Intelectuales de izquierda con ideas de derecha

“Hay intelectuales de izquierda que proponen fórmulas de derecha”

Con parecidas palabras se refirió hoy el presidente López Obrador, a los personajes públicos que en su momento, le recomendaron la contratación de nueva deuda pública, para enfrentar el problema de salud que originó la pandemia de Covid-19.
Gente de su propio equipo de trabajo e intelectuales reconocidos por su apoyo al proceso transformador.

Esto nos deja claro que en el momento actual que vive el país, donde “lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no termina de nacer”, muchos personajes de la vida nacional, se mueven entre aguas que los empujan unas veces hacia un lado y en otras ocasiones, en sentido contrario.

El caso de Sabina Berman ejemplifica plenamente este tipo de conductas que para muchos resultan inentendibles.

Corre en redes sociales un video que ha compartido John Ackerman, donde se muestra un fragmento del diálogo sostenido con su compañera en emisiones televisivas, Sabina Berman. Esto sucedió hace unos días.

En ese video, Sabina señala que el respaldo social que disfruta en este momento el presidente López Obrador, se reduce a un DIEZ POR CIENTO. Este apoyo corresponde a lo que ella llama el “voto duro”. Es el obradorismo convencido. Ése que se identifica enteramente con el proyecto transformador que vive el país y que no dará un paso hacia atrás, a pesar todos los obstáculos que intenten frenar o impedir el cambio en México. A pesar incluso de un eventual fracaso.

Para Sabina Berman, el noventa por ciento de los ciudadanos en el país, muestran actualmente su inconformidad con la situación que vive México. Pone como ejemplo lo que sucede en redes sociales, donde se nota una alarmante cantidad de inconformes.
La risa de Ackerman al escuchar las afirmaciones de Sabina Berman lo dice todo.

Le responde que si tomamos como base la opinión en redes sociales, sobre todo en Twitter, estamos dando credibilidad y calidad de ciudadanos, a los miles de bots de granja, que tiene contratados Felipe Calderón.

Esa opinión tan desproporcionada por parte de Sabina, generó una etiqueta en Twitter, donde se le reclama su frivolidad al manejar porcentajes nacidos enteramente de su imaginación.

Las encuestas más recientes, aún las que se generan por encargo de los medios tradicionales de información, señalan un repunte en el apoyo de la gente hacia López Obrador.

Incluso personajes identificados plenamente con la causa de la derecha nacional, como es el caso de Ciro Gómez Leyva, han reconocido que este fenómeno es real. Ciro ha dicho que la pandemia de Covid-19, en lugar de debilitar la imagen del presidente, ha servido para fortalecer su respaldo social.

Intentando ser objetivos, puede decirse que la aprobación que el pueblo de México otorga al presidente, está por arriba del setenta por ciento.

Ackerman maneja esta cifra y pregunta a la gente en el mismo tuit en el que presenta el video, cuál de los dos porcentajes es el correcto. Un diez por ciento que sabrá Dios cómo calculó Sabina Berman, o el setenta por ciento que aprecian encuestas elaboradas por distintos actores políticos y sociales.

Esta posición tan fuera de la realidad que asume Sabina Berman, define al intelectual que por una parte, se presenta ante la opinión pública como defensor de políticas de vanguardia en beneficio de la sociedad del país, y por otro lado hace reflexiones carentes de fundamento, más próximas a la agenda que maneja la derecha tan dada a la publicación de noticias falsas y a la falsificación de la realidad nacional.

Hace poco tiempo, Sabina Berman defendió la causa llamada popularmente “fakeminista”. Una serie de protestas y actos en favor de los derechos y la seguridad de las mujeres, que fueron secuestrados por el panismo y el calderonismo para intentar desacreditar a los gobiernos de la Ciudad de México y al del presidente López Obrador.

En esas marchas y pequeñas concentraciones, se verificaron actos de vandalismo que tenían como finalidad provocar una reacción represora por parte de los citados gobiernos. En redes sociales fue más que evidente la condena generalizada a este tipo de situaciones de violencia. La autoridad mantuvo su postura de no represión y los eventos no provocaron problemas mayores.
Sin embargo, Sabina Berman negó la participación de Felipe Calderón y los panistas en estos actos. Sostuvo que las manifestaciones fueron limpias y espontáneas. Cerró los ojos a lo evidente.

Sabina Berman es uno entre los muchos casos que dejan ver cómo los intelectuales que se dicen “críticos independientes”, asumen posiciones que rebasan incluso a quienes militan abiertamente en uno de los extremos del espectro político en nuestro país.
Hasta la fecha, no hemos escuchado a ninguno de los opositores radicales a este gobierno, manejar una cifra del diez por ciento de apoyo hacia la figura presidencial.

Y eso dice mucho de este tipo de intelectuales. No tienen rigor en el análisis. Sienten aún que todas sus opiniones, por ridículas que sean en ocasiones, inciden en el criterio que se forma el ciudadano sobre determinado asunto.

Si Sabina Berman habla hoy de un diez por ciento de aprobación al presidente, necesariamente habrá un amplio sector social que estará de acuerdo en que esto es cierto, ya que lo expresa la voz del intelectual reconocido. Al menos, esto es lo que ellos piensan.
Los intelectuales de este corte, viven alejados de la realidad. Desconocen por completo la vida en el barrio y en la zona rural. No aprecian el alcance que han tenido los programas sociales que benefician a las clases que fueron abandonadas durante el neoliberalismo. No entienden la razón por la cual este presidente no cae en desaprobación, tal y como sucede en otras naciones, a raíz de la pandemia y del problema económico que ésta genera.

López Obrador mantiene un amplio respaldo social, precisamente por esa cercanía con el pueblo. Por recorrerlo de norte a sur y de costa a costa. Donde quiera que se detiene, es aplaudido y apreciado.

Sabina Berman y los intelectuales de su corte, viven dentro de sus espacios de confort, conociendo los acontecimientos nacionales desde la comodidad del sillón. Visitando las redes sociales y haciendo mediciones en base a los datos distorsionados que aparecen en ellas.
El cambio que vive el país, tal y como lo refiere el presidente, implica necesariamente un cambio de mentalidad. Una visión distinta de la vida y del compromiso individual que nos corresponde a todos como ciudadanos.

Los intelectuales no están por encima de cualquier otro ciudadano. Sus opiniones y juicios tampoco pesan más que los de otro cualquiera.
Ojalá lo entiendan rápido, en beneficio propio.

La sociedad dio un salto importante con el cambio de modelo político-económico que implica la Cuarta Transformación. El pueblo se mueve aprisa hoy en día.

Los intelectuales por su parte, avanzan aún a tientas, con miedo y adoptando ocasionalmente conductas del pasado, que solo causan risa y burla, dentro de una sociedad que no espera ya la palabra mágica de quien en el pasado, era considerado “la voz del pueblo”.
México ya cambió y muchos aún no lo entienden.

Malthus Gamba