Como no sabían que era imposible, lo hicieron (FOTOS)

Ayer 15 de septiembre, mientras el Presidente daba el grito de independencia en un zócalo sin gente a causa de la pandemia, un grupo de jóvenes entregaba decenas de cajas con 2,7 millones  de firmas en el Senado de la República, que ciudadanos de todo el país habían reunido para solicitar la consulta pública que nos permita votar, para enjuiciar a los expresidentes corruptos de los últimos 40 años.

Los medios de información convencionales parecen no haberse enterado de esto; se concentraron en hacer notar que el zócalo estaba vacío, de la misma forma que habrían criticado airadamente si hubiera estado lleno, alegando irresponsabilidad del gobierno al provocar un probable contagio masivo de la gente.

Los voceros y comentócratas de la oposición, tampoco parecen haber sido informados de la arrolladora participación ciudadana en el proceso de recolección, organización, foliado, empaquetado y entrega de las firmas al Senado. Simplemente decidieron adoptar la práctica del avestruz, metiendo la cabeza en la tierra para intentar evadir una realidad que los aplasta.

Los mismos legisladores que establecieron candados a la ley de consulta pública, que seguramente consideraron imposibles de superar por parte de la ciudadanía, deben haber estado muy sorprendidos, cuando un puñado de jóvenes llegó con gran cantidad de cajas al Senado, para cumplir en tiempo y forma con un requisito que se antojaba muy poco probable de ser llevado a cabo.

Está muy claro que las exigencias de la ley en materia de poder solicitar la convocación de una consulta pública nacional deben ser modificadas. Resulta bastante ridículo que para formar un partido político, se requieran alrededor de 300 mil firmas y se disponga de casi un año para lograrlo, cuando los ciudadanos sólo contamos con 15 días cada 3 años, y tengamos que reunir casi dos millones de firmas para solicitar una consulta.

Este proceso en medio de una pandemia, que limitó la capacidad de movilidad, complicó las condiciones de trabajo, se realizó con muy poca gente que aportó su esfuerzo voluntariamente, y que no cobró ni un centavo en el proceso de recolección y organización, representó literalmente llevar a cabo un acto heroico de parte de la ciudadanía.

Sería recomendable que quienes pueden modificar las estructuras de los órganos electorales costosos, ineficientes y corruptos como el INE, tomaran en cuenta este ejemplo, que demuestra claramente que no se requiere de enormes sumas de dinero para organizar estos procesos, y sustituyan estas estructuras onerosas, por otras que no nos cuesten cantidades ridículas de fondos presupuestales.

El aspecto más relevante de todo este proceso, ha sido que los ciudadanos pasamos del dicho al hecho. Nos movimos de la discusión pública que se genera en las redes sociales, a la acción que representa exigir nuestros derechos en forma pacífica y organizada, a través de la democracia participativa.

Pasar de este punto a la acción legal que nos permita demandar nuestros derechos como sociedad, o denunciar a quienes gustan de quebrantar la ley desde las redes sociales, ya no representa un gran esfuerzo.

No está lejos el momento en que los ciudadanos decidamos presentar denuncias masivas contra los subnormales que invitan a llevar a cabo un golpe de estado, o a cometer sabotaje, o a vandalizar el espacio público.

Hoy la voluntad colectiva organizada, nos permitió lograr lo que parecía imposible, y esto no es buena noticia para la oposición que apostaba a lo contrario. Estamos presenciando un adelanto de lo que les va a suceder en el proceso electoral del año que viene.

Como diría Napoleón Bonaparte: “Lo imposible es el fantasma de los tímidos y el refugio de los cobardes”.