De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) del INEGI, las autoridades mejor evaluadas por la ciudadanía son La Marina con 92% de los encuestados que manifestaron su confianza en esta institución, seguida por el Ejército con 89% y la Policía Ministerial, con 85%.

Por otro lado, en el sótano de la confianza ciudadana hacia las autoridades se encontraron las policías de tránsito con 48% de confianza y las policías municipales que alcanzaron un 55%. Junto a estas dos últimas, como una de las autoridades peor calificadas se encuentra el Instituto Nacional Electoral quien en un sondeo realizado por ellos mismos, el cual trataron de ocultar, su nivel de confianza se desplomó 11 puntos desde el año pasado, cayendo de 61% a sólo 56%, un punto por encima de las policías municipales y 3 puntos por debajo de los Ministerios Públicos que están calificados con un nivel de 59% de confianza.

Adicionalmente en ese mismo sondeo del INE se reveló que 9 de cada 10 mexicanos piensan que el organismo debe sanearse con una reforma electoral, lo cual coincide con el dato expresado en otro estudio pagado por el INE, llamado Informe País 2020, en el que 9 de cada 10 ciudadanos consideran que es muy frecuente que la autoridad electoral no haya sido justa en los procesos electorales.

Después de conocer estas cifras no queda la menor duda de que la aprobación de la reforma electoral no solamente es necesaria, sino que es urgente de cara a la celebración de importantes comicios que están en puerta para el año que viene y para el 2024, a fin de garantizar una actuación imparcial y transparente de este órgano electoral desprestigiado en esos procesos.