El amasiato INE y “México Libre”

El amasiato entre la causa personal de Felipe Calderón y los intereses del grupo de consejeros que conforman la dirigencia del Instituto Nacional Electoral, no es nuevo.

Tiene sus raíces en el pasado neoliberal que adquiere fuerza con la llegada de Calderón al poder. El Instituto Electoral de ese entonces, valida un fraude mayúsculo, al otorgar el triunfo en la elección presidencial al entonces candidato panista.
Ahí comienza la complicidad entre el naciente calderonismo y un árbitro electoral que se ha distinguido por su parcialidad permanente, a favor de las causas conservadoras.

A este amasiato contra natura, debemos la violencia generalizada en todo el país. El INE avala a un gobernante espurio, que al carecer de legitimidad política, intenta ganarse la confianza de la gente, montando un operativo de guerra en contra de determinados grupos del crimen organizado. Mientras tanto, desde el despacho de la Secretaría de Seguridad Pública, Genaro García Luna teje acuerdos secretos con al cártel de Sinaloa.

La guerra en contra de la delincuencia organizada, se dirige hacia los grupos criminales contrarios al cártel favorecido por el gobierno calderonista. Hay miles de muertos a lo largo y ancho del país. Las bandas criminales introducen armamento de manera permanente, e incluso el mismo gobierno aprueba el ingreso de armamento a suelo mexicano, mediante el fallido operativo “Rápido y Furioso”.
Se desata una guerra de baja intensidad dentro del país, en donde las “bajas colaterales”, se cuentan por miles.

La orden a las fuerzas de seguridad del Estado es lo que antiguamente se conocía como “carga a degüello”. Pasar por las armas a todo enemigo que se pusiera enfrente. No tomar prisioneros. Asesinar sin misericordia a los rendidos y heridos.

Esa fue la forma en que Felipe Calderón intentó recuperar un poco de respaldo social para su gobierno. Fue la forma también para que sus allegados se hicieran de fortunas escandalosas, derivadas de esa asociación criminal con la delincuencia organizada.
De todo eso fue cómplice la autoridad electoral, al permitir que un personaje que llegó al cargo más importante en nuestro país, lo hiciera por la vía del fraude.

Alguien que no tiene escrúpulos para hacerse del poder de manera indigna, tampoco puede ser un gobernante recto. Una autoridad electoral que valida estas graves irregularidades, no puede ser considerada honesta y garante de la legalidad en el país.
El gobierno de Felipe calderón está manchado por la suciedad, por donde quiera que se le vea. García Luna está siendo juzgado en tribunales norteamericanos, por delincuencia organizada. Es muy probable que el alcance de esta investigación involucre en el corto plazo al expresidente Calderón.

Las pruebas que van apareciendo sobre el caso Odebretch, dejan en claro que existió corrupción desde la presidencia del país, para favores a esta empresa con contratos amañados que se intercambiaron por sumas millonarias, depositadas a las cuentas de diferentes funcionarios públicos.

Después de dejar el cargo, Felipe Calderón, un evidente adicto al poder, intenta impulsar la candidatura de su esposa Margarita, en las elecciones del 2018. Para esto, el matrimonio Calderón falsifica documentación que presenta al INE, intentando validar con ella, la participación de la señora Calderón.

Y aquí nuevamente aparece el INE, imponiendo una multa a la candidata independiente, sin aplicar medidas contundentes para sancionar a quien cometió un delito electoral y penal.
El INE vuelve a validar el reingreso de Calderón a la política nacional, por la vía de su esposa. Desafortunadamente para el calderonismo, es tan bajo el nivel de popularidad de la señora Calderón, que fue necesario bajarla de la contienda, ante la inminencia de un fracaso monumental en las urnas.

Pero Felipe Calderón no renuncia a sus sueños de poder y construye una nueva plataforma política. Una organización a la que denomina “México Libre”. Le invierte cantidad de dinero, que solo Dios sabe de dónde sale. Paga publicidad cara en los medios de comunicación de la derecha. Paga a los periodistas que a falta de chayote oficial, andan a la caza de los opositores que cubren el costo de sus plumas, puestas en venta, o en renta.

Inscribe a esta nueva organización ante el INE y realiza los trámites requeridos para que le sea otorgado el registro como partido político. Y lo primero que ocurre es que el propio INE, ante la imposibilidad de ocultar todas las irregularidades detectadas, le impone una multa millonaria a “México Libre”, por aceptar recursos económicos de personas físicas y morales no identificadas. Esto es, por aceptar financiamiento ilegal.

No obstante estas irregularidades, que ameritan por sí mismas la intervención de la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales, los consejeros del INE, especialmente Lorenzo Córdova Vianello y Ciro Murayama, están a punto de otorgar el registro a “México Libre”, como partido político naciente.

El Instituto Nacional Electoral está dispuesto a repetir el mismo acto indigno que llevó a la presidencia a Felipe Calderón y que causó tanta muerte, pobreza y violencia al pueblo de México.
Un personaje como Calderón, que ha demostrado a lo largo de su trayectoria el poco respeto que tiene por la legalidad y por la vida humana, va a ser premiado nuevamente por el INE, con el reconocimiento a “México Libre” como naciente fuerza política para las próximas elecciones del 2021.

El INE muestra hoy en día que el amasiato existente entre el calderoniamo y varios de los consejeros de antigua trayectoria en el instituto, no ha muerto.

Hay lealtades dentro de la delincuencia organizada, que no se rompen a pesar de los años.
Ese tipo de lealtad al “negocio” en común, trajo destrucción al país hace dos sexenios.
No sabemos lo que le espera a México si prospera la propuesta de Córdova Vianellos y Murayama para regalarle el registro a la organización de Felipe Calderón.

Pero sí podemos estar seguros de una cosa. El INE será cómplice y responsable de los males que le sucedan a México y a los mexicanos, si el partido político de Felipe Calderón , consigue impulsar delincuentes de la talla de Genaro de García Luna, para ocupar cargos de representación en el Congreso, o puestos dentro de futuras administraciones públicas.
Ya sucedió en el pasado. Y sabemos de los daños que causó la política calderonista.
El INE ha sido cómplice permanente de la derecha nacional. Ha avalado fraude tras fraude, a lo largo de su corta vida.
Hoy, está a las puertas de un nuevo atentado a la vida democrática y a la paz social que con trabajo y esfuerzo, los mexicanos vamos reconstruyendo cada día.

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Este tipo de complicidades solo pueden darse entre neoliberales. Y tanto Felipe Calderón, como los viejos consejeros del INE, lo son. Es evidente el repudio del pueblo al árbitro electoral y la causa de Felipe Calderón.

Malthus Gamba