La caída de Milei es un duro golpe para el conservadurismo, mientras en México, Ricardo Salinas lo justifica; los libertarios se van al carajo.
El gobierno argentino vive momentos difíciles. Su presidente, autocalificado como “genio financiero”, merecedor del Premio Nobel de Economía, según él mismo manifiesta, puso su prestigio y el de su gobierno como garantes en un proyecto que lanzó al mercado una criptomoneda, donde al final, más de 40,000 pequeños inversores, perdieron una suma acumulada que se calcula en el orden de los cien millones de dólares.
Este tipo de estafas solo pueden funcionar de una manera. Cuando alguien con prestigio reconocido a nivel internacional, respalda el producto al recomendarlo como negocio firme. La gente invierte, teniendo la seguridad de que aquel que da fe y garantía a la inversión, es incapaz de cometer un delito grave que ponga en riesgo el capital y ahorro de los inversores.

Milei gozaba de esa confianza, no obstante haber participado en estafas menores en el pasado, que pudieron advertir a los hoy defraudados, de que había ciertas manchas en el comportamiento del actual presidente de Argentina.
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Milei enfrentará de una u otra manera las consecuencias de este acto de vileza, que ocasiona serias pérdidas económicas en aquellas personas que tuvieron confianza en su persona. Ya hay más de cien denuncias presentadas en su contra en Argentina. El FBI está interviniendo en el asunto, dado que el fraude viola reglamentaciones y políticas internacionales, además de que hay ciudadanos norteamericanos entre los defraudados.
La Bolsa de Valores argentina cae el día de hoy y falta ver cómo responderán los mercados financieros en Nueva York el día de mañana, después de un lunes feriado. Los partidos políticos argentinos opositores, exigen juicio político en contra del presidente para su destitución y juicio inmediatos. Los anuncios sobre la economía argentina que advierten de una brutal inflación a finales de este año, ya no parecen una estrategia opositora en contra de Milei, sino la consecuencia de haber llevado a la presidencia, a un incompetente, a un desinformado, o a un estafador, según sea el caso. Está abierta la posibilidad de que alguna corte nacional o internacional, exija al final al gobierno argentino, el hacer frente al pago de esos cien millones de dólares, que tendrán que salir obligadamente de las arcas argentinas.
Hoy se habla ya de que los operadores de esta estafa, especialistas en el manejo de criptomonedas, son los mismos que operaron en Estados Unidos, con las monedas que hace poco lanzaron al mercado Donald Trump y su esposa Melania. Aunque ahí no se trata de algo tan burdo como lo ocurrido con Milei, sí existen pérdidas de valor en ambas monedas, que hacen que el “negocio” prometido a los inversores, no corresponda a una realidad donde las jugosas ganancias no aparecen.

