Contrario a las versiones que funcionarios del Pentágono circularan, afirmando que el ataque del 29 de agosto, donde murieron 10 civiles, siete niños entre ellos, se había realizado correctamente, pues al menos una de las personas muertas era un “facilitador” de ISIS-K, ahora el mismo Pentágono se retracta de esa versión y dijo que una revisión reveló que sólo murieron civiles en el ataque, y no un extremista del Estado Islámico.

“El ataque fue un trágico error”, dijo el General de la Marina Frank McKenzie, jefe del Comando Central de Estados Unidos, en una conferencia de prensa en el Pentágono, por lo que se disculpó por el error y dijo que Estados Unidos está estudiando la posibilidad de pagar una indemnización a la familia de las víctimas.

Durante los días posteriores al ataque, funcionarios del Pentágono afirmaron que el ataque se había realizado correctamente, a pesar de que fallecieron 10 civiles, entre ellos siete niños, pero las organizaciones de noticias pusieron en duda esa versión de los hechos, pues se comprobó que el conductor del vehículo era un empleado de una organización humanitaria estadounidense desde hacía mucho tiempo, además de señalar la ausencia de pruebas que apoyaran la afirmación del Pentágono de que el vehículo contenía explosivos.

Pero, derivado de la revisión realizada al incidente, el General McKenzie dijo que “Ahora estoy convencido de que hasta 10 civiles, incluidos hasta siete niños, murieron trágicamente en ese ataque. Además, ahora evaluamos que es poco probable que el vehículo y los que murieron estuvieran asociados con el ISIS-K, o con una amenaza directa para las fuerzas estadounidenses”.

El General Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto, dijo a los periodistas dos días después del ataque que parecía haber sido un ataque “justificado” y que al menos una de las personas muertas era un “facilitador” de la filial afgana del grupo Estado Islámico, la cual había matado a 169 civiles afganos y 13 militares estadounidenses en un atentado suicida el 26 de agosto en el aeropuerto de Kabul.

Pero tras las declaraciones de McKenzie, Milley expresó su pesar: “Esta es una horrible tragedia de guerra y es desgarradora”, dijo Milley a los periodistas que viajaban con él por Europa. “Estamos comprometidos a ser totalmente transparentes sobre este incidente”.

“En un entorno dinámico de alta amenaza, los comandantes sobre el terreno tenían la autoridad apropiada y tenían una certeza razonable de que el objetivo era válido, pero tras un análisis más profundo posterior al ataque nuestra conclusión es que murieron civiles inocentes”, añadió Milley.

Con información de Sin Embargo