento. Y esto hay que decirlo con toda claridad. Sus candidatos para dirigir al partido no tienen la fuerza ni el arrastre de quienes fundaron Morena.

Pero esto es natural. No nace a diario un López Obrador, con una trayectoria impecable políticamente, rodeado de excelentes cuadros que hoy son parte de su gobierno.
Morena va a arrasar en el 2021, a pesar de sus limitaciones actuales. Y lo va a hacer, porque así lo quiere el pueblo de México en este momento.
No por el partido mismo, sino en apoyo a algo mayor que la gente entiende bien.

La Cuarta Transformación, de la que todos nos sentimos parte.

Lo importante para el país, es ese proceso de cambio que está en marcha y que necesita consolidarse en el corto plazo. Ese proceso está muy por encima de cualquier fuerza política.
Quienes piensan que si su candidato en Morena no triunfa, o que si el partido está débil, la Transformación termina, ven limitadamente la vida política del país.
“El Tigre” ha tomado conciencia de su verdadera fuerza. Es él el actor principal en este proceso de cambio. Partidos y políticos son actores de segundo orden.
El pueblo de México está aprendiendo a hacer valer su punto de vista, que es el único importante para avanzar.

Eso es lo que nos dice el presidente en sus conferencias. “Con el pueblo, todo. Sin el pueblo, nada”. Y hoy sabemos que nada queremos con el neoliberalismo y sí deseamos que el proyecto de cambio continúe.

La democracia bien podría llamarse “pueblo”, porque son lo mismo.

Democracia no son políticos o partidos. A ellos los creamos o desechamos según nos convenga.
Pero el pueblo está siempre presente. Y es el único actor que debe definir el futuro de cualquier país.

Malthus Gamba