Con AMLO se vive una nueva realidad nacional

El segundo informe de gobierno del Presidente López Obrador, fue presentado en un mensaje claro, concreto y corto, que se hizo cargo de los avances alcanzados en la mayoría de los temas relevantes, revelándonos una nueva realidad nacional.

En el subrayó, el haber cumplido 95 de los 100 compromisos hechos ante el pueblo en el zócalo hace poco menos de dos años, durante el evento de toma de posesión. No necesitó de notarios que certificaran los compromisos, como lo hizo Peña Nieto, ni de parafernalia mediática, simplemente empeñó su palabra con el pueblo, y la está honrando.

El eje central del avance de la 4ª Transformación se enfoca en el combate a la corrupción, algo que es evidente e inobjetable, y de acuerdo con las encuestas de los medios convencionales, esos mismos que se dedican diariamente a distorsionar la verdad para intentar perjudicarlo, el 65% de la población reconoce esta lucha.

A lo largo del texto del mensaje, queda claro el cambio de la estrategia de transformación de las instituciones, que hasta ahora habían sido excluyentes desde hace 500 años, en herramientas útiles para incluir a toda la población en el desarrollo y el bienestar.

La política de austeridad y el combate a la corrupción, han permitido al gobierno ahorrar 560 mil millones de pesos que se han destinado para apoyar al 70% de los mexicanos menos favorecidos, entregándose por lo menos un apoyo económico a 23 millones de familias. En el caso de la población originaria de México, siempre abandonada y explotada, el 100% de las familias reciben ya por lo menos un apoyo económico del gobierno.

A pesar de las resistencias de toda índole que han enfrentado, los grandes proyectos de infraestructura como el aeropuerto de Santa Lucía, la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya y el Corredor Interoceánico, se encuentran en marcha y de acuerdo con lo programado.

Durante la crisis de la pandemia, a diferencia de lo que ha sucedido en todo el mundo, la violencia y la comisión de delitos ha disminuido en un promedio de 30%; no se presentaron disturbios, ni saqueos porque los que tienen menos oportunidades se vieran desprotegidos y hambrientos.

Esto es resultado de la nueva política económica, completamente distinta a la que se aplicó en México durante los últimos 40 años, dando prioridad a que los que menos tienen, tengan algo para impulsar el consumo desde abajo, favoreciendo así a las empresas que fabrican y distribuyen los productos que se consumen.

En este mismo período difícil de la pandemia, y a pesar de los gritos estridentes emitidos por los detractores del gobierno, en México no tuvimos que decidir entre a quién salvar  y a quien no, como sucedió en algunos países europeos, o como por ejemplo en Nueva York. La estrategia de salud pública para enfrentar el problema, logró contar con la infraestructura hospitalaria, material y humana suficiente para atender a todos los enfermos, a pesar del desastre en el que se recibió al inicio del gobierno.

Entre otras cosas, la política de inclusión de la población en el desarrollo, no solo atiende a 8 millones de adultos mayores, casi 2 millones de niños discapacitados, 11 millones de estudiantes, un millón de jóvenes que antes no tenían trabajo, 3 millones de productores del campo y de pescadores, los proyectos de infraestructura y la siembra de 1,100 millones de árboles frutales y maderables, sino que integrará a la población marginada al sistema bancario por medio del Banco del Bienestar y todo el territorio nacional quedará intercomunicado por Internet el año que viene.

Y todo esto, sin adquirir deuda pública adicional que debamos de pagar nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos.

Es evidente que el país en el que vivimos hoy no es el mismo que teníamos hace 2 años. Antes éramos la Suiza hipotética de los neoliberales; hoy somos el México real que nos llena de orgullo y de entusiasmo para continuar transformándolo.

Como dijo el escritor irlandés Óscar Wilde: “Cuando hayamos descubierto las leyes que rigen la vida, nos daremos cuenta que el hombre de acción se ilusiona más que el soñador”.