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Textos y Contextos

Por Miguel Alejandro Rivera
@MiguelAleRivera

De entre los muchos usos y dinámicas que tienen las redes sociales, uno de ellos es el político, del cual ya tenemos experiencias vastas con ejemplos como las campañas de Barack Obama, Donald Trump, e incluso, en Latinoamérica, con Gabriel Boric, actual mandatario de Chile.

Luego entonces, el marketing político que antes se basaba en hacer mítines, saludar a multitudes, besar bebés, abrazar a señoras y adultos mayores, ha dado espacio también a los memes, los videos cortos, el encuadre perfecto del político en cuestión y por añadidura, a la búsqueda de audiencias más jóvenes.

Es por eso que en México, hemos visto a personajes como Miguel Ángel Osorio Chong o Miguel Ángel Mancera, ambos senadores, intentando ingresar a las esferas del TikTok con videos que francamente son patéticos, tratando de parecer “en onda”, cuando no comprenden en lo más mínimo las dinámicas de estas nuevas redes sociales y lo que sus usuarios desean.

Sin embargo, hay otros personajes que manejan de maneras más estratégicas su framing, incluso generando, un poco a la usanza de Vicente Fox en 2000, la disonancia perfecta entre intenciones e imagen, pues, siguiendo con el ejemplo, el panista era un candidato con propuestas conservadoras neoliberales de derecha que se presentaba como un charro populista casi que de izquierda, ante un electorado que quizás estaba más pendiente de sus apariciones en programas de televisión que en sus propuestas.

Algo similar pasa con un diputado en Argentina llamado Javier Milei, del partido conservador La Libertad Avanza, quien se ha posicionado en redes sociales con un mensaje de felicidad, lucha, pasión por el servicio, y sobre todo bajo el convencimiento de que posee las soluciones para un país que sufre una de las inflaciones más grandes del mundo, comandado por el izquierdista Alberto Fernández, quien, siendo justos, no ha hecho más que batallar con una pandemia que nadie esperaba, y peor, con las deudas públicas que le dejó Mauricio Macri, quien pidió al FMI 57 mil millones de dólares, cifra récord para el organismo internacional.

En Facebook, pero trasciende incluso más en TikTok, aparecen videos de Milei en los que se apasiona hablando de las respuestas para todos los problemas de los argentinos, y sorprenden montones de comentarios donde propios nacionales e incluso personas no nacidas en el país sudamericano destacan su admiración por dicho personaje. Las redes de videos cortos le están enseñando a las nuevas audiencias que se pueden informar en máximo tres minutos, cosa que no es real.

Además de que en entrevistas se ha mostrado a favor de dolarizar la economía argentina, para lo que requeriría más prestamos internacionales, algo que le ha hecho mucho daño a dicha nación desde hace décadas, de pronto juega con posturas descabelladas como que estaría de acuerdo con un mercado para la venta de órganos, la libre portación de armas, o la desaparición del Ministerio de la Mujer, pues dice, “sólo se utiliza para perseguir al que piensa distinto”.

Por su actitud, por su forma radical de presentarse ante el mundo, incluso por su peinado desparpajado, recuerda mucho a Donald Trump o a Boris Johnson, y en ambos casos, sabemos los desastres en los que sus mandatos terminaron: Trump puso la cereza en el pastel arengando una toma al Capitolio, como venganza a las instituciones que lo juzgaron, y el premier británico ni siquiera terminó su periodo por organizar fiestas en plena pandemia y por políticas públicas que desencantaron a la población.

La derecha está buscando formas distintas para llegar a uno de los sectores más vulnerables del electorado: los jóvenes, y el framing en redes sociales es un excelente aliado para mentir a través de la no información o de sólo elegir unos cuánto momentos que podrían convencer a la sociedad. Siendo honestos, en América Latina, donde existe un importante rezago educativo, ¿en qué espacios esperamos que se informen los nuevos ciudadanos antes de votar por primera vez?

En 2018, el periodista Jon Lee Anderson dijo en la FIL de Guadalajara: “¿Quién hubiera pensado hace unos años que estaríamos en una situación así, con alguien llamado Trump en la Casa Blanca, degradando día tras día la misma democracia como sistema político, y paralelismos formándose en otros países como Brasil?”. Jon Lee explica que fue testigo de la reunión entre John Bolton, asesor del presidente norteamericano y el propio Bolsonaro; a su perspectiva, dicho encuentro se llevó en muy buenos términos y para él se trata de una especie de alianzas de gobiernos de derecha para mantener la “estabilidad” de la región, teniendo como uno de los objetivos, el fin del régimen de Nicolás Maduro.

Asimismo, explicó que las redes Sociales, incluso el WatsApp, han sido clave para que en Brasil la ultraderecha se posicione a base de rumores y mentiras, algo que podría replicarse si crece Milei en Argentina. Apenas el 10 de junio, su partido organizó un mitin en Buenos Aires al que prácticamente no llegó nadie, en comparación a las masas que esperaban. El diario El País pronostica con esto “el ocaso” de Milei, pero si algo hemos notado de las nuevas generaciones es que no son presenciales, si no más bien digitales, es decir, posiblemente ya no estemos frente a la política de los eventos masivos, pero si una multitud digital sale a votar cuando debe, puede encumbrar a un proyecto sólo por el encuadre en redes sociales.

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