A pesar del enorme esfuerzo de los medios tradicionales para reducir el tema del juicio de García Luna a su mínima expresión, el escándalo es de tal magnitud que no les va a quedar más que informar sobre el desarrollo del proceso, aunque sea en un parrafito ubicado en la última página de sus pasquines.

Éstos seudo medios de información, evitando tratar el tema en sus páginas principales, han estado muy afanosos publicando notas sobre los rieles oxidados del Tren Maya, el plagio de tesis de la ministra que ya a nadie le interesa, la falsa muerte del fiscal y algunas otras noticias falsas e irrelevantes, mientras intentan guardar bajo la alfombra temas como el de Perú, donde se intenta legalizar el genocidio, o tergiversan la información de la guerra entre Rusia y Ucrania, al igual que cualquier asunto que resulte incómodo a los que financian sus maromas interminables.

Por increíble que parezca hacen eco de publicaciones del mismísimo Felipe Calderón, sobre algún desaparecido en Zacatecas, al tiempo que siguen respetando el pacto que hicieron con este genocida para no publicar datos de ejecutados y desaparecidos en el sexenio negro de su gobierno.

Para su desgracia, toda la frustración que ha venido acumulando la ciudadanía durante años en relación con las aberraciones más inconcebibles llevadas a cabo por este sujeto, utilizando a García Luna como su brazo armado para hacerlo, reclama que se sepa lo que hicieron estos criminales que hasta hoy viven impunemente.

Extrañamos la cobertura especial que todos pensaríamos debería estar haciendo Loret de Mola sobre el caso, instalado entre el juez Logan y el banquillo de los acusados, o entrevistando ilegalmente a jurados seleccionados, pero él no aparece ahí, como tampoco hemos visto a Jorge Ramos o a Dolia Estévez apoltronados dentro de la corte penal de Nueva York para dar cuenta de los testimonios que darán delincuentes y cómplices de García Luna, confirmando más de un millón de documentos de prueba que presentó la fiscalía para probar su denuncia.

El caso de la fiscalía parece ser tan sólido que ni siquiera ofrecieron a García Luna un trato para que pudiera declararse culpable a cambio de algún testimonio que pudiera llevar a la justicia estadounidense a encarcelar a otros delincuentes como por ejemplo Calderón. No le dieron esa opción, por lo que ahora se irán exponiendo públicamente durante el juicio, sus trapacerías, aberraciones y cómplices.

Y que conste, que los cargos de los que se le acusan sólo son una pequeña muestra de los cientos de delitos que cometió junto con su corte criminal a la que llamaba “los 7 jinetes del apocalipsis”, superando así hasta la fuerza de la simbología de los 4 jinetes que destruyen a la humanidad. Hoy de éstos 7 individuos están o encerrados o muertos.

En la actualidad, a pesar del silencio generalizado que quisieran ver en el ambiente los medios convencionales, la realidad los ubica ya como un factor de la comunicación que perdió el privilegio exclusivo de la información. Ya no son ellos quienes deciden qué debe y qué no debe saber un ciudadano. Hoy en México la penetración de los medios independientes y el mecanismo de información gubernamental estructurado desde las conferencias mañaneras, los están marginando y colocando en donde merecen estar, como parte del ruido ambiental que solo influye en quienes se mantienen empeñados en no percibir la realidad evidente.

El contenido del juicio de García Luna se va a conocer aunque ellos no quieran cubrir la fuente y va a ser la confirmación de un escándalo que se escondió en su momento gracias a ellos. El sol ya no se puede tapar con un dedo.

Como dijo el escritor español Enrique Jardiel Poncela: “Hay dos maneras de conseguir la felicidad: una hacerse el idiota, otra serlo”.

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Por Erika