Claudio X y Gustavo Hoyos, los representantes de una sociedad civil imaginaria

Hasta hace poco tiempo, muchas personas tenían la idea de que los dramas presentados en el cine y la televisión se tomaban de la vida real. Lloraban y justificaban sus lágrimas, con el argumento de que, eso que estaban presenciando, en algún momento lo vivió alguien de carne y hueso. Los modelos de la industria del entretenimiento eran siempre seres vivos.

Las cosas cambian con el transcurso del tiempo. Hoy es difícil encontrar ideas de esa naturaleza. Pero quizá nuestros padres y abuelos no estaban tan desencaminados, respecto a la influencia que la realidad puede jugar dentro los medios de comunicación y viceversa. Sucede algunas veces que la televisión, recrea personajes originalmente ficticios, para que interpreten un papel determinado en la vida real.

Vamos a poner como ejemplo un caso del momento.

Los pequeños grupos conservadores, que pelean con ferocidad por los privilegios que pierden a diario, crean sociedades civiles en aparente defensa de los intereses de nuestra sociedad. Esas asociaciones toman nombres espectaculares, como #Nomás Derroches.

Son en realidad, fachadas para ocultar a quienes en verdad patrocinan a esos grupos.

Ya con el membrete de respetabilidad que otorga ser sociedad civil, tienen el producto que se promoverá en los canales de comunicación conservadores.

Hemos visto como periodistas, televisoras, radio y portales informativos de la derecha, aplauden a diario los amparos que promueve esta asociación civil, que cuenta con el apoyo de la Barra de Abogados, en su intento por detener la construcción del nuevo aeropuerto en Santa Lucía.

Esos amparos sirven de muy poco, puesto que nada se construye actualmente en esos terrenos. El gobierno está a la espera de los resultados de estudios de impacto y medio ambiente, para iniciar la construcción de la obra.

El periodismo conservador, aplaude cada uno de los amparos obtenidos, habla de triunfos sobre el gobierno y hasta deja ver la posibilidad de revivir el proyecto Texcoco, que en realidad está muerto y enterrado.

El argumento lo tejió entonces el poder conservador, construyendo una asociación civil a modo. La televisión y demás medios de la derecha recrean la situación en sus espacios noticiosos, tal y como si verdaderamente se tratara de algo real. La verdadera sociedad civil (que se llama pueblo, de acuerdo con la exacta interpretación que le da el presidente), jamás se enteró de que hay un pequeño grupo que dicen hablar en su nombre.

La realidad aquí se convirtió en un programa de ficción.

Ahora la otra parte.

¿Quiénes son los personajes que se encuentran en la sombra, moviendo los hilos de todo este novelón?

El papel principal, lo lleva el empresario Claudio X González Guajardo. Su patiño, es el gris representante de la Coparmex, Gustavo de Hoyos Walther. Aquí es preciso señalar que ambos empresarios son poco conocidos por la sociedad mexicana. Lo poco que se sabe sobre ellos, no les es favorable.

Por eso, los medios de comunicación conservadores han tratado de darles una presencia artificial, que convenza y sea atractiva para el ciudadano.

Gustavo de Hoyos es un caso difícil. Su gesto adusto, nada amable y quizá un tanto altanero, no sirve mucho para cosechar simpatías.

Claudio X González es más abierto y tiene una mejor comunicación con la gente. Su problema está en que su trayectoria empresarial lo marca. Su familia es propietaria de Kimberly Calrckde México. Aparte de que, en el pasado, fue asesor del expresidente Salinas de Gortari.

La máscara que pretenden ajustarles los medios conservadores es la de dos defensores sociales, que luchan a diario contra las malas decisiones que impulsa la Cuarta Transformación. Para ellos, todo lo que nace del gobierno de López Obrador es malo. El único rumbo cierto y válido para el país, es el neoliberal, del que tantos beneficios han disfrutado.

No sé que piensen otros al respecto, pero a pocos convencen las nuevas personalidades de estos dos políticos de la derecha. En realidad, ni siquiera representan a los empresarios más significativos en el país. Son un grupo pequeño de resentidos.

Como yo lo veo, los medios conservadores solo han sido capaces de recrear a una pareja cómica, que revolucionó el cine, durante las décadas de los cuarenta y cincuenta del siglo pasado.

No es con el afán de ofender, pero Gustavo de Hoyos, va adquiriendo poco a poco el estilo de Marcelo Chávez, el inseparable “carnal” de Tin Tán. Y que decir de Claudio X González, cuando trata de justificar sus ataques permanentes contra el gobierno de López Obrador. Lo hace en un “pachuco” ininteligible, que lo mismo puede significar una cosa, que otra.

Aquí los grandes medios de comunicación recrean involuntariamente personajes del cine y los presentan como seres humanos auténticos. Sin señalar el retoque.

Por estas situaciones es que la oposición se encuentra actualmente en un estado lamentable. No tienen cuadros de peso, que verdaderamente representen los intereses de la derecha.

Los cuadros quemados de los partidos políticos derrotados son impresentables. El sector empresarial tiene el mismo problema. No hay de donde echar mano y terminan impulsando personajes que llegan derrotados anticipadamente.

Se dice que la Coparmex está impulsando a Gustavo de Hoyos para que compita, en dos años, por la gubernatura del estado de Baja California y si todo sale bien, en seis por la presidencia de México.

¿Alguien confiaría las riendas del país a este aprendiz de político?

Si la derecha quiere realmente constituirse en contrapeso real, debe dejar de hacer experimentos carentes de futuro y dedicarse en serio, a la formación de nuevos cuadros. Gente que no tenga un pasado vergonzoso, para que pueda pisar cualquier calle o cualquier foro, sin necesidad de usar máscaras que no pueden ocultar lo que en realidad son.

Mientras no actúen con visión de futuro, seguirán construyendo castillos en el aire.

De alguna manera, eso es bueno para la Cuarta Transformación.

 

Malthus Gamba