Dependencia energética: herencia de los neoliberales

De las 680 refinerías de petróleo crudo que existen en el mundo, en Estados Unidos hay 135, en China 179, en Rusia 40, en la India 23 y en Japón, un país que no produce petróleo crudo, hay 20. Entre todas ellas procesan 45 millones de barriles diarios.

Mientras las potencias mundiales se ocupan en arrebatarle el petróleo crudo a cualquier otro país que lo permita, como lo está haciendo los Estados Unidos en el norte de Siria, de acuerdo con una denuncia del gobierno de ese país, los oligarcas que hemos tenido en México desde 1988 y la oposición moralmente derrotada, ha hecho su mejor esfuerzo por convencernos de que la producción y la refinación de petróleo habían dejado de ser negocio.

Desde 1990 se dejó de explorar seriamente la existencia de petróleo en México. A partir del sexenio de Fox se drenaron los yacimientos existentes en forma acelerada y se empezó a abandonar la infraestructura petrolera. Con Calderón se cayó la producción, se endeudo a PEMEX y se abandonó su mantenimiento.

Peña Nieto nos dijo que la gallina de los huevos de oro estaba muerta, para justificar la entrega de pozos a empresas extranjeras, mientras el irrelevante candidato perdedor del PAN, se desgañita vociferando que lo de hoy son los coches eléctricos, como si éstos se fabricaran con madera y no con derivados del petróleo.

Así, desde el sexenio de Salinas de Gortari los mexicanos dejamos de descubrir yacimientos petroleros importantes, porque el plan fue desmantelar esta industria petrolera nacional para entregársela a las empresas extranjeras, lo que comenzó a suceder en el gobierno de Fox y se aceleró en el de Peña Nieto, con el atraco de la Reforma Energética aprobada por el PRI,  PAN y PRD a cambio de sobornos, donde por cierto Ricardo Anaya jugo abiertamente el papel de traidor a la patria, vendiendo la soberanía energética de nuestro país, a cambio de 7 millones de pesos.

Junto con la entrega de esa industria cedieron también la autosuficiencia energética y la seguridad nacional, poniéndolas en manos de corporativos extranjeros y oligarcas internacionales. Hoy México se ve obligado a importar casi el 70% de los combustibles que consume, corriendo el riesgo de que en cualquier momento decidan dejar de vendernos y nos paren la economía por completo.

A partir del 2019 el gobierno federal comenzó a trabajar para revertir esta situación de riesgo. Inició el reforzamiento de PEMEX, la rehabilitación de las 6 refinerías viejas que teníamos desde hace 40 años y que estaban produciendo sólo el 30% de su capacidad, a pesar de las resistencias de los neoliberales corruptos, empezó la construcción de la nueva refinería de Dos Bocas y reanudó la exploración seria de yacimientos petroleros.

De 2019 a la fecha PEMEX ha descubierto 3 megayacimientos petroleros que suman alrededor de 1,200 millones de barriles para su extracción, con lo que por ejemplo, en 2023 Tabasco estará produciendo el 60% de todo el gas natural que se consume en el país. Sólo el último yacimiento localizado cuyo hallazgo se anunció la semana pasada, contiene alrededor de 600 millones de barriles

Para 2024 México volverá a ser autosuficiente en su producción de combustibles, a pesar de los amparos y berrinches de quienes se beneficiaron con este saqueo, seguramente también lo será en materia de energía eléctrica.

Solo en las cabezas de individuos ladrones e insaciables, como los que ocuparon el gobierno en la época neoliberal, de sus socios, cómplices y esbirros, puede caber la idea de que alguien más que ellos se beneficie de la dependencia energética que el país tiene del extranjero. El problema es que llegaron a creer que todos los demás sufríamos de la misma incapacidad mental de la que ellos hacen gala.

 

Como dijo el escritor estadounidense Paul Auster: “El que confía en imbéciles, termina comportándose como uno de ellos”.