El ‘nuevo’ PRI: igual de corrupto que el ‘viejo’ PRI

Por: @ErikWanza

Durante la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto, este anunciaba con bombo y platillo que pertenecía a una nueva generación de jóvenes priistas que venían envueltos en los más puros valores e ideales de ese instituto político. La muy cuestionable administración peñanietista dejó claro, no solo la visión anacrónica del priismo en materia política, económica y social, sino la descomposición total del partido y su capacidad histórica por colocarse como la descripción gráfica de lo que la corrupción es capaz de hacer en todos los aspectos.

Hay un dicho popular que reza “el que se excusa, se acusa”, y esto precisamente sirve para evidenciar la postura del viejo partido del régimen; ante la inminente extradición del entonces director de petróleos mexicanos Emilio Lozoya Austin acusado de asociación delictuosa, cohecho y operaciones con recursos de procedencia ilícita, el dirigente del PRI (así en minúsculas) Alejandro Moreno declaró que, el hoy detenido, no pertenece ni perteneció al partido que dirige y que pide que se separen las actuaciones individuales de la línea institucional, lo que olvida el dirigente antes mencionado es que Lozoya no es el único involucrado en temas de corrupción y demás delitos y, además, existe evidencia fotográfica y documental de la cercanía del ex director de Pemex con el PRI y “su nueva generación”.

Pero el ahora acusado Emilio Lozoya no es el único referente del nuevo PRI que está involucrado en delitos, investigaciones, sentencias, etc., incluso el mismo expresidente Enrique Peña Nieto no se encuentra si quiera en nuestro país.

Los Duarte, uno en Veracruz y el otro en Chihuahua ambos acusados de desvío de recursos millonarios, y que pesa sobre sus administraciones no solo el robo al erario sino la violencia y el maltrato hacia la sociedad, que ese es otro rasgo distintivo del priismo que vale la pena tocar en algún otro momento. Roberto Borge, ex gobernador de Quintana Roo, acusado de uso indebido del erario, de la venta ilegal de patrimonio estatal, despojo, violación a los derechos humanos, daño ecológico, endeudamiento sospechoso del estado. Rodrigo Medina de la Cruz, ex gobernador de Nuevo León, acusado de peculado, delitos patrimoniales.

Roberto Sandoval, ex gobernador de Nayarit, uno de los estados más lastimados por el crimen organizado y la inseguridad durante el mandato de este político priista, acusado por el departamento del tesoro de los Estados Unidos de América de haberse enriquecido ilícitamente por los sobornos recibidos por presuntas bandas delictuosas, también acusado de enriquecimiento ilícito.

Actualmente se investiga al entonces secretario de gobernación Miguel Ángel Osorio Chong por parte de la Secretaría de la Función Pública por una supuesta red de triangulación millonaria. Pero la corrupción y el robo llegaba a todos los que servían para el régimen privilegiado del priismo, de ahí que Rosario Robles, la entonces secretaria de desarrollo social durante el mandato de Peña Nieto se encuentre en prisión por el caso conocido como la estafa maestra. Y los que se acumulen.

No cabe duda, la corrupción parece vinculada eternamente al priismo, lo llevan en la sangre y la formación, no es casualidad que durante la larga etapa en que mal gobernó ese partido a nuestro país se arraigara profunda y culturalmente los aspectos corruptos que emanaban desde la forma de hacer política. Esos “ídolos”del nuevo PRI aún permanece en la memoria de los y las jóvenes que militan en ese partido y eso es muy preocupante, es la continuación de una formación política y social que no lleva a nada, que representa la forma más vil de hacer y concebir la política, es el robo, el uso del poder para beneficio de unos cuantos, es el desprecio de lo social y colectivo, es el privilegio de una élite que utiliza los recursos del estado para enriquecerse, la manipulación y la mentira.

Combatir la corrupción es un enorme paso para transformar a este país, por eso debemos dejar al desnudo las instituciones partidistas que apuestan a ello como programa político, parafraseando al presidente: por el bien de todas y todos, un México sin PRI.

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