Sindicato Mexicano De Electricistas

Devolver tiempos oficiales: Una versión, dos posturas

Los programas de Sin Censura, transmitidos por Youtube, son por regla general interesantes y propositivos. Vicente Serrano practica un periodismo serio, profesional y ameno. Su equipo de trabajo es de primer nivel. Son interesantes los temas que se discuten a diario, sobre todo en lo referente a política nacional.

El día de ayer, fue invitado al programa el periodista independiente Julio C. Roa. La intención era hablar con claridad sobre un tema que Roa trató en redes sociales desde un día antes. La devolución de los tiempos oficiales del Estado, a las empresas televisoras, principalmente.

Vicente Serrano declaró públicamente que su visión sobre este asunto, era en claro apoyo a de decisión del presidente. A Serrano le pareció una jugada de ajedrez el anunciar que se devolvían a los concesionarios estos tiempos fiscales, en el mismo acto en que se les enteraba de que la publicidad contratada por el gobierno, sufriría un recorte más. Era como el premio de consolación otorgado, después de haber cerrado la llave del dinero público, un poco más.

La visión de Julio C. Roa es distinta. Para él, se trata de una maniobra neoliberal, donde el gobierno de la Cuarta Transformación privatiza lo que pertenece al sector público, en beneficio de los empresarios que forman parte del grupo de asesores que dan consejo al presidente en temas económicos.

Roa sostiene que el presidente López Obrador, se “arrodilló” ante estos empresarios y les regaló un patrimonio que pertenece a la nación. Es más, no duda en señalar que, una a vez cumplido su periodo de gobierno, López Obrador se retire, dejando un conflicto latente, que puede explotar con el nuevo presidente. Si los tiempos fiscales ya no existen, por haber sido regresados a los concesionarios, el nuevo mandatario podría contratar publicidad pagada, por un monto escandaloso. ¿De qué otra forma podría el gobierno de entonces, comunicar al pueblo de México sus acciones de gobierno?

Roa remata diciendo que, en tiempos de pandemia, es criminal hacer este tipo de gestiones que limitan la capacidad del gobierno, para llegar a todos los rincones del país. Muchas comunidades apartadas solo se enteran de los asuntos públicos, por medio de la información que les llega vía televisión abierta y radio tradicional. Veinte millones de mexicanos aún no tienen acceso a internet.
Lo que molestó un poco a Vicente Serrano, es el hecho de que en redes sociales, Julio Roa haya calificado de “maroma” a favor del presidente, la postura personal de Vicente en lo que corresponde a este asunto. Roa comparó a Serrano con periodistas “chayoteros” de negro pasado, como Joaquín López Dóriga y Ciro Gómez Leyva.

Y ese punto fue central en la entrevista de este día.
Los puntos de vista personales, son diametralmente opuestos.

Para Julio C. Roa, el que el presidente devuelva los tiempos oficiales a los medios de comunicación, es una forma de pagar a los mismos para que se hable a favor del gobierno. Es una vulgar muestra de “chayote”.

Para Vicente Serrano, resulta evidente lo absurdo de sostener que se está pagando a los medios informativos que más golpean a la Cuarta Transformación. Televisa, Azteca y la radio controlada por los grandes empresarios, no paran en su guerra sucia. Diariamente difunden información tendenciosa y falsa en contra del gobierno. ¿López Obrador está pagando para que lo golpeen? Hasta el momento, no existe evidencia real que confirme esta suposición.

Y en el terreno de las suposiciones, la idea de Julio C, Roa, en el sentido de que el presidente se arrodilló ante “sus asesores empresariales”, tampoco tiene fundamento real. Es una lectura personal que carece de elementos de prueba.
Después de exponer lo acontecido en la entrevista, queda el análisis de la misma.

¿Por qué se da el paso para regresar los tiempos fiscales a las concesionarias de radio y televisión? No vamos a especular.
El presidente López Obrador fue claro en su señalamiento: “el gobierno no tiene actualmente necesidad de estos espacios para tener comunicación permanente con el pueblo”. Eso es todo.

