Es una aberración estadística comparar a México por muertes de Covid-19

México ha entrado de lleno a una profunda transformación política, económica y social cuyo objetivo es apoyar a quienes el régimen neoliberal dejó atrás, para que caminemos todos juntos en el progreso de nuestro país. Esto es un hecho innegable e irreversible.

Así vemos que hoy día, prácticamente todo el mundo se informa y está atento de la política, ya sea a favor o en contra del nuevo gobierno, pero a nadie pasa desapercibido. Por ello es tan criticable el papel que hasta ahora ha jugado la oposición y los medios tradicionales y algunos alternativos, ya que se han dedicado a manipular, tergiversar y desinformar a la población, arrebatándole la posibilidad de formarse una opinión razonable sobre los importantes acontecimientos que estamos viviendo.

Tomemos el caso de la consciente negativa de aceptar conceptos tan fácilmente entendibles, como puede ser la miserable, morbosa y falta de ética comparativa de fallecimientos entre países. Cualquier persona razonable entendería rápidamente que factores como la cantidad de población, la densidad poblacional, la alimentación, la salud y los hábitos culturales de convivencia social, influyen determinantemente en la dispersión, letalidad y mortalidad del virus, y que esos factores son únicos en cada país y, por lo tanto, no existe punto de equivalencia.

La básica comparación de cifras totales de fallecimientos es, por decir lo menos, una aberración estadística y quien la utiliza para tratar de inferir un mal manejo de la pandemia por nuestras autoridades demuestra una intención puramente política y que no tiene el menor respeto por las víctimas de esta pandemia, ni por los afectados, ni por la población en su conjunto.

De la misma forma, hay pequeños grupos de personas cuyos malsanos intereses han sido bloqueados y que ahora califican al Presidente de “autoritario”.

Curioso dictador es aquel que demuestra un absoluto respeto a la libre manifestación de las ideas, que propone una consulta para su propia democión en caso de que la mayoría así los decidiera, que le consulta a la población sobre los grandes proyectos y que pugna por unas elecciones limpias. Es hasta gracioso que su mayor queja es que el Presidente tome las decisiones que considere convenientes cuando lo elegimos por aplastante mayoría precisamente para que tome las decisiones que considere convenientes.

Lo más sorprendente de todo es que, mientras en el resto del mundo y a lo largo de la historia, la oposición siempre ha significado presentar una alternativa al poder, una opción a los propuesto y con un verdadero peso político que representara a, cuando menos una fuerza determinante, en México piensan que éste concepto sólo significa “oponerse” a todo, criticar todo, pero sin presentar nuevas ideas, nuevos métodos, nuevas políticas. Lo único que ofrecen es regresar a un pasado ya estridentemente rechazado por prácticamente toda la población, salvo ese pequeño grupo parasitario que aún vive esperanzado en continuar exprimiendo el presupuesto para beneficio personal.
La cuarta transformación apenas empieza y no depende de un solo hombre, tenemos en nuestras manos la oportunidad histórica de regresar a buen cause a nuestro país, pero eso implica una labor de información generalizada por parte de todos y cada uno de nosotros, para contrarrestar la virulencia de esta pandemia llamada INFODEMIA.

…UN SOLDADO EN CADA HIJO TE DIO!

error: Content is protected !!