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41 años de la IBM PC

El talón de Aquiles

Opinión

Aquiles Cantarell M.

 

El 12 de agosto de 1981, en el Gran salón del lujoso hotel Waldorf Astoria, en Nueva York, se realizó una presentación más de IBM. Un desconocido Don Estridge, responsable de desarrollo del IBM Entry Level Systems, anuncia la computadora personal de la compañía: la 5150

Así que este 12 de agosto se cumplieron 41 años del lanzamiento de lo que se considera la primera computadora personal que sentó las bases para la computación moderna, tal y como la conocemos hoy.

De hecho, el término computadora personal se conocía desde el año 1972, cuando fue lanzado la Xerox PARC y la Altair 8800, que abrió el camino a la Apple II, a la Andy TRS 80 y a la fomosa Commodore PET.  En los setenta, Apple, Commodore y Atari fabricaban modelos de tamaño reducido, potentes y manejables por cualquier persona. Pero fueron incapaces de convertirlos en el estándar a imitar.

IBM comercializó su primera computadora personal en 1981 con un precio de mil 565 dólares, precio que sólo las grandes empresas podían pagar y capacitar a sus empleados para que pudieran usar la máquina.

Pero lo realmente revolucionario provino de la arquitectura abierta. La empresa abandonó la idea imperante de fabricar computadoras de tecnología propietaria, producidas únicamente dentro de las compañías. Publicó el diseño y el código del software del modelo, lo que permitió que otras empresas diseñaran productos compatibles.

El proyecto de la computadora le llevó a IBM un año de invención, y redujeron costos al usar componentes de distintos fabricantes de equipos originales. Componentes como los de de Intel, Motorola Epson, Microsoft y algunos de IBM. De hecho, se dice que los únicos elementos de diseño original de IBM fueron la unidad Central del sistema (CPU) y el teclado.

La computadora fue terminada en solo un año, y fue anunciada el 12 de agosto de 1981 como arquitectura abierta, para que otros fabricantes pudieran producir y vender componentes compatibles que pudieran reemplazar a los originales.

En las entrañas de la 5150 encontramos el procesador 8088 de Intel, el controlador de video 6845 de Motorola, la unidad de discos flexibles de Tandon, el sistema operativo QDOS de Microsoft —que terminó evolucionando al conocido MS-DOS— y una impresora de Epson. Fue el primer paso para que cualquier persona y fabricante decidiera qué componentes comprar para montar su propia máquina, lo que en los noventa se conocían como clones. Abrió un mercado que evolucionó muy lentamente, donde ahora sí más bolsillos tenían acceso a una PC.

Con ello, la informática se democratizaba. En enero de 1983, la revista Time le concedió el título de máquina del año —en vez del típico personaje del año—. Un éxito indiscutible gracias a un cambio de mentalidad y a la publicación de un manual completo donde el usuario podía encontrar el funcionamiento del equipo. Dicen que era enorme. Tenía muchísimas páginas. El propio usuario lo utilizaba para identificar problemas y comunicárselos a IBM. Los usuarios y, así, se convirtieron en los técnicos y beta tester de la compañía.

Detrás de esta revolución existe una cara menos amable. Para comprenderla, toca trasladarse a 1980 a la sede de IBM en Armonk, Nueva York. Según cuenta la propia organización, en una reunión entre su CEO, Frank Cary, y el director del Entry Level Systems, William C. Lowe, salió el proyecto de la 5150. Lowe afirmaba que en un año era capaz de fabricar una PC. La respuesta de Cary fue tajante: “Te creo. Vuelve en dos semanas con una propuesta”.

De esta manera nació, el “Proyecto Ajedrez, que en inglés se traduce como “Project Chess (PC)“, del cual sólo participaron 12 personas, a las que se autorizó poder “saltar” o “desligarse” de los protocolos, restricciones y políticas que IBM se había impuesto para la producción de sus computadoras.

A toda prisa, casi sin probar los componentes, montó el prototipo. Y en poco menos de un año, alrededor de abril de 1981, Lowe había cumplido su promesa. “Durante un mes, nos reunimos todas las mañanas para analizar qué tenía que hacer esta máquina y luego, por las tardes, trabajábamos en las decisiones de la siguiente mañana”, apuntaba años más tarde Dave Bradley, encargado de redactar el código de la interface. Pero privilegiar velocidad sobre calidad, así como abrirse a componentes de terceros, tuvo un buen puñado de repercusiones en la industria.

La industria también se transformó. El resto de competidores quiso sacar tajada más allá de fabricar productos compatibles con el IBM PC. Así, Compaq, Dell y HP comenzaron una carrera de ingeniería inversa —proceso para obtener información a partir de un producto con el fin de determinar cuáles son sus componentes y cómo interactúan entre sí— de los elementos centrales del 5150. Así evitaban pagar derechos de uso y enriquecer al líder del mercado. Tanto trasiego terminó con IBM demandando a buena parte de estas organizaciones.

Sin embargo, en poco tiempo, los competidores le arrebataron el liderazgo de las computadoras. Abandonó paulatinamente el mercado hasta que, en 2005, vendió a la china Lenovo esta parte del negocio por 1.300 millones de euros.

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