En el 2019, cuando la transformación del país iniciaba, estos espacios en radio y televisión jugaron un papel importante en la difusión de los motivos y estrategias del cambio de régimen que iniciaba. Un año después, las cosas cambian.

La conferencia mañanera se ha consolidado. La conferencia sobre salud, a las siete de la noche, ha demostrado que el gobierno puede abrir las ventanas informativas que quiera. La audiencia en estos dos eventos diarios, es masiva.
El presidente recorre el país de manera permanente y da cuenta de los hechos realizados por su gobierno, al tiempo que recoge las inquietudes y solicitudes del pueblo.

La señal de Internet para todo el país, es un proyecto que no se detiene y se tiene planeado que a fines del año entrante, todo México estará incorporado a la Red.

¿Para qué mantener entonces tiempos oficiales?

Si se quiere hacer crítica objetiva, hay que partir del panorama completo del país y considerar los cambios que se están registrando en materia de comunicación.

Los tiempos oficiales son espacios públicos del pasado. Hoy vemos a personajes como Trump, hacer política vía Twitter, en lugar de utilizar la red tradicional.

El gobierno de México no se desprende de un elemento de comunicación valioso. Por el contrario. Regresa una herramienta obsoleta a quienes quizá aún puedan encontrar mercado a la misma.

Creo que Vicente Serrano se da cuenta de esta realidad, mientras que Julio C, Roa, pasa por alto varios elementos nuevos, que llegan con la Cuarta Transformación. El país se está moviendo y no todos se dan cuenta de este hecho.
Quiero agregar una reflexión final.

Julio C. Roa habla del periodismo afín a la derecha, que difunde noticias falsas y ataca permanentemente al gobierno. Es un periodismo al que califica como “negro”.

Del otro lado, está el periodismo que tiene afinidad con el presidente y con su proyecto de Cuarta Transformación. Roa lo llama “aplaudidor” y lo ubica en el extremo “blanco” del espectro.

Como fiel de la balanza, está el periodismo independiente (que no existe) al que califica de “gris”. No es negro, ni blanco y solo responde a la objetividad.

Este absurdo es compartido por un buen número de periodistas que rechazan el compromiso político, pero que inevitablemente toman posición política en sus notas y comentarios. Unas veces a favor y otras en contra de las acciones del gobierno.

¿Decir que no hay compromiso personal en política te pone en una situación de privilegio? ¿Es garantía de objetividad, o de infalibilidad?
Naturalmente, no.

Los periodistas conservadores que difunden noticias falsas a diario, representan a la prensa basura. Y quien hace suyas esas posiciones ocasionalmente, carece de toda objetividad.

Quienes practican un periodismo en favor de la Cuarta Transformación y del presidente López Obrador, lo hacen porque conocen no de años, sino de décadas, la altura moral y el compromiso social del actual presidente. De ninguna forma están apoyando hechos aislados. Apoyan un proyecto nacional en el que creen y por lo mismo impulsan. Es un periodismo de compromiso. No se aplaude irreflexivamente a la persona. Se defiende un cambio de régimen, ante los ataques permanentes de la prensa basura.

Llamar “focas aplaudidoras” a estos periodistas, es propio de quienes están bien si gobierna al país el neoliberalismo corrupto, o si lo hace un gobierno de vanguardia. Ese no es problema para ellos.

Pero para quienes hoy son vanguardia en medios alternativos y redes sociales, no basta solo con narrar la verdad y desenmascarar a quienes desinforman.

Existe el compromiso social para conseguir mejores condiciones para quienes menos tienen. El compromiso con el pueblo al que se pertenece.

Ese compromiso nace de la formación cultural y del proyecto personal de cada individuo.
Algunos anteponen el compromiso social, a lo meramente profesional.
Otros andan dando bandazos por la vida, sintiendo que esa falta de compromiso, los hace mejores.
Cuestión de formación, de cultura y de valores.

Malthus Gamba