Ayer explotaron las benditas redes sociales. Y fue de gusto.

Ya por la tarde, se conoció la noticia de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial, había votado por unanimidad como válido, el resultado de la elección efectuada hace unos meses en Tamaulipas.

Américo Villareal tomará posesión del cargo de gobernado el sábado entrante y con ello, Tamaulipas dejará de ser bastión panista y fuente de recursos para los grupos opositores.
El reconocimiento al triunfo que obtuvo el doctor Villareal en las urnas, fue motivo de celebración. Pero también lo fue el hecho de saber que con este reconocimiento a la elección estatal, Francisco Javier Cabeza de Vaca pierde la oportunidad de seguir gobernando en ese estado, por conducto de incondicionales a su servicio.

Pocos esperaban un voto unánime en el Tribunal Electoral. Se pensaba que la votación dividida podía inclinarse hacia un lado, o hacia el otro. Pero no fue así.
La presión ejercida por la gente de Claudio X González, Marko Cortés y principalmente por los incondicionales a Cabeza de Vaca, no puedo inclinar la balanza en favor a la anulación de la elección. Los magistrados con fuertes vínculos con los grupos opositores, prefirieron al final no quedar exhibidos públicamente, al votar en contra de un Proyecto de Resolución, que iban a perder en votación dividida. Prefirieron no manchar más sus sucios expedientes personales.

¿Qué pierde el panismo en esta batalla?
Mucho.

Pierde el gobierno en uno de los pocos estados que se mantienen bajo su control. Pierde una importante fuente de ingresos, ya que Cabeza de Vaca, fondeaba proyectos opositores costosos, como en el caso de Latinus. Campañas publicitarias, apoyo a militantes destacados del partido. Guerra sucia y de odio. Mucho de eso se pagaba con dinero público.
Hace unos meses, Silvano Aureoles entregó la gubernatura de Michoacán a Morena y la oposición perdió recursos importantes que salían del presupuesto público destinado al estado.
Esto deja a la oposición con un preocupante problema económico.

Porque hay de oposiciones a oposiciones.

Durante años, el presidente López Obrador encabezó a una oposición mexicana, que mantenía una postura política de izquierda. Esa oposición tenía el respaldo del Pueblo. Era una oposición tan pobre, como el Pueblo mismo. Se preparaban cartulinas. Se imprimía un periódico (Regeneración), que repartían los mismos militantes y circulaba de mano en mano.
Esa oposición no tenía espacios en los medios de comunicación tradicionales. No aparecía en radio y televisión. Y si alguna nota periodística se refería a ellos, generalmente tenía como objetivo descalificarlos.

Era una oposición del Pueblo y para el Pueblo.

La oposición de derecha es muy diferente. Y muy costosa.

Necesita de reflectores en forma permanente. Le resultan indispensables los medios de comunicación, para difundir la guerra de odio que preparan sus “estrategas”. Forzosamente requieren la contratación de enormes granjas de bots, para que ese odio sea replicado una y otra vez en redes sociales. Le son indispensables recursos financieros para la compra de voto y para la adquisición de despensas, tinacos y otros artículos utilizados para “convencer” a los votantes de sufragar a su favor.

Hace falta dinero para corromper. Si la esposa de Humberto Moreira pagaba cien millones de pesos al presidente del Tribunal Electoral, para que fuera anulada la elección en el estado de Hidalgo, ¿Cuánto le habrán ofrecido al mismo personaje, por conseguir igual resultado en Tamaulipas?

El gasto de la oposición conservadora es muy alto. Hay nóminas abultadas que hay que cubrir a periodistas y medios de comunicación que ponen a la venta sus servicios.
Es cierto que hay muchos empresarios dispuestos a colaborar económicamente, para lograr frenar y revertir el proceso de transformación que impulsa el presidente López Obrador. Pero ellos mismos deben estar preocupados, al constatar que los partidos políticos aglutinados en la Alianza que encabeza Claudio X González, pierden y pierden, no solo elecciones, sino recursos económicos indispensables para seguir en la lucha y que ahora deberán salir de sus fortunas personales.

La oposición perdió esta contienda en Tamaulipas, donde intentaba mantenerse en el poder a toda costa. Y recibió una lección importante que no debe olvidar.
En México, la fabricación de procesos judiciales, utilizando a los medios de comunicación para crear noticias falsas que después se convierten en pruebas en contra de los adversarios políticos, no funciona.

Ese intento de fraude, conocido como Lawfare, consiste en soltar rumores que los medios de comunicación corruptos toman por ciertos. Machacan permanentemente en sus espacios esas mentiras. Publican notas al respeto. Fingen investigaciones serias y ya que piensan que el “platillo” está listo, proporcionan a sus políticos todos sus “datos”. Con ellos, se preparan expedientes que presentan al Poder Judicial, usando a las noticias y reportajes como “pruebas”. Y ahí, los jueces previamente comprados, generan las sentencias a su favor, afectando los derechos y honras de la gente que es blanco del ataque.

Esa estrategia fue usada por Cabeza de Vaca y el panismo local y nacional, para conseguir la anulación de la elección en Tamaulipas. Y terminó en rotundo fracaso.
La presión social fue enorme y no permitió que las mentiras prosperaran.

Fue tan solida la postura en contra de esa guerra sucia, que se obligó al Tribunal Electoral, a emitir un voto unánime, en favor de la validez de la elección.
El Lawfare no opera en México, porque la Revolución de las Conciencias ha despertado el interés político en los mexicanos. La sociedad pasiva de antaño no existe y hoy vemos a un Pueblo opinante y propositivo, que ya no se deja engañar.

El golpe que acusa el PAN como integrante del grupo opositor, es contundente.
Habrá investigaciones sobre la gestión de Cabeza de Vaca, en su paso por la gubernatura. Serán investigados también panistas destacados, que fueron cómplices en los negocios corruptos que planeó y ejecuto el gobernador saliente.

La cárcel es un posibilidad real para muchos de ellos.

Incluso el expresidente Felipe Calderón, puede enfrentar procesos en su contra.
Tamaulipas será gobernado por Morena y la pesadilla panista concluye.

El reto para el doctor Américo Villareal es grande, pero contará con el respaldo del presidente López Obrador y el gobierno federal.

“Américo tiene un compromiso enorme y no le puede fallar al Pueblo. Yo tengo mucha confianza en él. Lo vamos a ayudar”. Esas palabras del titular del Ejecutivo, abren la puerta a una nueva etapa en Tamaulipas.
Se ganó esta batalla, es cierto.

Pero ahora viene lo difícil.

Reconstruir todo lo que se pudrió y descompuso, durante el gobierno de Cabeza de Vaca.
La buena noticia es que hay mucho Pueblo para enfrentar eso y más.

¿Y el PAN?
M@dreado y en la lona, nuevamente.

Malthus Gamba

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