El camino hacia la recuperación económica

Los efectos que la pandemia ha tenido sobre la economía del mundo son devastadores. Se estima que por ejemplo, los Estados Unidos perderá entre un 6.5 y un 9.5% de su Producto Interno Bruto este año; En la Unión Europea se calcula que este indicador perderá 15%, siendo la economía más afectada dentro de la Unión Europea la española, que se contraerá alrededor de un 22%, seguida por la francesa con una baja de 19%.

Las economías aparentemente menos afectadas van a ser las de los países de Asia, donde paradójicamente la que saldrá mejor librada es la de China, lugar donde inició la pandemia, quien solo va a crecer un 3.2%, en lugar de hacerlo en las proporciones de antes de la epidemia.

En este escenario poco alentador, la economía mexicana también será seriamente afectada. La Secretaría de Hacienda ha estimado una caída aproximada del PIB en 7.4% para este año; sin embargo, el panorama para el año que viene no es tan desalentador, a pesar de que el gobierno tendrá un menor margen de maniobra del que tuvo este año.

La estrategia del gobierno federal, concentrada en no adquirir deuda adicional a la que se tiene, obliga a que la recuperación económica del país se fundamente básicamente en mantener, y de ser posible, incrementar los niveles de recaudación de impuestos, que en este año han sido prácticamente iguales a los del año pasado a pesar de la pandemia.

En este aspecto es importante señalar, que las medidas tomadas para cobrar impuestos atrasados a los grandes contribuyentes, a quienes se les condonaban en el pasado, ha logrado recuperar alrededor de 32 mil millones de pesos, mediante los acuerdos que el SAT ha logrado concretar sólo con 8 empresas, quedando todavía más de 20 grandes corporaciones que aún deben cantidades enormes en impuestos del pasado.

Es de suponer que el SAT intensificará sus esfuerzos para lograr cobrar cantidades importantes adicionales a las ya recuperadas.

Por otro lado, se encuentran las acciones orientadas a evitar la evasión fiscal que se operaba por medio de las facturas falsas, calculada en más de 300 mil millones de pesos anuales, y que a partir de este año, se ha comenzado a atender debidamente para terminar con estos ilícitos.

Si tomamos en cuenta que solamente en estos dos rubros se perdían alrededor de 500 mil millones de pesos al año, cantidad equivalente al monto total que el gobierno destina para fondear todos los apoyos sociales, terminar con ellos y comenzar a recuperar también el dinero que ha sido sustraído del erario por delincuentes de cuello blanco desde el gobierno, puede aportar una fuente de ingresos que amplíe el margen de maniobra para la recuperación económica.

Todo esto combinado con la estrategia de impulsar el consumo desde abajo, con las remesas que refuerzan esta estrategia, y que van a representar el ingreso de casi 900 mil millones de pesos este año, con el incremento que ya se está viendo en las exportaciones y en el saldo de la balanza comercial, debe poder apoyar la recuperación económica el año que viene.

Adicionalmente, el desarrollo de los proyectos de infraestructura que ya están listos para arrancar, junto con una producción petrolera esperada, cercana a 1.7 millones de barriles diarios que se cotizarían entre 35 y 40 dólares por barril, puede representar un incremento de entre 3 y 4% del PIB de México durante el 2021, según la opinión de Barclays en Londres y de Caruda en Canadá.

Es fundamental entender que la estrategia económica del gobierno, orientada a impulsar el consumo, la producción y el empleo sin endeudar al país, es radicalmente opuesta a la que se aplicó durante los últimos 40 años para mantenernos de prestado y favorecer la especulación en vez del trabajo. Sin embargo, su aplicación requiere de constancia y disciplina; dos cualidades que al gobierno actual parecen sobrarle.

Como decía Napoleón Bonaparte: “Con constancia y tenacidad, la palabra imposible no tiene significado”.