Hoy se dio también una reunión de urgencia en la Casa Rosada de Buenos Aires, donde estuvieron presentes autoridades del gobierno de Estados Unidos y el embajador de ese país en Argentina. Lo que sucede con Milei en este momento, es grave. Cosa seria. Se trata de un bola de nieve que va creciendo día con día y las excusas, explicaciones y medidas que ha dispuesto el gobierno libertario argentino, han servido para nada.
¿Qué costo político tiene esta estafa en Argentina y en el resto del mundo?
Un costo enorme. En Argentina, buena parte de las personas defraudadas, son o eran libertarios que creían ciegamente en Milei. En su honestidad y honorabilidad. En sus políticas. En su conocimiento económico. En su buena fé. Hoy, el desencanto es monumental. Milei puede resultar al final, una de estas tres cosas: un idiota que fue embaucado por defraudadores profesionales. Un ignorante que gobierna a un país, sin contar con las herramientas económicas y políticas que presumía. O un delincuente común, al que solo le interesa incrementar su fortuna personal y la fortuna de aquellos pocos que orbitan en su entorno.
Milei es un muerto político con nulas o muy pocas oportunidades de alcanzar una resurrección milagrosa.
Pero la cosa no para ahí. El cacareado movimiento libertario, que calificaba a la izquierda mundial como “zurdos de mierda”, se cae a pedazos. Su discurso machacón en este sentido, pierde aire. La suciedad que muestran las entrañas libertarias, es peor a todo lo político conocido. Un presidente estafador es novedad en el mundo. Los conocemos corruptos, ambiciosos, deshonestos, cínicos, violentos, serviles, e incluso ladrones. Pero esto lo hacían guardando de alguna manera, las formas. Como repetía a menudo el presidente López Obrador: “no perdían su respetabilidad”. Cuidaban en lo posible su imagen e investidura y no se manchaban las manos directamente. El Milei libertario que hoy conocemos, opera en persona como el “anzuelo” para atrapar a los incautos que serán defraudados. Gente que tenía confianza en el presidente de Argentina. Gente que votó por Milei. Gente que creía en la palabra del mandatario anunciado y vendido como un político honesto. Ese bloque de la derecha fue el que sufrió el impacto más fuerte en la estafa. Y son ellos los que hoy se quejan y reniegan de Milei y de los libertarios. Las redes sociales están repletas de comentarios y quejas en este sentido.
Hoy comenzamos a ver preocupación en el bloque libertario de otras naciones. Porque los conservadores, dueños del poder económico, que hoy abandonan obligadamente las filas del neoliberalismo, al entender que este modelo está muerto, han apostado mucho a la imagen libertaria y a las campañas para encumbrar y llevar al poder a personajes como Milei.
La caída de Milei es un duro golpe para el conservadurismo libertario. Aquí en México, vemos a Ricardo Salinas intentando justificar a Milei, transfiriendo la responsabilidad del fraude a su equipo cercano. Sin ningún éxito. Salinas Pliego, quien ha defendido permanentemente el grito de “zurdos de mierda” que utiliza todo facho de ultraderecha, ve como el fraude en el que Milei es actor principal, mancha más al movimiento libertario que lo que su rabioso grito ha logrado en contra de los gobiernos humanistas del presidente López Obrador, en el sexenio pasado y en el de la presidenta Claudia Sheinbaum en el presente. La gente se da cuenta de que la suciedad se encuentra al interior de la derecha facha. Los sucios son los agiotistas que se niegan a pagar impuestos, tal y como lo hace todo trabajador comprometido con su país. Los sucios son aquellos que como Milei, traicionan a todos, incluyendo ahí a aquellos que trabajaron y votaron por el movimiento libertario y llevaron a la presidencia a quien hoy reconocen como vil estafador.
Ricardo Salinas prepara la llegada de Eduardo Verástegui, títere de Donald Trump, quien anuncia la incursión del proyecto libertario en nuestro país. Verástegui es idéntico a Milei. Un personaje sin capacidades conocidas. Un estafador que llega con la cruz en la mano, pensando que la fé mexicana se puede comprar y utilizar con la estrategia del engaño, con el dinero que le aporte un agiotista y los recursos que le proporcione alguna agencia u organización norteamericana.
Pero la caída de Milei echa por tierra ese plan de ultraderecha. Verástegui es copia fiel del estafador argentino. Y sus patrocinadores mexicanos son idénticos a quienes ganaron millones de dólares con el fraude de esa criptomoneda.
Si la caída política, económica y personal de Milei es grande, no es menos grave el duro golpe que reciben los libertarios en distintos países del mundo.

El Humanismo Mexicano, crece a la vista del mundo entero y el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, es referente a nivel mundial.
La presidencia de Milei se hunde en el fango. Mancha la investidura que le fue confiada por el pueblo y deja ver al mundo que la verdadera suciedad, corre por las venas de unos libertarios que representan al conservadurismo de siempre. Un conservadurismo rapaz, ambicioso y predador, en el que no se puede confiar un solo momento.
Los libertarios se fueron al carajo.
Malthus Gamba
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