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En medio de la discusión sobre la permanencia o no del Ejercito en las calles, brindando seguridad a los ciudadanos y colaborando en la formación de la Guardia Nacional, los dirigentes del grupo opositor deciden enviar a Jorge Ramos a la conferencia mañanera de este día.

La “estrella” del periodismo reaccionario, llega preparada como en otras ocasiones, con datos duros, tomados de las plataformas digitales del mismo gobierno.
Su actitud personal la conocemos bien. Retadora, sobrada, reiterativa en los señalamientos, tendenciosa y manipuladora en cuantos a los datos que maneja.
El presidente esperó la embestida a pie firma. Y Ramos se soltó de inmediato, señalando que en base a los datos que reporta el mismo gobierno, este sexenio se distingue por ser el que mayor número de muertes violentas registra. Y dice más.

Asegura que el ritmo de asesinatos cometidos hasta el día de hoy, le hace pensar que veremos en los siguientes dos años, a ochenta personas muertas cada día, a causa de lo equivocada que está la estrategia de seguridad que maneja el gobierno del presidente López Obrador.

Pide que esa estrategia de seguridad cambie, ya que hasta la fecha, según él aprecia, no ha funcionado satisfactoriamente.
Siendo un profesional de la mentira, Jorge Ramos mezcla datos reales, con otros que no lo son tanto. Saca de contexto una situación específica del problema, para poder crear la imagen que nos quiere vender.

El presidente lo escuchó con calma y le contestó así

Efectivamente, hay muertes en el país. Hay Estados donde la delincuencia organizada mantiene una guerra por el dominio de determinada zona o ruta de la droga. Eso es innegable y está a la vista de todos. Pero asegurar que el país entero está en llamas, y que las muertes se dan a lo ancho y largo de México, es mentir.
El presidente le recuerda a Jorge Ramos, que durante el periodo neoliberal, los índices sobre homicidios, crecieron en forma alarmante. Y ningún periodista levantó la voz para señalar este hecho.

Para Jorge Ramos, el problema de seguridad del gobierno de la Cuarta Transformación no funciona, porque hay más asesinatos que en otros sexenios. Y presenta sus datos, recogidos en plataformas digitales de las dependencias del gobierno federal.

López Obrador le señala que concuerda con esos datos que son reales, pero que la manera en que él los presenta, no reflejan la realidad y faltan por tanto a la verdad.

La seguridad tiene que ver con la atención de todo tipo de delitos y no exclusivamente con el número de fallecidos que han dejado los enfrentamientos entre bandas del crimen organizado. Si quitamos las muertes violentas para ver el panorama que Jorge Ramos nos oculta, veremos que en secuestro, robo a casa habitación, asalto en vía pública, robo de hidrocarburos, robo a transportistas y otros más, las cifras de delitos cometidos han bajado mucho. Es mentira que la seguridad esté pasando por su peor momento en el sexenio actual.

Aparte de lo dicho, hay un dato que ilustra perfectamente que la estrategia de seguridad funciona y da resultados.

Durante toda la etapa neoliberal, la curva que corresponde a muertes violentas, fue creciendo año con año. El gobierno de Felipe Calderón fue el más letal que se haya visto hasta el día de hoy.
Eso ya no sucede con el gobierno actual. Se ha frenado el incremento de muertes y ya se comienza a percibir una intención decreciente sobre esa cifra.
Jorge Ramos quedó sin armas ante la avalancha de datos duros que le fueron mostrados con gráficas e información estadística.
Lo único que pudo decir en favor de su postura, es que él vaticinaba que morirían más de ochenta personas diarias, hasta el final del sexenio. Eso lo repitió una y otra vez.

Y aquí es donde uno se pregunta ¿Por qué nunca vimos a Jorge Ramos decir a los anteriores presidentes de México, que las cifras de muertos que registraban sus administraciones, eran las más altas en la historia del país?

Porque Carlos Salinas, alcanzó durante su gobierno una cifra histórica en muertes violentas registradas ¿Dónde estaba Ramos entonces para señalarlo?
Luego llega Zedillo y sucede lo mismo ¿Y Ramos?

Con Fox se reduce la cifra que le deja Ernesto Zedillo, pero solo un poco.

Aparece después Felipe Calderón y ése sí bate récord en cuanto a inseguridad generalizada y muertes violentas, al grado de que hasta a los heridos en enfrentamientos con la Marina, se les remataba ¿Jorge Ramos habló de ese récord histórico que se disparaba en forma alarmante? No.

Ramos callaba, o hacía tibios señalamientos sobre un tema donde estaba involucrada la corrupción del presidente y de su Secretario de Seguridad, Genaro García Luna.
Calderón hereda a Peña Nieto un país en llamas y el presidente “Televisa” hace aumentar la cifra un poco más. Otro récord batido, con el que Jorge Ramos no se alarmó tanto.
El presidente López Obrador recibe un problema mayúsculo en desarrollo. La tendencia a la alza en delitos que provocan la pérdida de vidas, es grave y lo primero que hay que hacer, es frenar ese crecimiento sostenido durante varios sexenios. Y lo logra.

Los reportes y gráficos al respecto, muestran que la escalada que se veía en este tipo de delitos, se ha detenido y comienza a darse un movimiento en sentido contrario, o decreciente, en cuanto al número de fallecimientos provocados por la violencia.

Jorge Ramos queda en la lona una vez más. Pide un panel para que se discutan temas de seguridad y el presidente está de acuerdo. Pero le hace el señalamiento de que los “expertos” y la “sociedad civil” que acuden a estos eventos, siempre han estado en contra del gobierno y a favor de la “mano dura” y el uso de la fuerza por parte de la autoridad.
Le dice que la estrategia de seguridad no va a cambiar, porque está dando los resultados esperados. Se atienden las causas. Se hace mucho trabajo de inteligencia. Se le resta base social al crimen organizado, al impulsar los Programas Sociales. Se apoya y cuida a los jóvenes. Se impulsa al campo.

Jorge Ramos no puedo cumplir la misión, ni aguantar el final del combate. En unos pocos minutos lo vemos en la lona, sin otros argumentos que plantear.
Lo mandaron a exhibir al presidente y como le ha sucedido en ocasiones anteriores, el exhibido es él y también los poderes económicos y políticos que lo mandan.
López Obrador ha dejado claro que en debates públicos y exposición de argumentos y motivos, no hay en México y en el extranjero, periodista que le pise la sombra.
Tiene para todos.

El campeón del debate público, sigue siendo el político más destacado de las últimas décadas.
Andrés Manuel López Obrador, para servir a todos.

Malthus Gamba