Consulta ciudadana: La madurez democrática de México

Los mexicanos hemos iniciado un proceso para recolectar las firmas que se requieren para que se convoque a una consulta ciudadana, donde se decida democráticamente si se debe enjuiciar a los expresidentes de México, por sus actos de corrupción y por los crímenes que presuntamente cometieron en contra de la población.

El proceso para convocar a una consulta ciudadana a nivel nacional, requiere que se reúnan una cantidad de firmas equivalente al 2% del padrón electoral para solicitarla; el padrón electoral tiene registrados casi 91 millones de ciudadanos al corte del 27 de marzo de 2020; esto significa que se tendrían que reunir 1,820,000 firmas entre el 1 y el 15 de septiembre para cubrir este requisito.

Otra opción es que la consulta sea solicitada por la tercera parte de los diputados que integran la cámara baja o bien, la tercera parte de los senadores que forman parte de la cámara alta. La tercera opción es que sea el titular del poder ejecutivo, el mismo Presidente de la República quien solicite la consulta.

Si bien llevar a cabo la consulta pública con este propósito tiene como fin el hecho de sentar un precedente histórico, en el que una ciudadanía madura se pronuncie democráticamente para que se lleve ante la justicia a los expresidentes por los crímenes que todos sabemos que cometieron, evitando con esto cualquier sospecha de que su enjuiciamiento pudiera derivar de una venganza política, esta consulta no sustituye en forma alguna al proceso de procuración de justicia.

Hoy ya existen procesos jurídicos abiertos en los que se involucra a varios expresidentes, y que con consulta o sin ella, van a seguir su curso de investigación, de integración y de acumulación de pruebas de acuerdo con la ley.

Así, las investigaciones sobre casos como Rápido y Furioso, Etileno XXI, Oderbrecht, Agro Nitrogenados, Ayotzinapa, Oceanografía, los sobornos desde PEMEX y otros muchos, seguirán su curso legal; si se prueba en ellos la intervención de los expresidentes, éstos serán llevados ante la justicia, independientemente de lo que pudiera opinar la ciudadanía en una consulta.

Sin embargo, no deja de ser relevante que la sociedad demuestre su madurez democrática, participando en un ejercicio de esta índole, que pueda abrir otras causas judiciales en las que estén implicados estos personajes oscuros y nocivos para el país, estableciendo así un precedente histórico en la vida pública de México.

En este contexto, no deja de ser interesante lo que está sucediendo en la Cámara de Diputados en el proceso de elección de la presidencia de la mesa directiva, con los partidos llevando a cabo maniobras políticas de ética dudosa, para intentar arrebatarse unos a otros dicho puesto, desestimando lo fundamental, como son las consecuencias que esto pueda tener en la composición de mayorías para cada una de las bancadas.

Que esto lo hagan el PRI, el PAN o el PRD no es de sorprender, porque todos sabemos que ninguno de estos 3 tiene escrúpulos, y son capaces de hacer cualquier porquería para hacerse del poder que les permita seguirnos robando el erario. Lo que extraña, es que los partidos de izquierda entren en este juego inútil y desgastante, cuando lo importante es conservar la mayoría que nos permita aprobar las reformas orientadas a lograr la transformación del país.

Por desgracia, a veces los diputados que apoyan esta transformación, pierden de vista el hecho de que no somos iguales a los saqueadores vulgares del PRIAN; que su actuación debe basarse en los principios y en el respeto de las reglas establecidas. Una sociedad madura necesita ser representada por legisladores que estén a su altura.

Como dijo Albert Einstein: “La relatividad aplica para la física, no para la ética”.

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