Aunque a la prensa no le guste, las redes también somos periodistas en la 4T

Buena parte de los periodistas profesionales, esos que pasaron por la escuela, acreditaron las materias correspondientes, presentaron el examen profesional y obtuvieron el anhelado título, están molestos con el presidente López Obrador, porque señala que en tiempos de Cuarta Transformación, cada ciudadano es un periodista.
No pueden aceptar esta idea.
Según ellos, es como decir que todo mexicano es a partir de hoy, médico, ingeniero o licenciado, sin necesidad de haber pasado por la escuela. Defienden su profesión como algo que les pertenece, por el hecho de haber cursado una carrera que les costó sacrificio, tiempo y esfuerzo.
En la conferencia mañanera del día de hoy, un reportero que cubre la fuente presidencial, señaló al titular del ejecutivo, que no podía tomarse en serio su comentario en el sentido de que cualquier mexicano es periodista. Y dio sus razones para discrepar de esta idea. Todas ellas muy subjetivas, o incompletas.
El periodista, según él, debe analizar para poder hablar con la verdad. Debe investigar para poder opinar. Debe tener una capacidad especial para formular juicios correctos.
Luego entonces, alguien que no cumple con este perfil, según su dicho, no puede ser periodista.
Ese desajuste mental, en el que el análisis que se piensa certero, hace agua por todas partes, es lo que distingue actualmente a buena parte de la prensa nacional.
Analizan en muchas ocasiones con el hígado, mientras dejan descansando el cerebro.
Si verdaderamente, el oficio periodístico es privativo de quienes estudiaron esa carrera ¿por qué han guardado silencio durante décadas ante la incursión de personajes que no son profesionales, en esa disciplina?
Hemos visto correr por las vías del periodismo a gente como Ricardo Alemán, con estudios de bachillerato, como mayor logro académico. Chumel Torres hace hoy periodismo, siendo que sus estudios profesionales se relacionan con la ingeniería mecánica. Callo de Hacha trabaja como periodista y tiene un título en negocios internacionales. Hay gente como Davis Páramo, que ejerce el periodismo, por razones extrañas. Su padre realiza una entrevista, él formula alguna pregunta y de ahí viene el empujón paterno para hacerlo profesional de la noticia.
Y esto no es nuevo. Jacobo Zavludovsky, era abogado de profesión y se convirtió en el referente informativo del país, por décadas.
Hemos sido testigos también, de cómo esta prensa que hoy se enfada cuando el presidente dice que todo ciudadano puede ejercer el periodismo, a través de las redes sociales, calló y se mostró conforme en el pasado y aún lo hace hoy en día, cuando quienes ejercen el periodismo, son personalidades distinguidas.
Enrique Krauze es ingeniero y hace periodismo. Diego Fernández de Cevallos hace periodismo en Milenio, actualmente. El señor es abogado.
Hay una infinidad de ejemplos que demuestran que no es verdad que sea nueva la idea de que cualquier persona puede hacer cierta clase de periodismo.
Incluso, esta profesión, ha sido considerada por quienes son dueños de los medios de comunicación, como un oficio, más que como una profesión. Por eso los sueldos en muchos casos son tan bajos. Se les paga valorándolos como oficiales y no como profesionales. Hasta en ese entorno se considera que cualquier persona puede desarrollar el oficio periodístico.
No es una carrera como la medicina, ingeniería, derecho y otras, donde es indispensable el dominio pleno de la disciplina.
Es mentiroso querer comparar al periodismo con cualquiera de estas profesiones.
Informar y comunicar está al alcance de todos y a esto es a lo que se refiere el presidente.
El periodismo tiene varias vertientes que se diferencian entre sí, de manera clara. Y es en estos géneros particulares, donde cada uno de nosotros, como ciudadanos, podemos aportar nuestra experiencia o visión particular, sobre cualquier tema.
En un hecho de emergencia, como un desastre natural, los ciudadanos, vía redes sociales, dan el informe inmediato de lo que acontece en la comunidad que está viviendo el acontecimiento. Muchas veces los medios de comunicación llegan después de que todo ha terminado y únicamente dan fe de lo que no presenciaron en su momento.
La aparición de las redes sociales, cambió totalmente el mundo de la información, pero esto cuesta trabajo aceptarlo. Sobre todo para quienes estaban acostumbrados a ser la voz única de la noticia.
Cualquier ciudadano puede hacer una reseña de hechos. Hablar de lo que está ocurriendo en un evento, un acto público, un viaje, un festejo, etc. La reseña es un género periodístico y no hace falta título alguno para testimoniar lo que ocurre.
Pero básicamente, a lo que se está refiriendo el presidente López Obrador, al señalar que los ciudadanos pueden y deben ejercer el periodismo en las plataformas digitales, está enfocado en dos géneros periodísticos que están al alcance de todos: la opinión y el análisis.
Esto es lo que más está molestando a la prensa profesional.
Cualquier persona puede asistir al cine y ver una película de estreno. Cuando sale y platica con sus familiares y amigos, formula opiniones personales sobre la cinta. En algunas ocasiones, analiza también la dirección, la fotografía, la producción, los efectos especiales y da las razones por las cuales puede considerarse buena o mala esa película.
Pues lo mismo sucede con la política y el rumbo nacional que sigue el país. Cada ciudadano se acerca a las fuentes de información, nacionales y extranjeras a su alcance, para formarse una idea clara de la situación nacional e internacional que se está viviendo. Con estos datos, da su opinión personal e incluso, formula un análisis del hecho.
Lo mismo hacen los periodistas profesionales: ellos van a la información que publican las grandes agencias informativas y sobre esos datos publican sus notas.
Análisis y opinión, son dos disciplinas del periodismo, que cualquier ciudadano puede y debe ejercer.
El periodismo de investigación es otra cosa. Es un campo especial que sí requiere de conocimientos especiales para desarrollarlo adecuadamente.
Pero el trabajo periodístico no se reduce exclusivamente al campo de la investigación.
Como hemos visto, es muy amplio y permite la participación ciudadana en muchos de sus géneros.
Lo lamentable de quienes se oponen a que el ciudadano ejerza un periodismo a nivel del pueblo, es que en realidad son los mismos que acercan sus micrófonos a los personajes renombrados, para que den opinión y realicen análisis periodísticos.
Lo que ven mal, cuando se trata de la voz del pueblo, lo aplauden, cuando se refiere a quienes gozan de cualquier tipo de fama.
No debemos engañarnos con los razonamientos mentirosos de este tipo de prensa.
Como ciudadanos, ejerzamos nuestro derecho participativo y hagamos periodismo de análisis, opinión y crítica, desde cualquier punto del país.
Esa es otra manera de apoyar el cambio sano que requiere México.
Es la propuesta que hace el presidente para alcanzar la Cuarta Transformación.
Hagamos cada día más fuertes a las “benditas redes sociales”.
Todos tenemos voz, hoy en día.

Malthus Gamba