Cabeza de Vaca; otro más que se achica frente a López Obrador

Un niño de escuela primaria, dando la bienvenida al presidente de la república.

Francisco García Cabeza de Vaca, gobernador de Tamaulipas, deja esa sensación en el ánimo general, después de su participación en la conferencia matutina de este día.

Uno puede imaginar la rutina de los últimos días del mandatario estatal. De pie frente al espejo, repitiendo una y otra vez el discurso preparado para recibir al presidente del país. Intentando resaltar los méritos de un gobierno “democráticamente electo” y solicitando al mismo tiempo el apoyo de la federación, para recibir más recursos financieros.

Engolando la voz, declamando más que informando, Cabeza de Vaca regresa en el tiempo a su etapa de estudiante de primaria, donde seguramente destacó en los concursos de oratoria del colegio.

Su informe sobre los avances alcanzados en el Estado, sonó falso, carente de sinceridad e inadecuado en su forma, para conectar con una sociedad a la que no se convence con un recitado.

Porque eso fue lo que hizo Cabeza de Vaca en este acto de gobierno. Salir a recitar su discurso, con una entonación digna de niño de primaria.

La anécdota quedará para el registro histórico. Pero deja en claro algo.

Hay una desproporción manifiesta entre la sólida personalidad del presidente López Obrador y los gobernadores de oposición que han compartido con él distintos espacios públicos. Para la mayoría de la gente, es más apreciable la comparación, en las conferencias matutinas, donde tanto el titular del ejecutivo, como el gobernador del Estado anfitrión, hacen uso de la palabra.

Esos mismos gobernadores, salidos en su mayoría de las fuerzas opositoras del PAN, se han quejado, junto con los dirigentes del partido político, del autoritarismo del presidente en todos y cada uno de sus actos.

Han dicho que vivimos una etapa, donde la voluntad del presidente es Ley. Argumentan que como opositores serios a este régimen impositivo, jamás se sujetarán al sometimiento exigido por el presidente.
Puro discurso.

Hemos sido testigos de cómo cada gobernador anfitrión, suda, se empequeñece, habla con un cuidado excesivo en el discurso, olvidando las descalificaciones que permanentemente han expresado en contra del presidente.

Los gobernadores panistas y Enrique Alfaro que milita en Movimiento Ciudadano, se han tragado sus adjetivos soeces, sus descalificaciones groseras y sus exigencias imperativas. Y esta actitud no obedece a regla alguna de cortesía.

Tiene que ver con el historial personal de cada uno de estos gobernadores y con la forma en que han llegado a ocupar los cargos públicos que tienen encomendados.
Dentro del grupo de gobernadores panistas, hay personajes que hoy en día están siendo investigados por las autoridades norteamericanas y del país, por supuestos vínculos con la delincuencia organizada.

Los hay también involucrados en actos de corrupción, evidenciados por las declaraciones y demandas que ha presentado el exdirectos de Pemex, Emilio Lozoya. Varios de ellos recibieron sobornos para votar en favor de las reformas estructurales que impulsaron los gobiernos neoliberales.

¿Con qué cara pueden compartir escenario ante un presidente con una trayectoria personal y política limpia?
Eso los empequeñece de entrada, e inhibe cualquier intercambio argumentativo con López Obrador.
La mayoría de ellos tienen cola que les pisen, pero aún así, pretenden en este momento dar un nuevo impulso al proyecto neoliberal que los llevó al poder.

Las estrategias para pasar la difícil aduana de una visita del presidente a su Estado, han sido variadas. Pero todas han terminado con resultados que favorecen indiscutiblemente al presidente y dejan en evidencia las fallas particulares de cada mandatario local.
Una de las más ridículas fue la de este día, donde Cabeza de Vaca, pretendió impactar al público que asiste a diario a la conferencia mañanera, usando un artificio oratorio, que más bien lo dejó al nivel del pequeño estudiante de primaria, que participa en un concurso de declamación.

Ya después, en la sección de “preguntas y respuestas”, Cabeza de Vaca retoma su hablar cotidiano, para intentar dar respuesta a la pregunta de un reportero sobre sus relaciones con el crimen organizado y los sobornos que presuntamente le pagó el gobierno de Peña Nieto.
Su única defensa fue la misma que han usado el resto de los implicados en este tipo de delitos, a raíz de las declaraciones que ha realizado Emilio Lozoya.

“Se trata de las palabras de un delincuente confeso y no pueden ser creíbles por lo mismo”.Me atacan políticamente, porque saben que vamos bien”. “Son mis adversarios los que propagan estas mentiras desde la Ciudad de México”.
Lo que Cabeza de Vaca pasa por alto deliberadamente, es que en la Unión Americana, la Agencia Antidrogas de estados Unidos (DEA), lo investiga desde hace tiempo. También están sujetos a investigación los integrantes de su familia y círculo cercano. Hay una situación de enriquecimiento inexplicable. Cabeza de Vaca tiene un patrimonio inmobiliario en México y Estados Unidos, que al parecer, no puede justificarse con los ingresos que ha obtenido como funcionario público durante toda su carrera.

Aparte están los señalamientos sobre supuestos lazos con la delincuencia organizada.

Es natural que este tipo de personajes de la política, formados y encumbrados durante el periodo neoliberal, se vean pequeños al lado del presidente López Obrador.

La gente los ve así. Muy limitados personal y políticamente. Manchados con denuncias recién presentadas, que pueden conducirlos a la cárcel, de comprobarse que efectivamente fueron parte activa en el engranaje de corrupción que gobernó al país durante los últimos treinta y seis años.

Los políticos de la derecha con este perfil, van de salida. La escuela neoliberal genera repudio generalizado en el pueblo de México.
Las elecciones del 2021 señalarán el final de una época donde el político era educado y formado para delinquir, usando cuello blanco y traje cortado a la medida. Será el final de la corrupción institucionalizada.

Mientras, podemos asistir a los eventos públicos donde los mandatarios estatales de la oposición, hacen circo, maroma y teatro, para no verse tan disminuidos ante la figura honesta y honrada del presidente López Obrador.

Malthus Gamba

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